TUBO DE ENSAYO

*No me digan

René Delios

Algunas veces los políticos tienen una visión equívoca de lo que es el periodismo. Lo anterior porque los íconos de éste no han sido precisamente los que más han reconocido al ejercicio público y sus protagonistas. (En Chiapas por ejemplo, fue mucho más periodista Amado Avendaño que cualquier otro, y su familia ni al caso con los honores oficiales).Actualmente leo a más rastreros que nunca, que en la idea de congratularse con Sabines y sus comunicadores, se tiran al piso en vez de analizar, profundamente, el acontecer chiapaneco, sus aristas y contra vistas que, son muchas más de las calculadas, y que generan diferente calidad de vida; me cae que ayudarían más al ejercicio público, ubicando injusticias y sinverguenzadas. Y es que en Chiapas hay condiciones de vida que no son dignas y se contraponen al derecho humano: niños desnutridos, adultos abandonados a su suerte, desocupación en el agro, alcaldes y funcionarios tranzas ne irresponsables, en fin, cosas que están y que se tienen que decir pues, la experiencia social chiapaneca de 1994, advierte que no tiene ningún caso ocultar lo evidente.
Cuando los periodistas escriben o dicen bien su oficio, son incómodos. Algunos, politizados, muestran claras tendencias que, en parte, contaminan su labor. Pero en ese ínter siempre será mejor decirlo que callarlo, pues callar no es sinónimo de ocultar. La verdad, a huevo, emerge de la censura, las más de manera abrupta.
Por eso la censura y su costo social en Chiapas es un capitulo por escribirse. Los elementos abundan, los ejemplos también: están presentes; los escuché -¡Qué barbaridad!- ante Sabines el día siete de junio, celebración de periodistas según esto, en la que los más se le tiraron al piso. No creo que, la cosa prensa y poder tenga que ser igual al siglo pasado; el periodismo inevitablemente es parte del cambio generacional de lo contrario corre el riesgo de disociarse de la sociedad.
En Chiapas, la mayoría social presenta –de acuerdo al voto- una tendencia de centro izquierda, que necesariamente debe tener otra idea de lo que es el ejercicio de prensa.
Por eso no todos compartimos la idea de colocar bustos de periodistas en el Parque de la Libertad. Los periodistas no somos ni héroes y ni gobernantes; a lo más somos entes políticos que apenas rozamos el poder. Pero de eso a colocar bustos inmerecidos ¡Por Dios!
No es éste bodrio intento de descripciones, ya habrá alguien que no sea de nuestro tiempo que analice el periodo negro de la censura en Chiapas, que ocultó el desplazamiento social, la ausencia institucional, la marginación y el racismo que imperó por décadas, y que le reventó en el vientre al stablismenth priista la mañana celebre del primero de enero de 1994.
No, esos señores editores no hicieron periodismo, se hincharon de dinero, pisoteando el derecho a la información de la ciudadanía, los derechos laborales de sus empleados.
Como en la nueva política que se inclina por la rendición de cuentas y la transparencia, hay un cambio en el ejercicio periodístico que se inclina por la investigación periodística y el compromiso profesional. La nueva generación de periodistas es ilustrada y de formación universitaria. Sabe del cómo se hizo periodismo y de sus protagonistas nefastos, de la confabulación con la corrupción de sexenios y sus consecuencias sociales.
Esa nueva generación no comparte y ni se identifican con la idea para el Parque de la Libertad.

Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

¡Comparte la nota!