Paco Andrade
PREOCUPACIÓN
Por tantas cosas que hemos pasado los chiapanecos -la matanza de Acteal, la mortandad de bebés en un hospital de Comitán, la desgracia ocurrida por el paso del huracán stan en la Costa y Sierra de Chiapas, la maldición de los gobiernos interinos y el abominable periodo de Pablo Salazar-, creí que un intercambio de balas para rescatar a una persona secuestrada no nos iba a quitar el sueño.
Pero no fue así. Hay preocupación, demasiada me atrevería a decir, sobre todo que los operativos continuaron al día siguiente, día en que se confirmó además de la presencia de integrantes del grupo delictivo los Zetas, entre los que se enfrentaron con las policías y el Ejército Mexicano.
Las familias chiapanecas deben estar abiertas, perceptibles a cualquier situación anómala que se presente de ahora en adelante. Tenemos que estar más pendientes de nuestros hijos e hijas, cuidar y vigilar quiénes son sus amistades; inculcarle valores.
En la escuela los maestros deben de tratar el tema de la sexualidad con responsabilidad, la prostitución; el inmenso daño que origina el consumo de las drogas, el exceso del consumo del alcohol.
La orientación vocacional debe volverse una materia los seis años de primaria, aquí se necesita la intervención de los diputados locales, porque los jóvenes desde su niñez y adolescencia, deben de saber qué quieren ser en la vida: profesionistas con licenciatura, maestría o doctorado; profesionistas por cuenta propia, trabajadores, empleados, comerciantes, lo que usted guste y mande.
Habituarlos en algún deporte, porque un cerebro oxigenado a través del ejercicio, no necesita de impulsos externos como las drogas o el alcohol; los hace más activos.
Es importante la intervención de los ayuntamientos municipales, conjuntamente con el Indeporte, para crear torneos locales y porqué no, organizar encuentros estatales. Recuerdo que antes los torneos estatales de basquetbol eran toda una fiesta inmensa; el beisbol está prácticamente muerto en Chiapas. En fin.
Otra de las cosas es que se necesita lealtad y honestidad para con Chiapas. Hay que cultivar la cultura de la denuncia por parte de la ciudadanía, no hay que ocultar información; pero en contraparte, lo mismo se espera de las autoridades, el negar la presencia de grupos delictivos en la entidad no lleva a buen puerto absolutamente nada.
Debemos hablar todos con la verdad, aunque dolorosa, es real y hay que hacerlo. Juntos –gobierno y sociedad- podemos detener la intromisión de agentes externos que desean implantar su maldad entre los chiapanecos.
Aunque parezca lo que planteo un texto de un guión de alguna película de acción, de los buenos contra los malos, si usted lector piensa eso, le pido sólo ojear la información de lo sucedido a los jóvenes en Juárez, Chihuahua.
Le apuesto que hay muchos padres que saben quién mató a sus hijos, pero no se atreven a denunciarlo, tienen miedo, aun cuando ya perdieron a sus hijos, no denuncian; prefieren –la vía fácil- echarle la culpa al gobierno, ofrecerle unas cachetadas al presidente de la República, que asumir el rol que le corresponde.
Con esto no quiero decir que la lucha contra el crimen que lleva a cabo el gobierno federal es de lo mejor, no, definitivamente no, hay muchos errores, planteamientos mal ejecutados y un largo etcétera.
Pero si como sociedad organizada damos el primer paso, ¿usted no cree que los tres niveles de gobierno se vayan a poner las pilas? ¿No cree usted que se van a poner a la altura que exigen las circunstancias?
Sabemos de la disposición, entrega y pasión que le ha otorgado al bienestar y seguridad el gobernador Juan Sabines Guerrero, pero él en lo particular no va a poder solo ni con todos los recursos que le pueda inyectar del presupuesto, sino participamos de manera activa, seria y comprometida.
Tenemos que cuidar de nuestra ciudad, de la comunidad en su conjunto, de nuestro Estado y de nuestro Chiapas. Sino, como el nefasto de Javier Aguirre –director técnico de los ratones verdes de la selección mexicana-, vayamos pensando en irnos a vivir a otro país o a otro planeta.
Creo que estará de acuerdo con el redactor, que no quisiéramos irnos a vivir a otra parte de nuestro propio país. Somos felices aquí, en nuestro Tuxtla querido –aunque no hayamos nacido en esta tierra-. No importa le tengamos que jalar más al cinturón –porque aquello de la crisis y el encarecimiento de la vida-, cada vez hay más gente, más carros; pero aquí estamos bien, aquí nos tocó vivir, aquí queremos vivir.
Contacto: pakoandrade@gmail.com, continúe escuchando Informativo Radio y leyendo Metropolitano sólo en: www.informativochiapas.tv
