¡SE NOS FUERON PERSONAS MUY QUERIDAS!

Por: Enrique Carbonell Chávez.

Mario Benedetti, una de las principales voces de la literatura y en especial de la poesía, uno de los autores uruguayos contemporáneos más reconocidos en su país natal el Uruguay, así como en el resto del mundo falleció hace unos días en Montevideo a los 88 años de edad.Autor de más de 80 libros de poesía, ensayos, cuentos, novelas y guiones de cine. Ccomenzó su carrera literaria en 1949 y fue también periodista. Obtuvo trascendencia internacional con su novela “La tregua”, publicada en 1960, traducida a 19 idiomas y llevada al cine, al teatro y la televisión.
Activo militante de izquierda, vivió en el exilio en Argentina, Cuba y España, durante el régimen militar que gobernó Uruguay entre 1973 y 1985. En esa época publicó obras de marcado contenido político como el ensayo “El escritor latinoamericano y la revolución posible”, los cuentos “Con y sin nostalgias” y los poemas “Viento del exilio”.
Días después, el 28 de mayo falleció mi sobrino, mi amigo, orgullosamente tabasqueño, a la temprana edad de 19 años. A ti, mi amado sobrino te dedico este pensamiento poético:
¿¡Por qué se van los jóvenes?!

Mario…
Mario Benedetti:
¡Tocayo!
De joven te leí, eras de mis preferidos,
Aprendimos mucho de ti.

Fuiste fuente de inspiración de toda mi generación:
Tu palabra, consejos, poesía, fueron mi guía.
Me quitaste los complejos, e iniciamos la obra. ¡La gran obra!

Pasada la adolescencia, y ya en el primer escalón de madurez:
Me ayudaste a forjar una hermosa familia.
Me ayudaste a no olvidar:
De izquierda mi militancia…
En la UNAM, hasta en la docencia;
De economista en la burocracia;
Y Periodista en la vejez.

Mario.
Mario Benedetti:
¡Tocayo!

Hasta ahí tu relación conmigo.
Pero ahora, allá en el cielo,
Te pregunto como amigo:
Tú que a los jóvenes diste abrigo,
Que les forjaste ilusión y anhelo,
Que les hablaste de sus valores,
Sexo, amor y compromiso,
Del secreto de salvación…
De la razón e inocencia
De olores, colores y sabores.

De su herencia grandiosa…
Y del encanto de su hechizo:
De juegos, vicios y sin razón.
¿Por qué, Mario, a mi amigo y sobrino?
No le das una respuesta…
Por qué nos rompió el corazón
¡Por qué!…¡ dejo cerrada la puerta!

Si apenas 19 años tenía,
Un joven… ¡a todo dar!…
Yo creía que tenía los 30,
¡Maduró, agarró la vida como venía!

Con él: de todo podías hablar.
De política sobre todo,
Te hablaba como gente adulta,
Condenaba corrupción y tiranía,
¡Era un muchacho sin par!

Simpático hasta las “chachas”,
Noble, tierno y cariñoso…
Alegre, muy jovial y respetuoso.
De un ingenio talentoso…
¡Y siempre tras las muchachas!

Con su risa contagiosa,
Con esa mirada hermosa,
De su juventud dichosa
Corpulento como un oro,
¡Amante de su Villahermosa!

¿Por qué tocayo?…
No le dedicas un poema enorme,
Como grande para mí era él,
Ahora que él te puede ir a ver,
Para que le digas,
Como solo tú lo sabes hacer,
Con los jóvenes como él:
¿Por qué se van los jóvenes…
Mucho antes que cuando debe ser?
¡Díselo…. Por qué se marchitan esas maravillosas vidas!…
Consuélalo, aliéntalo conócelo,
Cuan maravilloso era él.

Dile ahora que lo conozcas,
¡Qué valioso y extraordinario fue…,
Que herencia nos dejó su corta edad!
Tan esplendida y enriquecedora.

Dile por favor… ¡que no se fue!
Que sigue aquí, entre nosotros,
Que no hay soledad…
¡Que se le ama, se le recuerda y se le adora!

(Muchas gracias señor editor)

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