Rebasará tecnología comprensión humana

“Estamos en medio de un cambio acelerado, y los cambios en tecnología siempre provocan cambios en la sociedad, y viceversa”: John Moravec.

Considere el teléfono. Desde su invención a principios del siglo 19, pasó del discado a los botones y al celular para los años 80 del siglo 20. Pronto empezó a volverse cada vez más pequeño y cada vez más inteligente. Ahora los teléfonos toman fotos, reproducen música, envían textos y pronto se envolverán alrededor de su muñeca como un brazalete.
O piense en la nanopartícula. El número de productos en las tiendas que usaban la nanotecnología –la manipulación de átomos para crear nuevos materiales– era en 1990 de casi cero. En 2004 fue de 212. Hoy son más de 800, y aumentan en tres o cuatro a la semana.

¿Ve un patrón en esto? Las cosas se mueven cada vez más rápido. Aparentemente, no se puede mantener el ritmo. ¿Recuerda los últimos meses de 2008 y la dramática serie de acontecimientos de la campaña presidencial, el derrumbe de Wall Street, la locura de los mercados de valores, los rescates? Fue suficiente para poner a girar su cabeza. De hecho, la sociedad está cambiando a un ritmo tal que parece estar saliéndose de control. Y no ha visto nada todavía.

“Estamos en medio de un cambio acelerado, y los cambios en tecnología siempre provocan cambios en la sociedad, y viceversa”, indicó John Moravec, director del Colegio de Educación y de los Institutos de Grandes Avances en el Desarollo Humano de la Universidad de Minnesota.

Como una bola de nieve que rueda desde la cima, el cambio sólo se volverá más rápido y sus efectos más grandes, pronostican expertos. Hay una palabra para definir hacia donde se dirige, y no es a “chocar” en la base de la colina. Se dirige directo a la “singularidad”. Así se denomina al momento histórico en el que la acelerada tecnología se vuelve tan avanzada que supera lo que el cerebro humano puede comprender. Y debido a que puede mejorar su propia programación, el cambio sucede en forma instantánea, casi sin que nosotros estemos conscientes de ello.

Futuristas, científicos y un número creciente de líderes corporativos creen que la singularidad llegará pronto, para 2050, y que en el camino se registrará un montón de cambios.

Para entender la singularidad, y por qué nos dirigimos hacia ella, es necesario entender el crecimiento exponencial. La tecnología de cómputo, por ejemplo, se ha estado duplicando cada dos años, razón por la cual, justo cuando se acostumbra a un nuevo teléfono o computadora, éstos ya son obsoletos y tiene que actualizarlos.

Los jóvenes, aquellos nacidos en los 90, sólo conocen la vida con internet. Son “nativos digitales”, de acuerdo con el futurista Glen Hiemstra. Enfrentan todos los asuntos de la vida cotidiana en forma distinta, explica. Tareas, visitas, citas, compras… todo lo hacen en línea. El resto de nosotros, los “inmigrantes digitales”, tenemos que aprender esta nueva forma de vivir pues no es una segunda naturaleza para nosotros.

Pero si bien los chicos pueden dominar internet, expertos advierten que no están preparados para el futuro.

“Enviamos a los niños a las escuelas, donde avanzan grado por grado usando un modelo del siglo 18. En ese tiempo el mundo entero ha cambiado mucho. ¿Cuál es la relevancia de esa educación?”, se pregunta Moravec. “Los estamos capacitando para trabajos que existieron hace 20 años, no para los que existirán cuando terminen la escuela”.

¿Quién sabe siquiera cuáles serán esos trabajos? Los 10 empleos más demandados en 2010 no existían en 2004, según el ex secretario de Educación de Estados Unidos, Richard Riley.

Como el conocimiento técnico se duplica cada dos años, la mitad de lo que los estudiantes aprenden sobre tecnología en su primer año en la universidad queda desfasado para cuando se gradúan. Algunos dicen que el conocimiento técnico se estará duplicando cada 72 horas para 2010.

La supervivencia, naturalmente, depende de la innovación, especialmente en momentos de incertidumbre económica.

“Las corporaciones que sobrevivan y lleguen a la excelencia serán aquellas que aprovechen esta época para aumentar su uso de la tecnología y la recabación de datos, y encuentren formas nuevas e innovadoras de utilizarlos”, señaló Karl Fisch, profesor de tecnología en Colorado y autor de un video educativo sobre el futuro.

Google, empresarios y científicos no están sentados esperando. Este mes presentarán un programa de posgrado, la Universidad de la Singularidad, en el Parque de Investigación Ames de la NASA en el Valle del Silicio, donde los más brillantes colaborarán y desarrollarán innovaciones para acelerar la ciencia y la tecnología a fin de resolver lo que denominan “los retos más grandes de la humanidad”.

Si la singularidad será algo bueno o malo depende de a quién se pregunte. Algunos la ven como un avance histórico, el momento en que resolvamos problemas persistentes como la contaminación, el agotamiento de la energía, el cambio climático y el hambre. Cerebros y cuerpos mejorados conducirían a una mejor vida para todos, a un estado cercano al nirvana de paz y plenitud para el planeta. Otros ven peligros: control institucional, ausencia de privacidad, nuevas clases de contaminación por nanopartículas, más ataques terroristas mortales e incluso el final de la vida humana.

Como todo progreso, la singularidad tecnológica –si en efecto llegamos ahí– tendrá dos caras, generando beneficios y también riesgos.

“Es emocionante, pero también atemorizante”, señaló Moravec. Así es siempre el progreso, no importa cuán rápido suceda.

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