Herzianas de fe
René Delios
El pasado sábado evangélicos de 27 municipios de Chiapas, realizaron una marcha por las calles de San Cristóbal de Las Casas planteando al gobierno federal, la legalización de las estaciones de radio que utilizan sin permisos oficiales.
La marcha se registra ante la advertencia del gobierno de incautarlas como lo ha hecho en las entidades al norte del país.
En estas estaciones no solo emiten comunicados religiosos, pues por algo el gobierno tiene la pretensión de cerrarlas, aunque en el caso de Chiapas, no se ha dicho oficialmente que tengan tendencias subversivas.
En Chiapas, de acuerdo a los concesionarios, estas estaciones clandestinas utilizan las ondas herzianas para emitir comunicados no solo de contenido religioso, sino también político, como sucede en la región norte selva, zona de influencia del EZLN y sus bases de apoyo.
¿Pero que otra opción de amplia cobertura tienen estas comunidades?
Ninguna.
Son 38 estaciones radiofónicas las que quieren regularizar los protestantes, se entiende que para difundir su fe; en ese tenor, la Arquidiócesis de Tuxtla advirtió el significado, y señaló apurada que esta lucha no puede ser exclusivamente del sector evangélico, esto es, que si le concesionan a los protestantes, al católico también.
Y es que el católico ha sido respetuoso y no ha patrocinado por abajo del agua, éste tipo de emisoras.
El Arzobispo Rogelio Cabrera indicó que es una tarea que tiene la sociedad de transformar las leyes, para que todas las iglesias tengan los derechos y los deberes con respecto a los medios de comunicación.
Clarito.
Cabrera López resaltó que antes de realizar manifestaciones se debe de buscar el cambio constitucional al Artículo 24, para que todas las congregaciones puedan buscar un espacio de expresión, y desde luego ampararse en los preceptos de la libre manifestación de las ideas, como si la exposición de las cuestiones religiosas connotara igual que el periodismo, por ejemplo.
Por eso dijo el jerarca católico, dicho apartado necesita ser adaptado a las nuevas situaciones del mundo y de nuestro país.
Las iglesias pelean sus espacios.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
