Miguel González Alonso
• ¿CIUDAD PEATONAL?
La antañona, San Cristóbal de Las Casas, vuelve a ser noticia y objeto de un acto criminal por parte de su primera autoridad, Mariano Díaz Ochoa, quien a su paso por la alcaldía ha dejado una estela combinada de: torpeza, tozudez, falta de transparencia en la toma de decisiones e insatisfacción y duda acerca del manejo los dineros públicos.
Para justificar su insignificante administración Díaz Ochoa ahora pretende en el primer cuadro hacer una “obra” que vendría a complicar la circulación de esa ciudad turística; fomentar la contaminación; beneficiar a unos cuantos en perjuicio de la mayoría y a erigir un monumento a la inopia, a la ignorancia e inconsecuencia, porque implica destruir obra pública existente -en tiempo de escasez de recursos- en aras de beneficiar a un grupo constructor que como fantasma se desliza antes los ojos del Instituto de Antropología e Historia y del Congreso Local de manera anónima y viciada.
La destrucción primero, de cientos de metros cuadrados de concreto hidráulico, para la supuesta construcción de lo que se ha denominado “Andador Guadalupano” ha renovado el coraje de los coletos hacia su alcalde, quien busca con una obra suntuaria; de relumbrón, justificarse ante una sociedad que en su mayoría lo repudia.
La obra caprichosa que impulsa Díaz Ochoa carece de factibilidad para el tránsito vehicular y de paso significará un atentado a la ecología porque constriñe el paso de autos en una de las pocas vías con que cuenta la ciudad colonial en su centro histórico.
Mediante un documento -en poder de Red Política- cientos de ciudadanos, entre ellos regidores de la comuna y miembros del Consejo Ciudadano han solicitado la intervención del gobernador Juan Sabines para detener la demolición de tres cuadras de la avenida Real de Guadalupe alegando que: mientras barrios y colonias de la gélida carecen de calles pavimentadas, Mariano Díaz Ochoa, destruye una vía que permanecía en buenas condiciones.
El supuesto beneficio establecen, será para un puñado de propietarios de enormes y antiguas casas; de aquellos quienes habrán de elevar las rentas de sus espacios comerciales, dentro de los que figuran familiares del flamante síndico municipal Leobardo Cancino, como podemos documentarlo.
Los quejosos se niegan a pagar por esta terquedad obstinada de Díaz Ochoa, con dificultades para transportarse en esta ciudad, misma que volvió conflictiva la circulación vehicular desde el cierre de la calle que pasa frente al palacio municipal, cuestión que se acentuó con la construcción de la Plaza frente a la “Catedral de La Paz” y del llamado “Andador Eclesiástico”.
Sin embargo la insensatez de Díaz Ochoa ahora pretende cerrar una vía más de las que desembocan a la Plaza “31 de Marzo”, céntrico lugar en donde late el corazón de la otrora Hueyzacatlán.
LOS TRES ORIGINALES
El 5 de diciembre de 2006 el gobernador Juan Sabines Guerrero, previo a su toma de protesta y posesión, dio a conocer públicamente los nombres de quienes integrarían su gabinete.
A la fecha, cuando estamos a unos cuantos días de se cumplan dos años de ese anuncio, solamente tres de los funcionarios -a nivel de secretaría- de esa plantilla original se han mantenido firmes en sus cargos: Guillermo Sauza Brindis en la Secretaría de Administración, Sergio Ernesto Gutiérrez Villanueva en la Secretaría del Campo y José Fernando López Hernández en la Secretaría de Pueblos Indios.
El resto de los secretarios, secretarias y consejero jurídico han sido objeto de cambios, enroques, destituciones, congelamiento, descensos y ascensos, dentro de la estructura de la administración pública estatal, misma que también ha sido objeto de adecuaciones para darle mayor dinamismo a las acciones del gobierno que encabeza el mandatario Sabines Guerrero.
Los principales ajustes al equipo de trabajo del gobernador han tenido lugar: el 31 de mayo de 2007, el 13 de diciembre de 2007 y el más profundo y significativo de éstos el 16 de noviembre -hace apenas una semana- cuando se definió el nuevo rumbo y curso de la política interna con miras a un año muy importante: 2009, que tiene sabor electoral.
Cobra significado y relevancia, dentro de la más reciente de las purgas, la designación del ex ministro Noé Castañón León como secretario de Gobierno por su trayectoria, experiencia, reconocida capacidad y por sus vivencias en política, mismas que están escritas con tinta indeleble dentro del anecdotario político de nuestra tierra.
El cada vez más cercano y vecino proceso electoral, con miras a renovar la Cámara de Diputados Federal, pudiera traer nuevos reacomodos al interior del gabinete del gobernador de Chiapas, habida cuenta la evidente existencia de funcionarios con aspiraciones políticas.
La materia electoral ha sido una asignatura en la que el mandatario Sabines Guerrero ha sido muy aplicado, y además, muy claro al referirse a ésta. Es por ello que quienes piensen tomar proximamente la estación del Metro con dirección a la estación San Lázaro, deberán de comenzar a poner en cajitas de cartón toda pertenencia personal que hoy ocupe espacio en sus oficinas.
Ernesto Gutiérrez Villanueva y Roberto Albores Gleason se han mencionado para esta aventura. Se comenta fuertemente en círculos políticos que el primero tiene proyectado incursionar en la Frailesca de la mano con Hernández Bielma de la CNC, o sea por el PRI, pero al parecer no ha tomado en cuenta la serie de trabucos que, para lograr una faena triunfadora con orejas, rabo y vuelta al ruedo, deberá sortear.
Por su parte el Secretario de Turismo y Proyectos Especiales tendría interés de viajar a la tierra natal de su padre -el ex gobernador Roberto Albores Guillén- Comitán de Domínguez, en donde la familia tiene trabajo político y presencia significativa.
La verdad al respecto habrá de conocerse muy pronto, quizá después del Segundo Informe de Gobierno, documento que seguramente traerá directrices al respecto, y cuando los aspirantes a diputados federales cobren sus respectivos aguinaldos, mismos que habrán de servir para apechugar gastos de campaña.
Lo escrito, escrito está.
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