Como dice el propio Peña Nieto hay que rechazar las campañas de odio, con lo cual creo que todos estamos de acuerdo, se tiene que empezar por la propia casa. La violencia sólo genera más violencia. Y lo que está en juego es México. Ni más, ni menos, señaló el regidor de Tuxtla, Raúl Bonifaz Moedano. Siempre me he manifestado en contra de la colocación de mantas y espectaculares en las campañas políticas, en la pega de gallardetes en todos los espacios, inclusive en los lugares prohibidos. Porque además de contaminar las ciudades ocasionan una brutal competencia, ocasiona pleitos y envidias, llegando inclusive a las agresiones físicas de trágicas consecuencias y nada de esto vale la pena.
En una sociedad democrática, ganará el poder el partido o candidato que sea más competente en la gestión, el que mejor propuesta, idea o proyecto presente a la ciudadanía.
Reiteró que debe reglamentarse la utilización de los espacios públicos para poner propaganda política, oficial o de otro tipo, el ciudadano merece respeto y dejarle libertad para que su vista tenga una imagen urbana agradable, no contaminada.
Los municipios dejan de cobrar ingresos importantes por la falta de pago de los espacios públicos para poner propaganda, existe un Reglamento de Anuncios Municipal, pero nadie lo respeta y tampoco la autoridad está en capacidad de hacer cumplir la Ley.
Se supone que los partidos políticos, previo al inicio de las campañas deben firmar acuerdos en el órgano electoral para definir los lugares que les corresponde utilizar para poner su propaganda y ser más equitativos, pero esto tampoco se cumple.
El uso del miedo y la ira como parte de las estrategias para tratar de obtener o conservar un puesto molesta, enfada, enoja, fastidia, incomoda y les genera ira a los votantes. Utilizar campañas de miedo para ganar elecciones me parece detestable.
El miedo y la ira son uno de los instintos y emociones más primitivas, poderosas e incontrolables del ser humano, que se han utilizado como parte de estrategias para el control político. Bajo regímenes autoritarios y totalitarios se apeló al miedo y al enfado de la gente para dominar a los opositores y mantener el poder político, económico y militar. Hoy, bajo regímenes democráticos, rechazamos que el miedo y la ira sean utilizados como estrategia para ganar elecciones. ASICh
