*Sorpresas
René Delios
El sol azteca esta de manteles largos y el plato principal fue su triunfo en Tuxtla, y también en Comitán, además de varias diputaciones locales, pese a los pleitos que entre las tribus mantienen.
La corriente interna que más ha crecido es la de Nueva Izquierda, a la que se le conoce también como la de “Los Chuchos”, por aquello de que la encabezan Jesús Ortega y Jesús Zambrano, y que dominan, además, la Asamblea Legislativa allá en el D.F.; los chuchos están lesionando los intereses de la dupla Padierna/Bejarano -que eran los jefes-, que estaba firmemente asentada en el Distrito Federal.
En la aldea chiapaneca, los llamados Chuchos son visibles: están posicionados importantes desde el sexenio pasado, en mandos medios, subsecretarías, secretarías, aunque parecieran cosa menor, por el hecho de que un “Amalio” sea el secretario de gobierno, pues éstos -incluyendo a Rutilio- no tienen mucha dominio al interior del PRD estatal, hoy en día, aunque unieron filas para no dejar de tener presencia en la presente elección, logrando importantes posiciones legislativas y municipales.
Pocos perredistas en Chiapas buscan conciliar intereses, aunque no tienen de otra: las mismas alianzas como las candidaturas externas, generan divisiones. Militantes de años se sienten desplazados, traicionados por su partido.
Pero lo cierto es que esas “externas” han dado buenos resultados desde hace tiempo.
Por citar a algunos, pues Carlos Morales, junto con Rutilio Escandón y el propio secretario de gobierno, Jorge Antonio Morales Messner, son de los que crecieron pronto dentro del perredismo luego de que llegaron en calidad de externos, y sus posiciones han sido envidiables incluso sobre militantes de la izquierda tradicional de años.
Morales Vázquez ha sido dos veces diputado federal y una vez regidor por Tuxtla, incluyendo la candidatura a la alcaldía capitalina que perdió ante Victoria Rincón Carrillo.
Su grupo y seguidores, no ha caído sobre blando en dos sexenios -aunque creemos que no les va a ir mal en el presente-, y aun con ello han logrado escaños, aun no hayan logrado conciliar lo necesario para la candidatura por la presidencia tuxtleca, que se le cedió a Jaime Valls Esponda, ya presidente municipal electo.
Valls, desde luego, es un perredista reciente, pero no es el primer externo. El propio Carlos Morales lo fue en su momento y sabe que esa estrategia fue acuñada por la dupla Cárdenas-García, para atraer gente preparada al perredismo años ha, que le diera nivel a un discurso de izquierda acartonado y cansado. Hoy, ya centro izquierda, la tendencia llegó a sustituir al recalcitrante discurso y acciones de lucha, al grado tal que al cumpleaños 18 del PRD nacional, no asistieron ni Cárdenas y ni López Obrador. Hubo otras grandes ausencias, como la de Ifigencia Martínez, Francisco Valero, Muñoz Ledo, Rosario Ibarra.
Las cosas cambian hoy en el PRD, que aun las evidencias, no acepta del todo que es de centro izquierda, aun con el hecho grande de que su dirigente nacional, Leonel Cota Montaño, sea un destacado empresario californiano.
La “modernización” de lo que es hoy la centro izquierda inició el 14 de octubre de 1987, cuando el Partido Autentico de la Revolución Mexicana , registró como candidato a la presidencia a Cuauhtémoc Cárdenas. La candidatura del PARM no parecía representar alguno para el partido oficial. Sin embargo, como el tiempo lo demostró: fue la primera piedra para construir el Frente Democrático Nacional.
Para 1997, el perredismo pareció sufrir los embates internos derivados de caudillismos y corrientes de todo tipo, que no dudaron en generar una tremenda corrupción política, tráfico de influencias, negociaciones oscuras y hasta concertasesiones descaradas, que al final de cuentas impactaron en dos mil y aun con eso, siguieron así y para las federales intermedias del nuevo siglo, ya era un partido cuasi regional, perdiendo la presidencia nuevamente en 2006.
Lo demás es de todos conocido: en Chiapas esa corriente de centro izquierda volvió a ganar la gobernatura, y un año después repuntó en alcaldías y diputaciones, e incluso en votos, logrando más que todos para pasar a ser la primera fuerza política en el estado. Ese es otro de los motivos por el cual el PRI impugna Tuxtla, para bajar esa votación singular y quitar los treinta mil votos con los que los superó el PRD el pasado 7 de cotubre.
