A través del monitoreo biológico y social que realiza la Secretaría de Medio Ambiente y Vivienda (SEMAVI), se podrá establecer el muestreo general de especies en peligro de extinción que habitan en las áreas naturales protegidas, indicó la titular Lourdes Adriana López Moreno.
La funcionaria destacó que en materia de vida silvestre este año se tiene previsto trabajar con una inversión de 3 millones y medio de pesos, dirigido al monitoreo biológico y social que permitirá establecer un muestreo de cómo está la población tanto de fauna como de flora en las áreas naturales protegidas estatales.
Con estos muestreos se podrá conocer qué especies presentan menor presencia o cuáles han incrementado su población, con la finalidad de tener un indicador sobre el estado de salud del ecosistema de determinada reserva.
En el caso del manatí se compraron equipos especializados que permitirán establecer un censo definido para obtener datos aproximados de la población; se compró incluso una sonda que va a permitir hacer el rastreo de las especies no solamente las que vemos de repente salir a la superficie, sino de las que se encuentran nadando.
En lo que se refiere al quetzal, el proyecto de monitoreo está dirigido a la reserva Tzama Cun Pümy, “nos parece importante ya que no se ha dado en muchos años contar con la presencia de quetzal en esta zona”, dijo López Moreno.
Finalmente mencionó que en el caso del jaguar es más complicado establecer un censo en la población sin embargo, el programa está orientado a medir la salud del ecosistema; no puede haber una sobrecarga de población de algún ejemplar en una zona específica, pues genera un impacto considerable en relación a la sobrevivencia de otras especies. ASICh
