Darinel Zacarías /ASICh
Suchiate, Chiapas.- Conocida por algunos como la “Tijuanita del Sur”, así es comúnmente catalogada la frontera sur, específicamente el municipio de Suchiate, municipio limítrofe entre México Y Guatemala, donde el trafico de mercancías, armas y droga esta a la vista de todos, pero clandestino, ilegal, custodiado y tolerado también por soldados y asaltantes que lucran y abusan de los que cruzan en cuanto ponen el pie en suelo mexicano y desde antes, en Tecún Umán. La zona aledaña a este cruce en Ciudad Hidalgo es todo un barrio con hospedajes, guías y cuadrillas de jóvenes dispuestos a despojarlos a las primeras de cambio, del intercambio. Se han construido “balsas” comandadas por supuestos jefes de cooperativas.
En una entrevista exclusiva Agustín alias el “Chichimeco” explica que la situación que se vive es una metáfora en vivo y que su trabajo representa el esfuerzo y el riesgo de la travesía algunos para ganarse la vida otros para lucrar y prestarse a otros negocios.
Los balseros del río Suchiate son transportistas de pasajeros y de mercancías que, en un cruce ilegal pero “custodiados”, arriesgan hasta el suspiro, según el nivel del cauce del río debido a las lluvias, por módicas cantidades en quetzales o en pesos.
Las cooperativas más conocidas en Suchiate son; Paso Limón, Coyote, El Rojo y Palenque encargadas de pasar la mercancía por el rió suchiate y comandadas por el “chichimeco”.
El paso de bebidas alcohólicas de origen mexicano se da en plena luz, sin pagar algún impuesto, con solo pagar la cuota de la carga que varia de 25 a 50 pesos mexicanos. Centroamericanos se dan el lujo de consumir productos mexicanos sin pagar el derecho.
Explica el “chichimeco” que las balsas son construidas con dos enormes neumáticos y tablones como cubierta, arrastradas por hombres adheridos a cooperativas que trabajan en contubernio con los distintos cuerpos de seguridad, a quienes les otorgan determinadas cuotas o pagos de piso.
Con un flujo migratorio de entrada a México de unas mil personas al día, que en su inmensa mayoría inicia la travesía del país hacia “el sueño americano” así llamado todavía por la población migrante refiriéndose a los Estados Unidos de América.
Finalmente ahí, donde el rugir de trailers, el paso de humanos, el cambio de moneda, el tráfico de mercancías de todo tipo son cuestiones de cada día y donde la impunidad brinca de lado a lado, ahí se ubica Suchiate, “La tijuanita del Sur”. ASICh
