*Naturaleza muerta
René Delios
La nebulización que requiere la política chiapaneca se sustenta en el hecho de que la conformación del legislativo para la LXIII no promete muy buena calidad política.La lucha subterránea por las coordinaciones de bancada puede ilustrar del cómo más por servilismo que por compromiso social, los pretensos quieren el cargo para gozar de las mercedes y privilegios que tienen los “elegidos”, y más si llegan a caerle en gracia al ejecutivo.
Las ideologías, es decir, los proyectos de partido tanto en gobierno como en la visión militante, están desnivelados. No importan; los partidos optan por las personas y bien valdría la pena preguntar cuántos de los que van a ser legisladores de la LXIII Legislatura han tenido una vida partidista de siempre.
Evidentemente sus compromisos están con los padrinos que los impulsaron a través de las siglas partidistas y no con la gente que vota, y ya ni se diga en el caso de los plurinominales que, a mi juicio -que es poco- deberían ser para los ideólogos -que no siempre son cae bien- y no para los vividores de la política o los arribistas o los cuates.
No queremos prospectivas desanimadas, pero dada la conformación de la LXIII, no augura buena tribuna.
Hay demasiada institucionalidad a ultranza, y de la peor, la no pedida, pero aplicada por los más como si vivieran en los viejos tiempos del priismo descomunal.
Nada como la democracia, porque acoge a todas las ideologías y, todas, son constructivas; nada como las ideologías porque denotan la pluralidad de un pueblo en movimiento, creativo, dialéctico; nada como la pluralidad, en la que la voz de los menos se escucha igual que la de los más, como esperemos suceda en la LXIII Legislatura, porque en la actual, la medianía fue manía.
Pero ya se van -con cita para el próximo 19, hermano, en que van a sacar lumbre disertando sobre las iniciativas que les mandó Sabines-, y desde que les ventilaron lo del bono de retiro que ahora resulta que es ahorro, cínicamente dicen que están cumpliendo cuando, entre los cuarenta le cuestan nada más en sueldos -y sin contar otras mercedes-, sesenta mil pesos diarios al pueblo, un total de 900 mil pesos a la quincena, es decir, un millón ochocientos mil pesos al mes.
Aviéntele otro tanto en mercedes, privilegios, y anéxenle otras vainas a través del tráfico de influencias en instancias, dependencias y municipios: es cuando vemos que lo del sueldo es lo de menos y entonces ni eso le agradecen al pueblo; el sueldo -que ellos llaman dieta-, lo usan para la caja chica y buscan, por muchos causes, sea servilismo o arrastrismo, entrar a la confidencial. Es cuando se sienten “de adentro”, de los muy contados con “presupuesto abierto”, primo, y pues no miran pa´bajo.
¿O lo hicieron los legisladores que pasaron por la Junta de Coordinación Política y la Mesa Directiva en ésta gris LXII?
¿Cuando llamaron a las autoridades de salud por el brote negado de dengue o, le han pedido cuentas a Mariano Herrán -no en éste, sino en el pasado sexenio- sobre los ya no tan negados presos políticos que, en su momento se mencionaban y “los representantes del pueblo”, fingieron demencia?
No, tanta experiencia con las legislaturas locales nos deja en claro que no van a dar de que hablar, y solo serán una mera -aunque costosa- oficina de trámite, como la actual.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
