Miguel González Alonso
· BLANCO “PALOMO”
El martes pasado rindió protesta ante el Pleno del Congreso del estado como titular del Órgano de Fiscalización Superior (OFS) Humberto Blanco Pedrero luego de que la Comisión de “Vigilancia” del Poder Legislativo, encabezada por Fabián Camacho Pedrero (quien ya se aprendió la canción de “Ni parientes somos”) dictaminara lo que todo mundo sabía desde hacía varias semanas.
Humberto Blanco Pedrero momentos después de haber alzado el brazo derecho (como saludo hitleriano) ante los legisladores hizo a mi compañera Ana Laura Mondragón sus primeras declaraciones, mismas que resultaron tronantes: “No habrá impunidad para nadie”; “lo más importante para el OFS (sic) es hacer que se cumpla la ley)”; “vamos a buscar cero impunidad para los morosos”, dijo, en abierta referencia a los alcaldes chiapanecos. (Cuarto Poder, 18 de julio, página B3).
Laurita Matus de El Heraldo de Chiapas, por su parte, le arranco las siguientes frases: “Tenemos que cumplir primeramente con la ley”; “se impulsará la evaluación del desempeño de los gobiernos municipales” al tiempo que amagó a los alcaldes con investigar “a dónde van a parar los recursos” porque tenemos que conocer –dijo- “qué beneficios tienen para la población las obras que se realizan” (página 9).
¿QUIÉN ES BLANCO PEDRERO?
Llama la atención el hecho de que nadie, nadie, pero nadie, tenga a la mano un currículum vitae del nuevo Auditor Superior.
Como cada vez que se nombra a un nuevo funcionario, se estila acompañar la información con la curricula del mismo, a manera de proporcionar “herramientas” a los reporteros de la “fuente” para “aderezar” la nota. Sin embargo, esta vez, esa información no se la dieron ni a oler a la oficina de Prensa o la Oficialía Mayor del Congreso, de acuerdo con la información proporcionada por el propio vocero del Congreso, el periodista Walter Rincón (me extraña).
Red Política se dio a la tarea de conocer detalles acerca del desempeño político y administrativo del ilustre chiapaneco que a partir del día 17 de julio tiene como encargo vigilar los dineros de los ayuntamientos. Pero con la pena… ni el secretario Técnico del OFS, Omar Guillén Mandujano, lo tiene para “hacérselo llegar a instancias superiores”.
¿PORQUÉ UN MISTERIO SU PASADO?
Humberto Blanco Pedrero es un tipo que no tiene ni un pelo de tonto. Ni uno solo.
Según la Secretaría Técnica del OFS es originario de Tuxtla Gutiérrez, lugar en donde contrajo nupcias con la señora Estela Carrillo, cuya familia se dedica al negocio de la imprenta.
Es amigo íntimo del ex gobernador Roberto Albores Guillén y tiene fuertes vínculos con empresas dedicadas a la impresión, sobre todo en el estado de Puebla.
Es un hombre que posee una inmensa fortuna, lo que pudiera ser una garantía, porque no tiene ninguna necesidad de robar. Tiene su futuro asegurado.
¿CÓMO SE HIZO DE MULAS PEDRO?
Ahhhh, ese, es otro cantar.
Durante la administración de Ernesto Zedillo, Humberto Blanco Pedrero fue funcionario de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), dependencia que lo convirtió en gente importante y, de paso, escandalosamente próspero.
Poca idea se puede tener de lo que piense declarar -ahora que ha dejado de ser un desempleado, dedicado a la caza de negocios políticos y de bienes raíces- como sus activos fijos. Pero, por citar un dato de su capacidad de compra, en el 2003 (tal vez él recuerde que me lo dijo) hizo un intento por adquirir el periódico Cuarto Poder (valuado en varios millones de dólares). La operación no cristalizó, al considerar don Conrado de la Cruz Jiménez (QEPD) que se trataba de un enviado de Pablo Salazar para silenciar la crítica por medio de la adquisición del rotativo (según las propias palabras del, en ese entonces, nuestro Director General, vertidas a este columnista).
LA BUSQUEDA DE DATOS
Ante la negativa de dar a conocer sus actividades anteriores a su llegada al OFS, Red Política rescató una serie de elementos que ilustran de cuerpo entero a quien hoy pedirá “cuentas claras” a los ediles.
¡Vá!
El martes uno de agosto de 2006 el periódico La Jornada publicó el siguiente titular: Tardó PGR un lustro en citar a declarar a varios defraudadores de la Conaliteg.
La nota firmada por el reportero Gustavo Castillo García hace referencia a dos personas: Miguel Antonio Meza Estrada, que fue secretario particular del ex presidente Zedillo Ponce de León y cónsul de México en Detroit, así como a Humberto Blanco Pedrero, a quienes la Procuraduría General de la República citó en calidad de indiciados por su presunta responsabilidad en un desvío de fondos de más de mil millones de pesos de acuerdo con la averiguación previa 91/UEIDCSPSAJ/06-III, que integró la Unidad Especializada en Investigación de Delitos cometidos por Servidores Públicos y contra la Administración de Justicia.
