Augusto Solórzano López /ASICh
El signo del terrorismo que está vinculado con el ataque bestial consumado en el Casino Royale de Monterrey, así como el desenmascaramiento de la complicidad y sobre todo de la corrupción en todos los frentes del caso, nos lleva a considerar la desesperación existente que ya no puede ocultar el Presidente Felipe Calderón, pero que trata de disfrazar con triunfalismos a través del despilfarro de publicidad inútil.
El acontecimiento insensible, feroz, que se inscribe en el marco de la de la acción de la delincuencia organizada, exhibe la descomposición nacional en donde se supone transitan los buenos y cuyas filas todo hace suponer que están infiltrados de un sinnúmero de malos que son los encargados de hacer fallar todo.
Y aquí hay que pensar en todo y en todos, nos es posible dejar fuera a nadie, porque el hecho de que todos sean culpables y solo nosotros seamos los buenos, como dice el gobierno, pues no. Además eso de, que no, nos ganarán y que los vamos a derrotar. Quien sabe.
La postura parece el resultado de otra ocurrencia de las tantas que se han venido acuñando desde hace cinco años, (dónde he escuchado lo mismo) y que parece decir; “Vamos y los matamos”. Pero, resulta que la parte contraria dice lo mismo y nos pega donde más nos duele. “Mata civiles”.
Por eso se dice que lo que llaman estrategia, son “puras improvisaciones” con fuerzas de seguridad anacrónicas con recurso humano viejo y menos preparado para este tipo de tareas que ameritan otro tipo de entrenamiento.
El chiapaneco, Patrocinio González Garrido ex Secretario de Gobernación, propone y coincide con los consultores internacionales que, se ataquen las fuente de financiamiento del crimen organizado para debilitarlos, ponerlos blanditos y así reducir la violencia en México.
La operación implica entrar en terrenos en donde puede salir a flote la implicación de muchos que hoy solo les falta la aureola para convertirse en santos, pero que más bien les corresponde el infierno. Le ruego agregue a los posibles, no vaya ser que tenga uno o más, cerca.
Ante hechos innegables y actos frágiles, débiles y sospechas fundadas, de qué sirven las millonarias campañas de publicidad hacia el gobierno y los elogios vertidos por toneladas al presidente todos los días por todo un gabinete que saber hacer eso y pensar en su futuro político, pero, no proponer.
Al señor presidente, no necesita de porras. Más bien requiere de eficientes funcionarios que en vez de quemarle incienso, le ayuden; que aporten ideas y le convenzan que después de cinco años sin resultados, lo mejor es cambiar estrategia por algo que ponga fin a tanto derramamiento de sangre.
Ya son muchos y que no son cualquier “baba de perico” los que han sugerido atacar el lavado de dinero en México, contener, congelar las áreas financieras de quienes hoy por hoy se sienten los dueños de nuestra vida, como en los hechos lo han demostrado.
Está por aprobarse leyes respectivas, sin embargo habrá que ver hasta donde se quiere llegar con ese arsenal jurídico para atacar a los malos, no vaya ser que en el camino empecemos con aquello de “aquí no, porque pasamos a traer fulano o perengano”. Sería catastrófico.
Si no es así, veremos resultados positivos como los que ya han experimentado 17 países que minaron el recurso financiero de la delincuencia criminal y del narcotráfico en particular con éxito.
Mientras tanto, en Chiapas cómo nos estamos previniendo ante la no descartable circunstancia de tener eventos como los que han ocurrido en Michoacán, Ciudad Juárez y ahora Monterrey. Dios nos libre.
Qué están haciendo las autoridades en general de Chiapas, como de Protección Civil, (estatal y municipal) en cuanto a las medidas de seguridad especialmente en los antros, pero también en bares familiares, eventos masivos y centros de concentración ciudadana.
De qué y cómo están construidos y/o acondicionados esos lugares, porque, tal parece que muchos por no decir todos no cumplen con los dispositivos de seguridad a los que deben ajustarse.
Las autoridades de todos los tamaños, por razones que desconocemos pero que son entendibles, no aplican estrictamente la ley.
Los sectores productivos y de la inversión, coinciden: “Como exigir, cómo mejorar, si las voces se encuentran con la apatía de las autoridades que tampoco exigen a los empresarios de estos giros, para que cumplan”.
Y fustigan: De un lado y otro parece “que nos estamos jalando la misma sábana. Yo no hago, pero tu tampoco me lo exiges”. ASICh
