Húbert Ochoa
“ESTÁS EN TU CASA…”
“Estásen tu casa” dijo emocionada una mujer tzotzil que, ataviada en un huipil de vistosos bordados, dio la bienvenida al candidato del pueblo Manuel Velasco Coello en su gira a los municipios de San Pedro Chenalhó y Larráinzar, este lunes 18 de junio de 2012.
“El güero” Velasco llegó antes del medio día a Chenalhó, en el corazón de los Altos de Chiapas y escenario en el otoño de 1997 de un de las matanzas más dolorosas que recuerde la humanidad, ya que la negligencia gubernamental y el sectarismo cobraron la vida de al menos 45 personas cuando oraban en una mezquita de Acteal.
La frase de aquella nativa fue el inicio de una cálida recepción al abanderado del PRI y Partido Verde a la gubernatura de Chiapas. El lunes en Chenalhó no fue un día común y corriente, sino de fiesta, como si se tratara de las celebraciones carnavalescas. Hombres y mujeres, en su mayoría jóvenes, desde muy temprano empezaron a llegar a la plaza para manifestar su simpatía al político que, con ofertas claras y contundentes, sin monomanías ni sentimentalismos chapuceros, garantiza un gobierno de trabajo y de unidad.
El candidato fue trasladado por la comitiva a la casa de don Jorge Arias Vázquez para ser arropado con el traje típico del municipio vatzi-kuil. De allí caminó a la rotonda entre tronidos de cohetes y música de banda seguido por centenares de familias y niños que se amalgamaron a otros cientos más, muchos cientos, concentrados en el centro de la localidad, esta localidad imponente ubicada en medio de cerros poblados de árboles de pino que despiden un aroma a montaña que se mezcla a la alegría de esta gente de la etnia tzotzil.
Miles de gargantas se unieron para exclamar “¡güero, güero, güero!”.Fue una voz al unísono, apoteósica, que conmocionó a aquel joven que apretó los labios, tragó saliva, comprimió el rostro con discreción y sus ojos brillaron intensamente en un taxativo reflejo de su emoción, una emoción que casi se desborda en los sollozos y que confirma su profunda conciencia humanitaria, esa expresión que moldea sólo a los gobernantes de una sola pieza como Gandhi.
Velasco se comprometió a gobernar para todos, sin distinguir partidos ni colores. Y cuando dijo que la lucha no es entre hermanos, sino en contra de la pobreza, otra vez aquel grito colectivo retumbó en Chenalhóporque precisamente aquí la escisión fratricida ha provocado persecuciones y orfandad, hechos francamente bárbaros, irracionales, como los de diciembre de 1997.
En esta zona rica en producción de café, plátano y naranja cuyos sembradíos conforman un híbrido con la belleza de los textiles y de las tradiciones, Manuel Velasco afirmó que imprimirá toda su energía y pasión para impulsar el desarrollo de las comunidades. Sin ambages definió: “Hoy soy su candidato, pero regresaré como su gobernador a cumplirles”. Y estalló igualmente la ovación.
Con vocablos llanos pero cargados de sinceridad y de franqueza, Velasco Coello sentenció que su gobierno promoverá más insumos y asistencia técnica para el campo en aras de mejorar la fertilidad de los surcos, cerrando el paso a los “coyotes”, dando atención y trato directo al productor.
Ante el Notario Público Antonio Pérez Hernández, “el güero”firmó sus compromisos entre los que destacan dotar de más mobiliario y electricidad a todas las escuelas del municipio; electrificación y construcción de caminos en los poblados; continuidad del programa AMANECER y trabajar estrechamente con la Organización de las Naciones Unidas para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que plantea como esencia el combate a la inopia.
La campaña de Manuel Velasco Coello se distinguepor tratarse de un mensaje sencillo y de propuestas, alejado de la simulación. Es una campaña que toca el corazón de los chiapanecos porque quien la profesa es un hombre sano que no descalifica ni acude a las invectivas, sino que plantea y se compromete apostando a su experiencia y su vocación de servicio, siempre en consonancia de las necesidades y del sentimiento de las amas de casa, de los obreros, de los profesionales, de los campesinos, de los jóvenes, de las madres solteras, de los adultos mayores, de los indígenas, de los intelectuales, de los maestros.
En Chenalhó, “el güero”Velasco, como lo hace desde hace más de tres semanas que emprendió su tránsito rumbo a palacio de gobierno y en sintonía a lo que ha sido su carrera política, recetó las exequias a los viejos moldes de las campañas políticas porque estás permanecieron ancladas a argumentos falaces y embusteros para conquistar a los votantes.
“Dios los bendiga”, dijo al jubileo que respondió con la frenética interjección de “güero, güero, güero”. El candidato bajó del templete. Acompañado de sus seguidores entró a la iglesia de San Pedro, nicho del Patrono del Pueblo, que data del siglo XVII. En cuclillas hizo una oración por la buena comunión y la felicidad de los autóctonos y por su bienestar. Luego se despidió de ellos recordándoles que volverá a Chenalhó para consumar su palabra. Ya con sus colaboradores seguramente reflexionó: “San Pedro los cuida; yo trabajaré por ellos y para ellos”.
LARRÁINZAR
San Andrés Larráinzar, que en lengua tzotzil quiere decir cueva blanca,es conocido mundialmente no sólo porque forma parte de la cultura maya, sino porque en abril de 1995 fue sede de los Diálogos de San Andrés que dio pauta a la tregua del conflicto zapatista. Podría decirse que, aunque después de un prolongado andar, significó la punta de lanza para que el EZLN se convirtiera en un nervio político.
La explanada central estaba atestada de miles de entusiastas prosélitos del popular “güero”. Como horas antes en Chenalhó, aquí Velasco Coello fue arrebujado con las ropas representativas de la comarca que consisten en camisa y pantalón blancos tejidos de lana. También recibió el bastón de mando.
En esta tierra bañada de misticismo, tan multicolor y hermosa como un arcoíris, Velasco Coello dijo que lo primero que hará como gobernador es construir un mercado municipal en Larráinzar. Un aluvión de aplausos y ondas de regodeo bramaron el lugar y se volvieron ensordecedores.
El Notario Antonio Pérez Hernández atestiguó la rúbrica de Manuel Velasco Coello en un documento frente al pueblo de Larráinzar. Más apoyos a las cosechas de hortalizas; más vías comunicación, luz, escuelas y centros de salud, son algunos de los puntos que contienen el pacto.
Velasco Coello aseguró, sin asomo de dudas, que como gobernador no permitirá la construcción de otra presa hidroeléctrica en el estado. Consideró injusto que siendo Chiapas un importante generador de energía eléctrica, sus habitantes pagan las tarifas más altas. Otra palmoteo atronador no se hizo esperar.
El candidato regresó a Tuxtla Gutiérrez poco después de las cinco de la tarde para emprender un recorrido por colonias y barrios populares, pues el objetivo ahora es comunicar y proponer. Después será gobernar con una política de calidad e identificada con todos.