Según la investigación que hasta mediados de 2005 estaba a cargo de Carlos Javier Vega Memije, ex subprocurador de Delitos Federales, anualmente, de 1994 a 2000, se desviaron por lo menos 400 millones de pesos, al pagar sobreprecios en la impresión de libros de texto gratuito, que estuvo un tiempo a cargo de Blanco Pedrero.
La indagatoria refiere que durante las gestiones de Meza Estrada y Blanco Pedrero, cuatro empresas trasnacionales concentraban 70 por ciento de los contratos para la producción de textos y tan sólo dos de ellas controlaban 50 por ciento de los acuerdos comerciales.
Según la nota de la Jornada “las investigaciones ministeriales, durante los años 1994 a 2000, los encargados de la Conaliteg llegaron a pagar hasta 11 pesos por ejemplar, cuando el costo promedio debía ser de 9.42 pesos”.
De acuerdo con los datos contenidos en la averiguación previa, la Conaliteg en los tiempos Meza-Blanco pagó por la impresión de 3 millones 207 mil 200 ejemplares de ese texto, 37 millones 562 mil 726.40 pesos, cuando lo que debió haberse pagado eran 20 millones 712 mil 97 pesos.
La estimación ministerial refiere que en tan sólo la impresión del texto de español en 1999, derivó el pago ilícito de 16 millones 850 mil 628 pesos.
De acuerdo con datos de la misma indagatoria las empresas beneficiadas por los directivos de la Conaliteg fueron Magnograf, Offset Multicolor y Ultra, a pesar de que no ofrecían los mejores precios.
Por si fuera poco, trascendió que, en esa época ilustre, la Conaliteg también se vio afectada en su patrimonio, ya que entregaba a esas empresas, anualmente y de manera gratuita, 3 mil 500 toneladas de papel; adjudicaba contratos para servicio de transporte inexistentes o a precios altos, además de que, entregaba de manera incompleta o en mal estado los libros de texto gratuito.
Cabe estacar que las anomalías fueron denunciadas en junio de 2001, pero fue hasta 13 de julio de 2002 cuando este bochornoso asunto se ventiló en los medios. Ese día La Jornada (http://www.jornada.unam.mx/2002/jul02/020713/045n2soc.php?origen=index.html ) dio a conocer que una denuncia de la nueva administración de la Conaliteg establecía la realización de un presunto fraude de 213 millones de pesos, acusando de haber cobrado sobreprecios presuntamente por la edición de libros a Antonio Meza Estrada y Humberto Blanco Pedrero.
COMPRABA CARO
De acuerdo con documentos en poder de La Jornada, entre 1999 y 2001 cada libro costó 9.42 pesos en promedio, mientras que en la gestión posterior a Blanco Pedrero esta cantidad se redujo a 5.41 pesos por ejemplar.
La adquisición de libros mostró también irregularidades al favorecer a la empresa de Prida Huerta con la compra del 30 por ciento anual de libros a sabiendas de que infringía la Ley de Adquisiciones, la cual le prohibía realizar ventas al sector público.
Como colofón se agrega que la empresa se encontraba en suspensión de pagos y tenía un saldo en el Fobaproa por 10 millones de pesos, y que en 2000 imprimió propaganda de la campaña de Francisco Labastida Ochoa a la Presidencia de la República con papel pagado por Conaliteg, con el argumento de que los sobrantes de este producto le pertenecían.
Pero aquí no acaba el cuento. El 7 de agosto de 2006, el prestigiado columnista Miguel Badillo, autor de la columna Oficio de Papel, amplía sobre el tema y revela que “al concluir Meza Estrada su gestión al frente de la Conaliteg (1994-1999), dejó como encargado de la dirección general a Humberto Blanco, quien se había desempeñado primero como contralor de esa Comisión y después como subdirector general, lo que habría ocasionado irregularidades administrativas, pues Meza Estrada no tenía facultades para nombrar a un sustituto, por lo que habría incurrido también en delitos de abuso de poder y conflicto de intereses”.
Más adelante, Badillo, establece que Meza Estrada dejó a Humberto Blanco de manera irregular o “espuria” como encargado del despacho para “encubrir” todas las irregularidades cometidas con la elaboración de millones de libros de texto para primaria y secundaria, lo que causó cuantiosos daños patrimoniales.
El periodista agrega que, en su condición de encargado del despacho, Humberto Blanco, tenía impedimento para firmar documentos oficiales como director general de la Conaliteg.
MORALEJA
Como en toda buena fábula –digna de la pluma de Esopo-, lo anterior descrito merece un mensaje; una moraleja, dedicada al “palomo blanco” protagonista de esta columna: “El buen juez por su casa empieza” y Humberto Blanco Pedrero, al parecer, goza de poca autoridad moral para el desempeño del cargo que le fue conferido. Tal vez la LXII Legislatura -ante su inminente fin- ya no tenga una nueva oportunidad de volver a equivocarse… de esta manera.
AHORA RESULTA
Ahora resulta que, quien no supo comprar libros baratos, le va a enseñar a los alcaldes formulas para no hacer adquisiciones fraudulentas.
CONCLUSIÓN
Quizás, todo se hubiera evitado si en el despacho del señor Humberto Blanco Pedrero, hubieran tenido a la mano su curricula y nos hubieran evitado el trabajo de investigación. Ja.
Lo concluido, concluido está.
redpolitic@gmail.com
