Debido a la presencia de sarampión en Chiapas, como en otras partes del país, de manera atinada, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, instruyó la instalación de módulos de vacunación, pero se aprovecha para otras vacunas, que permitan a los ciudadanos atender cualquier efecto en la población.
Queda de manifiesto, que para el mandatario chiapaneco, es y será siempre una prioridad la seguridad, en este caso no afectada por la violencia de grupos armados, sino por enfermedades, pues evita que se ponga en riesgo la vida, ya que a personas adultas, enfermarse de sarampión, es sinónimo de muerte.
Así mismo, se plantea que, Ramírez Aguilar, no descuida nada, quiere que los chiapanecos estén a salvo de todo, que nada ponga en riesgo la salud y la vida, es un hombre comprometido, pero también realista, pues le toca ahora resolver, y lo está haciendo con acciones contundentes.
El jefe del ejecutivo, ha demostrado en todo momento que, está por la defensa por la vida, ahora bien, lo he dicho anteriormente, es necesario que la población ponga de su parte, que asista a los módulos, que acepte la vacunación, para que salvaguarde su integridad, para luego no estar quejándose.
Las vacunas no matan, por el contrario salvan, ahora no importa si el mal estaba erradicado, que si había algunos brotes, o que si alguien lo trajo o no, lo que importa es la acción para evitar una propagación, hay que cuidarse y sobre todo, ser responsable, porque no solo es la vida de una personas, sino de quienes le rodean.
Para Eduardo Ramírez, no importa el costo de las vacunas, lo que importa es que nadie enferme, que nadie muera, que nadie sufra, la responsabilidad subrayo, está en cada uno de nosotros para asumir ese compromiso.
ACTEAL
Podríamos decir una y mil veces lo mismo, el caso Acteal, es una muestra clara de lo que el terror, es exactamente la misma forma en que el narcotráfico actúa, la forma tal brutal e inhumana, se puede quitar la vida a otra persona, con una sola diferencia, de acuerdo a relatos y videos que se muestran.
En el caso del narcotráfico, quienes asesinan con cuchillos a sus víctimas, lo hacen según videos, por órdenes y muestran frialdad, luego exhiben los cuerpos destrozados, recordando a los Aztecas, ofrendando el corazón, aunque en este caso suman la cabeza poniéndola sobre el mismo cuerpo.
Pero con los indígenas denominados paramilitares, estos sobrepasan todo, pues se dice que asesinaron no por órdenes, sino por un odio a su propia raza, el relato da a conocer que ellos, sacaron no solo de la iglesia católica, sino a quienes lograron esconderse en una cueva y de ahí, arrastraron a una mujer y le abrieron el vientre, pues ella estaba embarazada.
Esas acciones, sobrepasa cualquier bestialidad, ni los terroristas hacen tal fechoría, el encono de los indígenas contra indígenas, es tal bestial, que el mismo Lucifer, seguramente quedó sorprendido y hasta temeroso, de que si llega a caer en manos de ellos, puede sufrir por el daño que ha ocasionado al mundo.
Acteal, no se derivó como se dijo por un problema entre las “Abejas” simpatizantes del EZLN con los paramilitares (gente de gobierno), sino un tema que aprovechó el gobierno priista, que fue a raíz de las tierras, y que la gota que derramó la copa, fue un banco de arena en la misma región.
Desde aquella fecha del año 1997, sigue viva la herida, porque ni se aplicó la ley y tampoco se hizo justicia, son heridas que no sanarán nunca, puede que llegue el perdón, pero eso no es ni justicia ni ley, eso es algo personal, la sociedad no olvida, por lo que nos deja una enseñanza que nadie quiere ver.
Es decir, que entre los indígenas y no indígenas, existe un empobrecimiento de sentimientos, de amor, una ausencia de cristiandad, pues Chiapas el 90 por ciento de su población, se dice creer y seguir a Jesús, pero mata como si fueran judíos y entregan a su propia gente como viles Judas Iscariote.
¿Qué falta? ¿Qué hay que hacer? ¿Cómo cambiar?, quien sabe, lo cierto es que nadie quiere ver lo duro que son los chiapanecos en su corazón, y el odio que se tiene, que pueden matar y hacerlo como si fuera un triunfo, Chiapas ya no puede seguir así, alguien tiene que iniciar para modificar conductas y fortalecer el espíritu de paz.
POLICÍA
Este 22, es el día del policía, por lo general, encontramos que hay muchas quejas sobre ellos, son señalamientos de actos de corrupción, y se enfoca en las mordidas, ni siquiera por delitos que están dentro del código penal, sino el problema, es pedir para el refresco, aunque la suma si suele ser considerablemente alta como para una coca de 3 litros.
Pues bien, lo que también se tiene que ver, es que los policías son quienes arriesgan la vida día a día, no es un asunto menor, ellos pueden morir en algún enfrentamiento, ser secuestrados como ha ocurrido en el administración pasada, incluso y por si fuera poco, nada valorados y si agredidos con apodos.
En Chiapas, como México, reciben el sobrenombre de cuicos, sea municipal o estatal, es una mofa, porque su significado que tiene origen quechua, significa lombriz; pero esto se da incluso en Latinoamérica, ellos tienen que quedarse callados ante el insulto, y ahora, hasta ellos se reconocen como tal.
Otros sectores de la sociedad, les denominan “Chota”, pero es por parte de ciudadanos que están en un círculo media baja, ellos, por lo general agreden a la policía, porque no quieren ser molestados en sus actividades de delitos menores, sea en contra de otros ciudadanos o por alterar el orden público.
Pero no solo son estos nombres los que reciben, también está el de la “Tira”, algunos de ellos que no usan uniforme, se les da el sobre nombre de “Madrina”, de acuerdo a su uniforme, por lo general azul, les han calificado como “Pitufos”, de tal suerte que pese a ello, son quienes están al frente de la seguridad y el orden.
Hay que reconocer a cada uno de ellos, comen mal, duermen mal, en ocasiones no hay día de descanso, son muy asediados por Control y Confianza, según consumen drogas y no se les perdona que tengan sueño, hambre, en fin, es un trabajo de lo más terrible.
