Tsotsiles no se amedrentan; continuarán invasión

Fredy López Arévalo

Los tsotsiles que ocupan el rancho Elar, en La Quinta San Martín, no se amedrentan. Por el contrario: sacan punta a estacas y pelan toletes de pera y durazno para repeler cualquier intento de desalojo. Hay fogatas encendidas para mitigar el frío y cocinar sus alimentos, y en ambos lados de la calle empedrada que surca el predio, han construido carpas de nylon y costera donde ya habitan hombres, mujeres y niños. Incluso han establecido pequeños changarros donde venden galletas, huevos, refrescos y chucherías. Ya resistieron un primer intento de desalojo la madrugada del viernes. Varios policías resultaron heridos y descalabrados y seis más fueron tomados como rehenes y luego canjeados por dos indígenas aprehendidos por las fuerzas del orden. Ellos sostienen que de ahí solo saldrán muertos.
Según escucharon por la radio, el secretario General de Gobierno, Noé Castañón León, declaró ayer a la prensa que habrá desalojo. Que se restituirá a la propiedad a sus legítimos dueños. “Serán desalojados si es necesario”, subrayó.
Pero Salvador Gómez Díaz, como dijo llamarse el líder de los tsotsiles que ocupan el rancho Elar, ataja las declaraciones del funcionario estatal: “Una cosa es el secretario de Gobierno, Noé Castañón, padrino político de Francisco Martínez Pedrero, y otra el gobernador Juan Sabines Guerrero”. Eso es lo que él dice.
En la entrada principal del rancho Elar, propiedad de la pintora norteamericana Flora Edwards o de su hijo Virgilio Edwards, hay hombres encapuchados que resguardan el portón, y al fondo, decenas más de tsotsiles esbozados transitan de un lado a otro, a pie, en bicicleta o incluso en coche, en un trajín que pinta una escena cotidiana, de un nuevo centro de población, donde el rol de las mujeres ora es de cocineras ora de vigías que se turnan y alternan en los diversos flancos del rancho por donde podrían ingresar las fuerzas del orden. Se cuentan por decenas los niños que corretean de un lado a otro y ríen y juegan ajenos al peligro que se cierne sobre ellos, aunque su líder dice que no temen por la amenaza de desalojo proferida al medio día por el secretario de Gobierno.
Decenas de ellos se arremolinas donde los representantes de los medios de comunicación entrevistan a Salvador Gómez Díaz. Algunos lo hacen sin pasamontañas, otros se lo colocan o simplemente se la bajan de la cabeza donde luce como gorra. Escuchan atento las palabras del líder. Él dice confiar en que Juan Sabines Guerrero no se va a manchar las manos con la sangre indígena. “Él es aliado de los indígenas”, asegura. Salvador Gómez Díaz es rodeado por los representantes de la prensa invitados a esta súbita conferencia en el lugar en disputa. La mayor parte de la superficie se mantiene limpia de arbustos y pasto. Los árboles frutales (duraznos, peras, manzanas y ciruelos) han sido podados y sus ramas alimentan las hogueras. Un arroyuelo corre por el terreno y más abajo discurre el río Chamula, que desciende como la mayoría de ellos del vecino municipio indígena. Algunos son hijos de indígenas llegados a San Cristóbal de Las Casas por la diáspora que ha provocado las expulsiones por conflictos intracomunitarios o intrareligiosos entre tradicionalistas católicos y conversos al cristianismo (evangélicos, les dicen); otros más son nuevos avecindados a la ciudad por falta de tierras en sus propios parajes. Todos dicen necesitar un pedazo de tierra para edificar una vivienda. Ocuparon el rancho Elar, de ocho hect´pareas, desde el 4 de octubre. “Está abandonado, a sus dueños no les interesa, viven en Estados unidos. El Francisco Martínez Pedrero tiene interés personal en la tierra, no Virgilio ni Flora Edwards”, asegura el vocero de los tsotsiles.
Un grupo de periodistas visita los invernaderos de don Lupe, como se llama el cuidador del rancho. Constata que no han tocado ni destruido nada, como han dicho quienes demandan el desalojo de los tsotsiles y el restablecimiento, dicen, del estado de derecho en San Cristóbal de Las Casas. Un candado protege el acceso principal del invernadero. Las plantas lucen secas. “Se están muriendo las plantas de don Lupe, pero él puede venir cuando quiera. Nadie a tocado sus cosas”, dicen. Algunos colegas se adentran al túnel acústico que construyó en el lugar Richard Edwards, esposo de Flora, quien se dice era ingeniero de sonido y arreglista de los Rolling Ston. Hay muchas leyendas sobre este lugar. Que si den la década de los 70´s llegaron a este lugar, para grabar unas rolasd, Mick Jagger y Bob Dylan. Hay incluso un personaje llamado Rafael del Valle que asegura haberle liado más de un churrito a estos artistas de fama mundial.
Lo único cierto es lo que su propietaria acepta mediante una entrevista vía Facebook: “El estudio de sonido con túnel de echo nos gravó la música sacra de los Mayas y se en puso la estación” Indio” en el Prodech”.
En la entrevista Flora Layla Edwards dice que está al pendiente de la invasión de su propiedad y que está trabajando con las autoridades para encontrar una solución. Pero su posición está muy alejada a la que enarbolan algunos sectores de San Cristóbal de Las Casas, que pretenden una salida de fuerza, una acción violenta en contra de los indígenas que invadieron ?Qué acciones legales has emprendido? ?Has pedido el uso de la fuerza pública para sacar con violencia a los indígenas que ocuparon? Flora Layla Edwards responde: “Sí, estoy con todas las autoridades. Siempre mi (yo) quisiera conocer más sobre ellos. Estoy trabajando duro por remedio (solución). Fui hasta el Presidente de México, trabajando duro señor”.
“Amigo tu sabes que yo puse el primero invernadero en Chiapas. Las Orquídeas, y bromelias. Sacaba de los arboles cortados. Después la comida orgánica por camiones tres veces por semana. Nuestras flores también adornaron las Iglesias, las calles, casas personales. Hice muchos trabajos: Agua limpia por todo la Quinta que agarraron los Evangélicos que robó La Quinta. Otra gente puso luz, teléfono, etc.
Flora Layla Edwards ha realizado 11 documentales de 35 mm, films sobre fiestas de los mayas
Cierra la entrevista: “Si es cierto soy pintora, video editora, ahora. Gracias por la amistad.”
El domingo los tsotssiles que ocupan el rancho Elar recibiueron una visita inusitada: Fernando Coello Pedrero, abuelo del gobernador electo de Chiapas, Manuel Velasco Coello. Les llevo agua y algo de dinero y hablo con las mujeres y niños heridos. Les aseguró que nadie los moverá de ahí.
Pero un grupo de ciudadanos sancristobalense contra las invasiones, el ambulantaje y la seguridad, entre los sobresalen Rosendo Santiago Ramírez y Rolando Villafuerte Aguilar, ambos asesores del presidente municipal Francisco Martínez Pedrero, no son de la misma opinión.
Casi de manera simultánea a la llegada de don Luis H. Álvarez, ex comisionado para la negociación con el EZLN, a San Cristóbal de Las Casas, habían logrado congregar a no más de 200 personas que recababan firmas para apoyar el desalojo con un discurso muy alejado al que a su arribo al evento “Planeación y Gestión de territorio para el desarrollo con identidad” había pronunciado el autor del libro “Corazón indígena”: “Todos sabemos que seguimos en deuda con los dueños originarios de este país, y de ese tamaño es nuestra deuda”.

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