Exal Baltazar Juan Ávila
“Día mundial de la salud mental” ¿y los políticos?
Verde. La Organización Mundial de la Salud (OMS) eligió el 10 de octubre como el día en que cada año se conmemore la salud mental en el mundo, para, entre otras cosas, concientizar, sensibilizar y abordar todo lo referente a este universo. Amarillo. Cuántos de nosotros nos topas a diario con indigentes deambulando por las calles, mismos que confundimos con los que se encuentran perdidos en un mundo, que suponemos, es distinto al nuestro, sin embargo, estudios científicos demuestran que cerca del 9% de la población padece algún trastorno mental y más del 15% lo tendrá a lo largo de su vida.
Una de las características en las personas que tienen problemas mentales y que no necesariamente “están locas” como les llamamos comúnmente, es que presentan mayores tasas de infecciones, enfermedades endocrino-metabólicas, cardíacas y respiratorias que el resto de la población, lo que conlleva un riesgo de mortalidad mayor. El suicidio en México, represento en el 2008, la primera causa de fallecimiento no natural en más de 3, 400 personas.
Es lamentable que aun en pleno siglo 21, se vea al psicólogo o al psiquiatra como un profesional médico encargado de ver únicamente casos, en los cuales, las personas se encuentran “locas”, esto desde luego perjudica a las mismas personas que presentan un cuadro clínico, en la que, estas dos ciencias podrían lograr una mejoría en su estado de salud mental, sin embargo, el estigma no se puede quitar lo que trae como consecuencia que muchas personas tomen decisiones equivocadas y perjudiquen a los seres que dicen “amar”.
Los trastornos mentales constituyen en la humanidad una causa muy frecuente de discapacidad, pérdida de calidad de vida, sufrimiento, aislamiento social, estigmatización, morbilidad física y mortalidad por comportamiento suicida. Tan solo menos del 2% del presupuesto sanitario es destinado a la salud mental y menos de un especialista atiende a un millón de habitantes.
Rojo. La salud mental no es sólo la ausencia de trastornos mentales. Se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.
Sin embargo esto no lo encontramos en nuestros políticos actuales, la falta de un estado de bienestar verdadero que lo lleve a estar consciente de su capacidad para poder contribuir en llevar a un país, a un estado o un municipio a una estabilidad económica y de franca armonía, reinando la paz, la tranquilidad; la cual solo puede tener un pueblo, una familia, un grupo con gobernantes “sanos” mentalmente.
En los últimos años se ha puesto especial interés en la salud física del pueblo mexicano. La obesidad es una de las banderas que han enarbolado como un riesgo de graves consecuencias, a tal grado que se han tomado acuerdos por prohibir en las escuelas la venta y el consumo de comida y bebidas chatarras.
Programas que el mismo DIF (Desarrollo Integral de la Familia) ha creado para evitar la violencia intrafamiliar, así como el uso del 089 y 066 para denunciar, no han logrado satisfacer en gran medida el alto índice de problemas que son derivados principalmente por dificultades sociales, socioeconómicas y socio laborales las cuales se han incrementado en los últimos 25 años; por lo tanto son trastornos que vienen desencadenados por factores ambientales. No se trata de problemas mentales graves pero sí de discapacidad que generan una gran prevalencia de las incapacidades temporales y del sufrimiento familiar, provocados por decisiones gubernamentales las cuales son aprobadas y avaladas por diputados federales, locales; senadores, sindico y regidores, todos perdidos en un mundo distinto al del pueblo, segados por el poder y la avaricia, inventando mil leyes y anulando otras tantas por el simple hecho de “son obsoletas” o porque así convienen al gobierno en turno, quien les reparte migajas, como dar de comer a los perros o los cerdos, con tal de que cuiden su casa o el día de mañana el “coche” ya gordito, lo pueda negociar recuperando lo invertido y obteniendo jugosas ganancias.
Por eso, en la actualidad, el gran negocio de los gobiernos, el mejor del mundo y que la mayoría de los países tiene… ¡es la pobreza!
Entre más pobres, menos ricos. “La explotación del hombre por el hombre”. Democracia. Libertad. Capacitación para el trabajo, ¡sí, pero de esclavos! No de un país verdaderamente libre y democrático, en la que la riqueza sea repartida equitativamente, donde no sean necesarias las constantes reformas a las leyes para oprimir y reprimir al hombre.
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