La madrugada de este lunes se registró un lamentable hecho de inseguridad en el municipio de Cacahoatán, Chiapas, luego de que personas desconocidas ingresaran a robar a las oficinas de Hacienda y al Módulo del Registro Civil, llevándose computadoras y equipo de alto valor.
Este hecho no solamente representa una pérdida material para las instituciones, sino también una afectación directa a la ciudadanía, pues en estos espacios se resguardan herramientas indispensables para la atención pública y la prestación de servicios oficiales.
Lo ocurrido vuelve a encender las alarmas sobre la grave situación de inseguridad que se vive en nuestro municipio. Mientras las familias cacahoatecas exigen tranquilidad, orden y protección, los hechos demuestran una realidad dolorosa: la seguridad en Cacahoatán está rebasada.
“No se puede seguir normalizando que las instituciones públicas sean vulneradas con tanta facilidad. No se puede seguir gobernando con discursos vacíos mientras el municipio queda expuesto al abandono, al desorden y al miedo.” Declaró el Lic. Rafael Escobar Oficial del Registro Civil en Cacahoatán.

Estos hechos son consecuencia de un gobierno municipal que ha sido incapaz de garantizar seguridad, vigilancia y prevención. Y más grave aún: cuando un gobierno deja crecer la impunidad, cuando guarda silencio ante la delincuencia y cuando no actúa con firmeza, la ciudadanía tiene derecho a cuestionar si existe omisión, complicidad o pactos oscuros que terminan beneficiando al crimen organizado.
Cacahoatán merece respuestas. Merece saber quiénes fueron los responsables, cómo ocurrió el robo, por qué no hubo vigilancia suficiente y qué medidas reales se tomarán para evitar que esto vuelva a suceder.
La seguridad no puede seguir siendo una simulación. La seguridad de Cacahoatán debe ser prioridad, no discurso.
