Cosme Vázquez /ASICh
A dos años de haberse iniciado los trabajos de cartografía para un atlás de riesgo en la reserva de la biósfera Montes Azules, ya se tiene los primeros resultados, información que indican una tendencia de variabilidad climática, aunque todavía no se tiene cambio climático, sostuvo Arturo Arreola, presidente del Instituto para el Desarrollo Sustentable en Mesoamérica, AC. Dijo que mediante un atlás de riesgo que se ha diseñado se puede identificar que no ha cambiado ningún clima en esa área natural en Chiapas, pero está variando, las temperaturas se están alterando.
Por ejemplo, en la zona Norte de Montes Azules está lloviendo mucho menos en los últimos diez años, con descenso de 300 a 500 milímetros de lluvia al año, aunque esto no es tan significativo porque llueve con más de tres mil milímetros. Sin embargo, sí es muy importante en términos del cambio del régimen de lluvias.
Asimismo, en toda la región se observa una tendencia en la temperatura de incremento; otro factor importante que se ha concluido en el estudio, es que la deforestación en la zona se ha mantenido a tasas anuales bajas, entre .4 y .5 en los últimos 30 años.
Indicó que esto refleja que la política ambiental de mantenimiento a la cobertura forestal dentro del área natural protegida ha funcionado. La deforestación en los últimos 15 años está al ritmo de mil hectáreas al año, lo cual es un ritmo bajo para una superficie de más de 331 mil hectáreas.
En tanto, reveló que en la reserva La Encrucijada, en donde también ya se cuenta con un atlás de riesgo, comparada con Montes Azules, tiene condiciones graves.
Señaló que si las condiciones de vida de las comunidades que viven dentro de Montes Azules fueran mejores; el 65% de las comunidades tienen una marginación alta y muy alta, y el otro 35 por ciento no hay datos para saberlo.
Arturo Arreola apuntó que si simplemente se redujeran las condiciones de marginación a la mitad todavía tendríamos una mejora en las condiciones de riesgo ; donde se tiene problema grave en Montes Azules es en la vulnerabilidad social. La pobreza y marginación de las poblaciones hacen que un fenómeno de amenaza, de presentarse el riesgo es desastrozo.
Con los atlas de riesgo en las áreas naturales, precisó que se trata de conocer cuál es la proporción de los cambios de la deforestación, los riesgos a los que están expuestos, incendios, inundaciones, deslizamiento de tierra, con las herramientas que ya se tienen. ASICh
