Las falacias de Emilio Salazar
“Paladín” de la justicia y la transparencia
ÉDGAR HERNÁNDEZ RAMÍREZ
El diputado local Emilio Salazar Farías reconoce la disfuncionalidad del sistema judicial al señalar que “se tiene que trabajar aún más en fomentar una cultura de la denuncia ciudadana, toda vez que la aplicación de la ley y el ejercicio de la justicia requiere de una movilidad mayormente social”. Tiene razón porque ya se sabe que para que se le haga justicia al ciudadano que no tiene dinero para pagar un buen abogado, para los “incentivos” que agilicen el proceso, o para derrotar el tráfico de influencias y la corrupción, es necesario que efectúe plantones en el Congreso y Palacio de Gobierno, marchas, denuncias periodísticas y ante instituciones de Derechos Humanos, huelgas de hambre, etcétera.
Sin embargo, Salazar no le asiste la razón cuando dice que la sociedad debe “actuar con mayor seriedad y responsabilidad”, y cae en el descaro al señalar que la denuncia tiene que ser una convocatoria amplia y no limitarse a cuestiones de seguridad, sino que “el propio ciudadano tiene que indicar todas aquellas prácticas perjudiciales de los servidores públicos y representantes populares”.
Con estas declaraciones el diputado del Partido Verde Ecologista demuestra que vive en su burbuja parlamentaria de adulaciones y frivolidades, que nunca se asoma a la entrada principal del Congreso y que ve periódicos sólo para leerse a sí mismo, pues si se bajara de su nube y se quitara la venda de los ojos, vería lo variado y recurrente de las denuncias y reclamos que hacen ciudadanos y organizaciones a las autoridades y a los propios legisladores.
Y luego sin el mayor recato y ningún viso de autocrítica, afirma que “la denuncia de malas prácticas en el ejercicio del servicio público, permitirá robustecer el nuevo régimen de gobierno; se tiene que identificar quiénes están haciendo las cosas mal, ya que nadie, bajo ninguna circunstancia, puede dejar de cumplir las disposiciones legales”.
Para el diputado Salazar Farías le es muy fácil deslindarse y descargar en la sociedad la responsabilidad de exigir la rendición de cuentas, cuando él y el Congreso tienen también la suya. Si quieren que los ciudadanos participen más en la denuncia, que los legisladores profundicen el derecho a la información pública en vez de aprobar leyes intimidatorias contra la libertad de expresión; que endurezcan las leyes contra la corrupción y que vigilen que se aplique; que haya una auténtica fiscalización de las cuentas públicas del Ejecutivo estatal y de los municipios; y de entrada, que pongan a funcionar su página web que desde hace más de un mes misteriosamente está inhabilitada, contribuyendo así a la opacidad del Poder Legislativo.
Los que debieran actuar con “mayor seriedad y responsabilidad” deberían ser los diputados, en cuyas filas hay varios casos de honestidad cuestionada. Y si hablamos de incapacidad y negligencia la lista crece. Pero obviamente Salazar no actuará con el ejemplo; él ni nadie hará una denuncia contra alguno de sus colegas, pues no puede ir en contra las reglas no escritas de su misma cofradía; él seguirá tirando discursos encendidos a favor de la transparencia y echándole la culpa a la gente de que la corrupción persiste porque no participa denunciando las corruptelas de los funcionarios públicos.
En este sentido, eso de que “Nadie puede actuar en la ilegalidad, Chiapas y todos sus habitantes, sin distinción, tenemos que vivir respetando y observando la ley, conduciéndonos bajo el orden y la responsabilidad”, suena a vil demagogia. Si en verdad quiere aportar algo bueno a la causa que lo haga con acciones concretas. Desde la Comisión de Hacienda que usted preside, puede hacer mucho; ahí le llega información de primera mano sobre el caprichoso manejo del erario, sobre los “hoyAñadir un evento para hoyos negros” financieros. También podría ayudar a combatir la impunidad, el principal incentivo de la corrupción a todos los niveles. Si sabe de algún caso diputado: ¡denúncielo!
REMOLINO.- No cabe duda que el diputado Salazar Farías se ha convertido en el adalid de la rendición de cuentas, en el héroe anticorrupción que nos salvará de cualquier atentado contra el erario, el el justiciero que obligará a los funcionarios públicos a ser honestos. Vean si no: “En el propósito de llevar a buen destino el Plan Estatal de Infraestructura, mantendremos una atención específica por erradicar y castigar cualquier atisbo de corrupción, esencialmente a quienes pidan el famoso diezmo y aquellos que intenten sobornar al servidor público… Las historias de obras ficticias, mal logradas y de personas que se enriquecen por desviar recursos o hacer obras de mala calidad no se volverán a repetir en Chiapas, desde la Comisión de Hacienda y Vigilancia se mantendrá una minuciosa observación en cada peso ejercido”. Ahora sí, Chiapas ya no será el mismo, nadie lo volverá a saquear. Eso merece un brindis, ¿qué se toma diputado?
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