René Delios
El manejo de un desarrollo exitoso tiene que ver con muchos más aspectos que sólo la repartición del presupuesto. En el estado de Chiapas, el gobernador Juan Sabines Guerrero ha abierto el abanico y atraído a su gabinete a políticos de todas las siglas partidistas, rubros productivos y de comercio, obvio empresariales, prestadores de bienes y servicios y organizaciones sociales, y solo le falta reunirse con los representantes del Gobierno federal en la entidad, no para definir nada, sino para unificar criterios del cómo se va a trabajar coordinadamente para evitar duplicidades, luego de que ayer presentó el Plan Estatal de Desarrollo.Sabines lo sabe: Chiapas esta vigente en la agenda federal, y Felipe Calderón tendrá que incluir a Chiapas en casi todos sus programas y proyectos. Esto si es cierto que éste presidente habla con justicia, responsabilidad política y social, pues no es mentir el que, con la riquezas renovables y no renovables de nuestro estado –léase: electricidad y petróleo, por ejemplo- se ha contribuido y bien, al fortalecimiento de México.
Y no es que se le refiera eso a la federación, pues se signa así en la carta magna, pero la correspondencia obvia, no se ha dado ni por asomo en sexenios, y salvo el anterior en que se prestó especial atención al rubro de comunicaciones, aspectos como educación, salud y empleo han sido deslizados del concierto administrativo.
Chiapas necesariamente debe ser incluido en la estrategia federal de alta seguridad, y no me refiero solo por ser frontera –y al parecer eso poco ha importado-, sino porque si se planea el despegue nacional una entidad rezagada a la larga es un lastre no solo por el desplazamiento social, sino a la vez por la inconformidad que desde ésta se genera, y ello lo podemos otear en un análisis sociológico del porqué se dio el movimiento indígena de 1994.
Varios de los proyectos incluidos en el Plan Estatal de Desarrollo, ya están en marcha, es decir que son un hecho, pero ello no augura su éxito: ese estadio lo afirman los elementos que lo llevan a cabo, por lo que su evolución depende del seguimiento que se le de a las acciones.
Pero para eso falta: apenas van seis meses de gobierno, la sexta parte del régimen, como para decir que avanzamos en algo; estamos en los preámbulos de la acción pública sabinista, y esperemos que todos los programas y proyectos cumplan sus objetivos para beneficio de éste pueblo de pueblos como lo es Chiapas, entidad en dónde las etnias fueron desplazadas y ninguneadas por décadas, y que ahora merecen el más alto respeto de políticas e instituciones públicas, para adentrarlos sin recelos en el desarrollo social y humano a que tienen derecho como mexicanos milenarios.
Siete serán los aspectos fundamentales que regirán la acción gubernamental en el sexenio; siete macro proyectos cuyos programas podrán ser transversales en el momento en que se requiera, pero hay uno obligado y que destaca por ser integral y la vez de prospectiva: la educación; en todos sus ámbitos y niveles la enseñanza debe incrementar su calidad. De nada servirá derrochar millones en otros rubros se la cuestión de la educación sigue rezagada. Obligadamente requerimos de una mejor enseñanza para lograr mejores elementos que serán, en lo futuro, los que estén al frente de Chiapas, en todos sus sectores.
Juan Sabines presentó ayer su Plan Estatal de Gobierno para el Estado Libre y Soberano de Chiapas.
Matraz
Las universidades privadas son el puro lucro, en nada colaboran con la cultura, la investigación social y ya ni se diga la investigación científica. No cumplen con ese rubro y sus dueños –que se dicen rectores- ni saben del cómo se cambia a catedráticosa a diestra y siniestra perjudicando el plan de estudios. Eso sí, están al pendiente de toda versión de una nueva ley de educación que, debe ser constituida para beneficio del pueblo, no para la protección de los intereses de esos avaros e ignaros los más, que solo exprimen a los padres esperanzados en que mucho muchachito sin vergüenza “sea alguien en la vida”.
No se vale, ya ha sido mucho el lucro, más el cinismo de no presentar una propuesta de ley para educación, que comprenda verdades pedagógicas, y proyecte el aspecto magisterial aun su sindicalismo radical, para mejorar la calidad de la educación.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
