*Mirada externa
René Delios
Hoy el PRD va a mantener su crecimiento político desde que en dos mil, ganara la gobernatura del estado, enviara un senador a Xicotencalt nueve y nada a San Lázaro. En dos mil uno colocó dos diputados más en la LX Legislatura local, doce alcaldes a los más, y luego en las federales intermedias de dos mil tres, logró un diputado por mayoría y uno pluri, en dos mil cuatro, creció con un diputado local para ser siete, veinte alcaldías, y para dos mil seis la gobernatura de nuevo, una senaduría sin diputación y, ahora en dos mil siete la consolidación: Tuxtla Gutiérrez, “la corona” -el cetro lo ejerce Juan Sabines-, como la llama Carlos Esquinca, que muy aparte que haría por primera vez gobierno al PRD en una capital de estado en el Sureste mexicano, le abriría bastantes puertas dentro de su partido al dirigente estatal, para brincar sin pasar por el congreso local, a San Lázaro, en las federales intermedias de 2009, aunque mientras llegan esas fechas, pues a organizar las internas del PRD para renovar dirigente estatal en marzo del que viene, y cerrar con broche de oro.
Hoy hay que ir a votar, por el o la que guste para diputado y alcalde, pero vote; comprometamos a éstos políticos con una votación abrumadora, que los legitime pero que a la vez les demuestre el nivel de protesta que van a tener, en el caso de no cumplir, para que nunca más le “tomen el pelo” al pueblo.
Matraz
Mirando para el PPP, el gobernador Sabines se adelanta lo necesario -digo yo-, para fortalecer su relación con los empresarios locales y allende nuestras fronteras incluso nacionales.
Recuerdo que en 2005, concretamente en febrero, oí hablar sobre el buen criterio europeo sobre nuestro terruño, y que es preferible al gringo de siempre con su individualismo a ultranza.
Lo bueno es que se dieron las condiciones políticas y sociales para estabilizar pronto a Chiapas -el pueblo sabio, que cambió su voto hacia la centro izquierda- en los albores del tercer milenio, años éstos definitorios dentro de la nueva correlación del mundo, denominada globalización, que muchos repelemos bajo el argumento de que atenta contra la idiosincrasia y el sentido de humanidad. Lo que sé -pues no lo he vivido- es que elimina aranceles y luego fronteras, y que se le tienen que poner buenos candados para que esas inversiones no influyan en la política y en los partidos. La otra es que puede hacer de Mesoamérica un macro mercado como la Unión Europea. Eso no lo veo mal, menos la integración económica que conlleve a una relación más directa entre los pueblos de América Latina. Eso aun es distante, pero a la vez, posible: la globalización está en pañales, y los populistas y nacionaleros desbordados, se niegan a aceptarla como un crío y la cuestionan como un bodrio atrapada en el monetarismo.
Puede que sí, pero nada podemos decir de la evolución que tendrá, pues al unísono se desarrolla una verdadera conciencia mundial, que lo cuestiona y exhibe sus males.
La globalización tiene varios ordenes, entiendo, y una de ellas es la comunicación, el Internet, principal promotor de la llamada “Cultura Global”, de intercambio de conocimientos que, se multiplica en cuanto el individuo conozca otro idioma. Por eso -y porque no nos convendría el aislamiento- se debe buscar un diseño que permita integrarnos en esa vorágine, sin que lesione nuestros intereses más íntimos como mexicanos, y no confrontar ideas estérilmente.
¿Pero si no se inicia la discusión nacional por parte de los políticos, necesaria para clarificar el rumbo de nación ante el mundo, cómo vamos a hacerlo los nacionales de México sino tenemos las herramientas jurídicas para ello?
Claro que eso es en el ámbito político, porque en el económico y social la vida sigue integrándose a los ritmos del planeta, y responde humanamente a sus urgencias, tanto ante las guerras como ante las desgracias naturales; la asimilación cultural hacia una cultura global al parecer es ya inevitable aun las posturas más recalcitrantes al hecho.
¿Qué saben los disidentes a esa cuestión social de la historicidad de la cultura, de la filosofía de la historia, como para interpretar negativamente la globalización cultural sin retóricas vanas?
La cultura global no es precisamente perder identidad. Obvio que estas culturas con el paso de los años y la adquisición de nuevas técnicas, van a cambiar. México -por ejemplo- es una nación de naciones, pero el intercambio cultural entre éstas no ha implicado que se pierda la cultura y organización social de las 56 naciones indígenas dentro del territorio.
Muchos y muchas de la oposición y opositores a la globalización, al PPP desconocido en nuestro caso, me parecen demagogia, protagonismo, populismo, oportunismo cuando no ignorancia, pues ese plan aun no ha sido sancionado en las cámaras de la Unión; ¿Cómo descalificar lo que no se conoce?
La otra es que la retórica sigue hablando del imperialismo, de la burguesía, de resistencia extrema a lo que nos vendió el establismenth priista y su oposición, cuando ambas vainas han vivido en México de la venta de ideología, de la pobreza, de la imagen.
Pero hablamos de los europeos, monárquicos con mucho, imperialistas de facto, capitalistas también, solo que con una óptica de equilibrio social. La globalización allá no es la mala, lo es la avaricia que existió también en el comunismo, para qué negarlo, que de paso canceló la libre manifestación de las ideas, la creatividad, la conciencia social, por modelos impositivos que se fueron haciendo anacrónicos hasta que se consumieron así mismos, como en Cuba.
Esta parte del mundo es riquísima, va a dar para mucho más de lo que necesitamos los que en ella vivimos, solo que debemos adoptar cuestiones externas de acuerdo a nuestra idiosincrasia, porque nadie de fuera tiene porque venirnos a dar nada sino ofrecemos algo a cambio y, desgraciadamente no tenemos el dinero para explotar lo que naturalmente tenemos.
La otra es aislarnos, cerrarnos y seguir bañándonos en la retórica recalcitrante y en nuestras propias miserias.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
