TUBO DE ENSAYO

*Nombres

René Delios

La Suprema Corte de Justicia se ha convertido en la “conciencia de la Nación” y todos recurren a ella -aún sin representación legal- para que solucione todo tipo de conflictos, desde el aborto, hasta el Presupuesto, pasando por la Ley de Medios y muchos otros aspectos de la vida nacional.Los ministros de la Corte son la última palabra legal y sus decisiones son inapelables, lo que los convierten en los vigilantes de la Constitución, que es la norma que mantiene el equilibrio del país.
Guillermo Ortiz Mayagoitia, el presidente de la Corte, había señalado, al asumir el cargo, que buscaría reposicionar el prestigio de este tribunal y lo está logrando, aún cuando muchos no están de acuerdo con sus decisiones, debido a que se ven afectados, pero ese riesgo es mínimo, siempre y cuando actúen apegados a la Constitución y no interpongan sus apreciaciones personales en sus dictámenes.
La llamada Ley de Medios es una prueba para la Suprema Corte y hasta el momento la están superando, pues de entrada señalaron que es inconstitucional, por injusta, la forma en que se trata a los concesionarios y a los permisionarios, lo que fue un severo revés a la anterior Legislatura que aprobó la también llamada “Ley Televisa” que deberá ser modificada por los actuales legisladores, que no tendrán las “presiones” a las que fueron sometidos los anteriores, de acuerdo a las declaraciones del ahora senador y es secretario de Gobernación, Santiago Creel.
Fox fue corrupto hasta la madre.
Y ahora tienen en sus manos un nuevo asunto: El aborto, que para éste bodrista es un asunto –y lo seguirá siendo eternamente- de las mujeres.
Y en este tema se tienen que ver dos vertientes, uno el aborto en sí mismo y el otro, hasta dónde tienen libertad de legislar los diputados locales.
Todo ello independiente de las críticas y acusaciones en contra de José Luís Soberanes, quien se saltó al Consejo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, para presentar la controversia, en una “extraña” coincidencia con la PGR, de Eduardo Medina Mora.
Digo.
Y algunos jurisconsultos, como Raúl Carranca y Rivas –una chingonería y quizás el que hereda en prestigio a Ignacio Burgoa Orihuela-, al igual que políticos, demandan que el ministro Sergio Salvador Aguirre, no participe en los relacionado con el aborto, pues sería Juez y parte, pues han sido públicas sus manifestaciones en contra de los legrados.

Matraz

Leí al compa de la SEPI decir que no tiene sentido hablar de lo indígena sin que los protagonistas sean parte del escenario. También, leí que el “güero” –como le gusta que le digan- Velasco, dijo que la nación ya esta en condiciones de ser gobernado por una mujer.
Desde que el EZLN apareció en el mundo Latinoamericano, renació lo étnico, desbastado desde la conquista católico-española y su medievo retardatario que, en muchos sentidos –analicen lo que piensan actualmente de los musulmanes- permanece en los Ibéricos.
Lo indígena y su cosmovisión es un asunto nuevo en la óptica institucional de los tres niveles e instancias de gobierno, y para los que no sepan de eso, pues me refiero a los gobiernos municipal, estatal y federal, a la vez al cabildo, los congresos estatales y las cámaras de la Unión.
En casi todos los proyectos del gobierno estatal –al menos- aparece lo indígena y que bueno, pues los recursos fluyen a esas zonas de siempre marginadas, y de recién descubierta pobreza y belleza, pese a los interminables apuntes de Fernando Benitez sobrte las naciones indígenas del país y de Flans Bloom en el estado.
Lo indígena pues, es parte nueva de la demagogia imperante por parte de los funcionarios públicos que, recurrentes, lo usan para explotar imagen.
Coincido pues con el secretario de pueblos indios del estado en el sentido grande de que no se puede hablar de lo indígena sin indios en los puestos de decisión, que inciden en su cosmovisión social.
Y es que en éstos momentos algún mestizo, por ejemplo, es el que, desde el gobierno federal, diseña la planeación presupuestal -e igual otro mestizo el que formula los proyectos productivos- para el campo –y así, también en lo estatal-, pensando desde el escritorio que lo indígena y mestizo son los mismo a la hora de trabajar la tierra.
No.
Apenas lo descubren, fíjese.
Como “descubre” Velasco Coello, el senador que puso en su lugar a su ruco homólogo “Nelazquez”, que una mujer puede gobernar a México.
¡Qué lento! Primo: hay actualmente ocho mujeres mandatarias en entre los 180 países del mundo, pero no veo a ninguna que sea lideresa en ese partido misógino y bisagra del verde ecologista mexicano.
Digo.
No veo, a una, postulada por sus siglas en el estado de Chiapas, y que el joven senador –con un amplio futuro político, sin duda, pero poco intelectual- pondere como para decir que, ya contempla a una mujer en la silla presidencial.
Eso es demagogia y la verdad creía que, representaba como ninguno, el cambio generacional del stablismenth o priato que sometió a México y a sus partidos políticos, a una corrupción institucional y política única en la historia política y social de América Latina.
Amén.

Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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