Rumando

Enrique alfaro

La influenza como enfermedad informativa

La influenza también se ha vuelto una enfermedad de la información. En un país tan confrontado la manera en que se asume las noticias sobre esta pandemia implica también una posición política. Además de su impacto en la salud pública la influenza es letal por sus efectos económicos y políticos. El mercado informativo mexicano, tan deformado por el poder de las grandes televisoras, se difundes muchas noticias sobre esta enfermedad estigma, pero poco se orienta sobre la mejor manera de enfrentarla no sólo para evitar sus consecuencias de salud sino también para sortear los daños a nuestra endeble economía. Hacia el interior la información crea confusión y desasosiego sobre la capacidad del Estado mexicano para enfrentar esta enfermedad y hacia el exterior creamos pánico, repulsa y discriminación. La prudencia en la información se acerca tanto al oficialismo que crea suspicacias. Sin embargo el impacto y los daños de la influenza alcanza lo mismo a la economía de bolsillo y que a la propia macroeconomía. ¿Cómo asumir la información y como trasmitirla “responsablemente”? ¿Alguien puede hacer luz sobre el tema?

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“La primera enfermedad del periodismo y del gobernante es no decir la verdad. Decirla a medias es considerar al Pueblo menor de edad. Decir la Verdad trae sus riesgos pequeños y grandes y hasta muerte y muerte de cruz. La persona informada es más libre. Y como dice el refrán: ” el que nada sabe, nada teme”. Ahora si no se informa por que van a considerarme incapaz… y esa fue la posición de muchas autoridades y de las autoridades de muchas unidades medicas, es un grave error, pues nadie creía en la existencia ¿Quién podría culpar al gobierno estatal de la ignorancia de las autoridades de salud del estado y de que no existiese un sistema de vigilancia epidemiológica adecuado cuando: No existe (o no existía según se quiera ver) un laboratorio tecnificado lo suficiente para el Dx, en el caso de influenza? o ¿quién podría responsabilizarlo de la pifia de aceptar ( Pablo Salazar lo aceptó) con unidades médicas de tercer nivel sin presupuesto para su funcionamiento? o de que las relaciones sindicato/patrón no permitan poner “orden” en las unidades médicas de la SSA y solo tres unidades medicas se saturen al 120 o 140 % de su capacidad (Tuxtla, Tapachula y Comitán , aunque también San Cristóbal, no canta mal)? Se le puede responsabilizar de negar la existencia de la enfermedad durante la primera etapa; de no ejecutar la ley de Salud y permitir el continuar funcionando así de disparejo en una entidad donde hay “Hospitales integrales” donde nunca se ha operado porque el cirujano y el anestesiólogo laboran a distintos horarios, o el quirófano es bodega, o no hay cirujano, etcétera, y canalizan todos a las unidades médicas anteriormente mencionadas y hubo de enfrentar la pandemia casi sin recursos humanos y técnicos. Es un tema de mucha tela… Lo que no se vales es sumarse sin reflexionar y sin información, a la cargada oficialista… de loas y negaciones de la realidad que se vive… y a todo paciente, mucho o poco sospechoso, llamarle `Garganta´…”

Dr. Jesús Gilberto Gómez Maza

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