*Los idos
René Delios
Es la hora en que, las señoras licenciadas Arely Madrid y Beatriz Paredes, dirigentes del PRI estatal y nacional respectivamente, no dan la cara en torno al porqué decidieron “rechazar” la ley electoral de Juan Sabines.Salvo que sea por paga -pues sabemos que en cada elección se destina por ley dinero extra para las campañas, que es igual a la que reciben mes a mes los partidos para su “desarrollo político”-, no vemos en dónde esta lo irregular, a no ser que desde las cámaras de diputados o senadores se haya analizado que la “Ley Sabines” los dejaba como unos enanos, pero es versus que se desecha ante las posturas sólidas de Manuel Velasco y Holly Matus, senador por el PVEM y diputada federal por el PRD respectivamente -ambos por Chiapas-, que cuestionaron en sus tribunas respectivas la postura tricolor, lo que me deja en claro que no esas cámaras por donde vino la vaina del rechazo, y menos desde la oficina de gobernación de Ramírez Acuña, sino los panistas aldeanos se hubieran disciplinado, porque eso sí tienen: se apegan a las directrices de su superioridad hasta la ignominia, como lo hacían los priistas en los mejores momentos del institucionalismo a ultranza.
Pero aterrizando vemos que en los últimos 10 años hubo 10 procesos electorales: Cuatro federales (1997, 2000, 2003, 2006); y seis locales (1998, 2000, 2001, 2004, 2006 y 2007). Todo ello pese a dos contingencias: Paulina y Stan, además del movimiento zapatista de por medio que, se quiera o no -y aunque no votan- es tema recurrente en cada elección por la instalación de casillas dentro de “su territorio”.
Pero avalados por esos diez años -en el que se gastaron casi dos mil millones de pesos- aterricemos en el hecho de que la legislación deriva del precepto que ordena homologar las elecciones estatales con las federales, esto es que la LXIV Legislatura del Congreso del Estado duraría en su encargo, del 16 de noviembre de 2010 al 30 de septiembre del 2012 -un año ocho meses-, lo mismo que los ayuntamientos de ese mismo periodo, para que así la renovación de poderes en Chiapas se daría en 2012, ahorrando billete, consabidos desgastes políticos y sociales, y a partir de ahí habría elecciones cada tres años.
A los señores del PRI no les importó tampoco que la ley comprendiera la equidad de género, la promoción a la participación de los jóvenes, pues todo partido político estaría obligado a presentar entre sus candidatos propietarios, a diputados y miembros de ayuntamiento, no más del 70% de un mismo género, así como postular por lo menos 30% de jóvenes menores de 25 años a puestos de elección popular como propietarios, además del pleno acceso a la información en materia de financiamiento público a los partidos, y lo inédito: los ciudadanos podrían presentar iniciativas de ley sobre éste tema.
¡Vamos! al órgano electoral se le faculta para organizar, además de las elecciones, las Consultas Ciudadanas, serias y sin tendencias a favor de quien las paga. La elección de consejeros se daría de forma escalonada y no en bloque, además de que la ley promueve la presencia de la Contraloría de la Legalidad Electoral para fiscalizar el origen, uso, aplicación y destino del financiamiento público y privado de los partidos políticos que, manejan indiscrecionalmente los dirigentes; lo moral: la CLE, estaría facultada para sancionar y retirar la propaganda – conocida como “guerra sucia”- que dañe o denigren a los partidos políticos, candidatos o instituciones, faltó, creo yo, que en campañas se firme a huevo, un pacto de civilidad entre los partidos bajo obligación de cumplirlo por parte de los candidatos.
O sea que si se reducen millonariamente los costos de campaña; se fortalece el sistema de partidos -tan lerdo ante el abstencionismo-, y se fortalece la transparencia para evitar que intereses obscuros financien campañas políticas, ¿qué pex?
Por eso las calicatentes dirigentes están obligadas a decir porqué “rechazan” la ley y condicionan una evolución a beneficio de Chiapas, amenazando con expulsar a militantes de su partido en las alcaldías y cabildos, si la votan a favor desde éstos.
Por eso el priismo se mantiene a la baja; no puede ser que aun sus líderes sean prepotentes y arbitrarios, imponiendo criterios centrales por sobre las simpatías populares. Sabines es popular ante su pueblo, y puede que aun su petición en contra, desde los cabildos de Chiapas, se lo demuestren aprobándole su ley.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
