Termina Legislatura

Rubén Aguilar Valenzuela

Los senadores y diputados regresan a sus lugares de origen. La 60 Legislatura terminó el segundo periodo ordinario de sesiones. Cedió la tensión que caracterizó al primero. El que termina se desarrolló en un ambiente que posibilitó el acuerdo. El más importante fue la aprobación de la reforma a la Ley del ISSSTE. Esta deja cinco lecciones para los políticos, pero también para la ciudadanía. Valen para el caso particular, pero sobre todo para tomar en cuenta al futuro:
1. La aprobación o el cambio de leyes fundamentales requiere tiempo. La que se aprobó estaba lista desde hace año y medio. Atrás había seis años de trabajo. El gobierno del presidente Calderón pudo coronar con éxito las negociaciones. Es un éxito que no se le puede regatear al gobierno, pero que hubiera sido imposible sin los años de discusión previa. Hay leyes que por el conjunto de sus implicaciones exigen de eso que sólo puede dar el tiempo.

2. Se requiere del acuerdo interinstitucional de los actores que van a ser afectados. La aprobación de la ley no hubiera sido posible sin el acuerdo entre las dos centrales sindicales de los trabajadores del Estado. Las que encabezan Elba Esther Gordillo y Joel Ayala. Sin la negociación previa entre las centrales la ley nunca se hubiera aprobado.

3. El Ejecutivo debe reconocer el papel del Congreso. El Ejecutivo hizo lo que le correspondía en el espacio de sus propias atribuciones. Respetó -era fundamental- que el Congreso tuviera el papel protagónico que jugó. En el Congreso se articuló la alianza entre los partidos que estuvieron a favor de la reforma. El Ejecutivo facilitó -ese era su papel- que se llegara al acuerdo.

4. Hay que construir mayorías. El mayoriteo sólo ocurre en el régimen autoritario. En democracia se construyen mayorías. En el Congreso, cinco de los ocho partidos presentes se aliaron. Operó el cabildeo. A esas fuerzas políticas les quedó claro qué estaba en juego y qué se ganaba. Hubo desde el principio por parte del gobierno, de su partido y de las federaciones la conciencia de la necesidad de construir la mayoría. No se buscó el consenso. La estrategia resultó.

5. Quien no entienda el momento se aísla. Las fuerzas políticas que no aprobaron la ley quedaron aisladas. Lo hicieron por decisión propia. El “no” fue siempre el argumento. Nunca hubo propuestas e ideas nuevas. Se hizo presente su conservadurismo. La posición es que toda idea pasada, aunque ya esté rebasada, sigue siendo la “verdadera doctrina” a defender y hacer valer.

Las lecciones están ahí. Se aprende o no de ellas. Establecen temas que están configurando, es apenas el inicio, la nueva manera de hacer política en México. Una vez pasada la alternancia se está en la etapa de la construcción de la gobernabilidad democrática. En ella, con altas y bajas, vamos a seguir. Quien lo entienda contribuye desde ya a la construcción que México requiere y también se fortalece como fuerza política. Quien no lo entienda no abona a la nueva etapa y queda rebasado por la historia. Es momento de elegir.

Analista político

¡Comparte la nota!