¡SE ACABARON EL BANCOMEXT!.

Por: Enrique Carbonell Chávez.

(

En memoria a mi señor padre: Don Alfonso Carbonell Javier (qepd).
Jubilado del Bancomext)

¡SE ACABARON EL BANCOMEXT!…

¡SE ACABARON LA BANCA DE DESARROLLO!…

¡ESTÀN ACABANDO CON EL ESTADO!…

¡ESTÀN ACABANDO CON MÈXICO!.
Se acabaron el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), mediante la fusión o liquidación de Nacional Financiera (Nafin) y del Bancomext. Medida del ejecutivo federal que lamentablemente habremos de lamentar la mayoría de los mexicanos. Pues ya se acabaron la Banca de desarrollo, con instituciones crediticias y financieras importantísimas para el desarrollo económico y social del país, como El Banco nacional de Crédito Rural, el propio Bancomext, la Aseguradora nacional Agrícola y ganadera (Anagsa), etc, por solo citar algunos.
Así también, desde el gobierno priista de Miguel de la Madrid, y en mayor medida con el mismísimo Carlos salinas, hasta el gobierno actual de derecha de Felipe Calderón (FC); han desmantelado al aparato productivo mexicano, lo han rematado, y subastado, por decir lo menos. A la Administración Pública Federal que una vez en su historia mantuvo un estado fuerte, poderoso y productivo, con miles de empresas y organismos públicos.
En ese estado benefactor, en ese estado de economía mixta, nació el Bancomext en el año de 1937, y desde sus inicios contribuyó en gran medida al desarrollo económico del país mediante los apoyos para el comercio exterior de las empresas mexicanas.
Pero ese crecimiento y esa contribución al progreso nacional se detuvieron – aunque ya se registraba una fuerte caída desde 1994 en el impulso a la actividad exportadora- por las perversas intenciones del entonces desgobernarte, afectado de sus facultades mentales, según el propio Vaticano, el guanajuatense Vicente Fox; quien a mediados del 2004, gracias a que la votación en el Senado de la República, que salvo con excepción de los panistas, le fue rechazada su propuesta de fusión con Nafinsa, por considerarla “una solución inadecuada que lesiona la capacidad del estado mexicano y del sistema financiero para apoyar el desarrollo sostenido equitativo de México”.
De esa afortunada manera, el Congreso logro preservar no solo el Bancomext, -hasta esos momentos-, sino también la viabilidad de Nafinsa, creada en 1934, con los mismos objetivos que aquella importantísima institución crediticia del estado mexicano, el Bancomext. Actitud y comportamiento nacionalista, ético y saludable por parte de los congresistas de ese legislatura, que a diferencia de la actual, con una prisa sospechosa y con muy poca comprensión y probidad, están actuando para que se apruebe la Reforma de la Banca de Desarrollo, enviada por el ejecutivo lamentablemente para el país y los mexicanos. (De última hora se sabe que gracias a la reflexión opositora del PRD, PT y Convergencia, está detenida la reforma de marras).
Si finalmente se aprueba la reforma que fusionaría ambas instituciones nacionales de crédito, estaría latente la preocupación de que, sobretodo las pequeñas y medianas empresas, sucumban en esta vorágine del ejecutivo por terminar de liquidar lo poco bueno y productivo que queda del aparato gubernamental, y en especial con las escasas empresas y organismos del sector financiero. Así mismo, y en consecuencia, seguirán faltando los créditos, apoyos, asesorìas y gestiones para estimular e impulsar el comercio exterior mexicano, a fin de hacer crecer nuestra, ya de por sí, deteriorada balanza comercial deficitaria.
Por otro lado, el deshacerse prácticamente de las funciones de las dos instituciones, o tratar de hacer un hibrido de las mismas, constituye también una amenaza para las cadenas productivas del sector industrial, de servicios, comercial, e incluso el agropecuario. E insisto, hacia las medianas y pequeñas empresas. Lo que viene a resultar aun peor para estas empresas que están subsistiendo a duras penas por la falta efectiva de apoyos, particularmente en esta época tan desastrosa de crisis económica.
Es por ello que nos preocupa y nos alarma la licuefacción que pretenden hacer de las dos más importantes empresas del sector financiero, indispensables para el fomento del desarrollo económico que le quedan al estado. Es por ergo, que vemos que con tristeza y al mismo tiempo con suma impotencia, advertir los (des) propósitos privatizadores de FC, en todo aquello en donde puedan hacer negocios particulares a costillas del patrimonio de los mexicanos; desde el petróleo, la CFE, la Cía. de LFC, los recursos minerales, el agua, la seguridad social, carreteras, bosques, litorales, etc. Y ahora, en su continuismo depredador van a arrasar con el Bancomext y la Nacional Financiera.
Por ello cada vez le destinan menos recursos presupuestales, pues quieren acabar cuanto antes y de la peor manera con ellas. Por eso, cada vez más le asignan mayores recursos federales a los presupuestos y programas específicos del comercio exterior de las secretarias de: Economía, Agricultura, Comunicaciones, etc. Y también por eso, aplican una política de opresión, de hostigamiento, y desplazamiento hacia los empleados y trabajadores de esas instituciones; en especial en Bancomext. A quienes se les ha jubilado anticipadamente y con injustas remuneraciones, y en otros casos de plano los han despedido sin las prestaciones de ley merecidas por sus contratos y conquistas laborales.
A los pocos que quedan, les han restringido los servicios médicos y de otro tipo -funerarios, asistenciales, etc-, y lo peor, los han ido aislando, castigando y violando sus derechos elementales laborales, con la perversa mentalidad de correrlos cuanto antes, para sustituirlos por personal de confianza, la mayor de las veces gracias al amiguismo, aunque sean unos verdaderos ineptos y corruptos, recibiendo ofensivos sueldazos que ni siquiera desquitan. En cambio, por ejemplo de Nafinsa se ha hecho jubilar indebidamente -torciendo las leyes y reglamentos internos- y con cantidades vergonzosamente estratosferitas, nada mas ni nada menos que Angel Guirria, el que ahora sirve a los norteamericanos en la OMC.
Esas serian las situaciones menos relevantes, si ustedes quieren, porque lo verdaderamente importante es ver el contexto global de la economía y sus circunstancias; pero el lado humano, el factor sensible que es realmente el que hace y le da vida a las instituciones, a la familia, a la sociedad y en suma al país; y es lo que finalmente hace valer a todo lo que le rodea.
Por tal virtud quiero finalmente dedicar esta entrega, a la Institución Nacional de Crédito, el Bancomext que tanto le dio a mi señor padre Don Alfonso Carbonell Javier, quien sirvió a esa noble empresa de gobierno durante toda su vida laboral. A ese Banco al que le dio no solo todos sus conocimientos de contabilidad, sino que además le entrego su vida entera, su amor, su dedicación, cariño y respeto.
Al Banco Nacional de Comercio Exterior, S.N.C., de la calle de Venusiano Carranza y Bolívar en el centro Histórico de la ciudad de México, también le quiero dedicar esta reflexión, que mi editor amablemente me permite ocupar. Al Bancomext que conocí desde pequeño, y que tanto admiré y quise; a esa gran institución que dio tanto a nuestra familia. Así como también dedicársela a los compañeros de mi padre, a los que siguen vivos y a los que ya están con él; a ellos con todo cariño y respeto va mi sentir y mi preocupación para que no desaparezca el Bancomext.

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