Exal Baltazar Juan Ávila
Izapa, Realidades, Mitos y Enigmas: VMOV
Verde. Víctor Manuel Ortiz Villarreal, arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Chiapas, diserto en el “Foro Estudiantil para el Desarrollo de la Frontera Sur: Chiapas el Corazón de Mesoamérica”, celebrado el pasado 7 del actual, en el auditorio del Centro de Estudios Avanzados y Extensión (CEAyA) de Tapachula, el interesante tema: “Izapa, Realidades, Mitos y Enigma” el cual despertó bastante interés y despejo algunas dudas entre el público asistente.
El arqueólogo empezó diciendo que las creaciones culturales de los Pueblos Mesoamericanos están basadas en una concepción religiosa del mundo y de la vida, según la cual el universo ha nacido de las energías sagradas que se manifiestan de manera múltiple y por diversos seres naturales que provocan el acontecimiento según el ciclo temporal. Para los Mayas, los dioses crearon el cosmos con una finalidad precisa: la conservación de su propia existencia a cargo de un ser especial, el hombre, motor y eje del mundo. Con esta concepción, el pueblo maya hizo de la actividad religiosa el centro de su existencia.
Amarillo. Nos hace reflexionar cuando menciona que hace algunos años esta importante Zona de Monumentos Arqueológicos se vio amenazada por el proyecto de ampliación de la antigua carretera que atraviesa la parte norte del asentamiento. La realización de esta obra de infraestructura, otorgada como Proyecto PPS en licitación pública internacional, como concesión a 20 años afectaría de manera particular y grave al Grupo F, uno de los grupos de edificios y monumentos representativos del periodo de mayor esplendor de Izapa. Siendo Izapa una Zona de Monumentos Arqueológicos protegida por la Ley Federal, no puede ser concesionada, toda o en partes, ya que por su carácter de Patrimonio cultural de la Nación, es inalienable e imprescriptible.
En el marco de Plan de Desarrollo para el Soconusco, Izapa es considerada como uno de los “detonantes turísticos” para el desarrollo económico de la región. Por esta razón es justificable y oportuno que se atienda la preservación e integridad del área protegida. Permitir la ampliación de la carretera, sin atender la modificación del trazo, resultaría en una contradicción con este propósito y más grave aún, la afectación y destrucción innecesaria e irreparable de una Zona de Monumentos única.
Igual ocurre con la pretendida construcción de un Museo por una asociación civil, The Maya Conservancy, que, si bien puede estar actuando de buena voluntad, su proyecto cae parcialmente dentro de la poligonal del sitio, situación que debe ser modificada.
El gran enigma es: después de diciembre del 2012 ¿qué va a suceder?
El solsticio de invierno del próximo año nos marca el inicio, el punto de renovación, el cambio en la resignificación de Izapa, no nos quedemos con la simple idea de la explotación comercial de un día específico y efímero, tomemos como punto de partida ese momento de renovación, con la perspectiva de un verdadero cambio en nuestro entorno, en nuestra percepción de nosotros mismos, cada uno desde nuestras muy particulares trincheras, retomemos el cúmulo de conocimiento contenido en sus edificios y monumentos, clarifiquémoslos para las generaciones de jóvenes que tienen ese entusiasmo por saber qué es Izapa, que representa.
Rojo. Nos previene con la luz roja al decir que Izapa requiere certeza jurídica: “tenemos que ir más allá de su declaratoria como Zona de Monumentos Arqueológicos, debemos garantizar su integridad como patrimonio nacional”.
Izapa requiere inversión productiva: existe obra escrita sobre Izapa desde hace más de 70 años, ese cúmulo de saber interpreta, hasta ahora de manera fragmentaria y desde diversos puntos de vista y subjetividades, la vida cotidiana de un gran asentamiento de poco más de 200 Has. Con 27 siglos de ocupación. Este trabajo previo nos permite ahondar en el trabajo a futuro: no sólo el trabajo arqueológico que genera empleo directo e indirecto, es derrama económica que además crea riqueza espiritual: el conocimiento generado en arduas jornadas de trabajo de campo enriquece nuestras vidas y genera nuevas expectativas para el lugar.
Pero este trabajo debe estar fundamentado en una planeación integral basada en el desarrollo de la zona como fundamento generador de su interés ya que la “investigación científica a la larga traerá derrama a la economía local”, porque es el desarrollo arqueológico el detonador del desarrollo económico, ya que su producción convoca el interés del visitante, se acumula con los nuevos estudios, crece con las explicaciones científicas del sitio, con su resignificación y se diversifica con la investigación que enlaza los sentidos del visitante con los objetos, los espacios y las historias de otros tiempos y de otro momento cultural.
El gran enigma es, si la Zona de Monumentos Arqueológicos Izapa podrá trascender del olvido en que se encuentra y presentarse como lo que es: Patrimonio Cultural, una cápsula de información sobre los saberes de quienes la construyeron y, eventualmente, un atractivo turístico integral. No podemos darnos el lujo de verla fragmentada en aras de la modernidad sin historia que nos deshumaniza y que mutila nuestro patrimonio e identidad.
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