El abuelito de Batman
Dirá usted que ¿de cual fumo? Otros dirán ¡presta pa´ estar igual! Pero digo que cada nuevo amanecer, el mejor regalo que Dios nos brinda es el milagro de la vida, ese que nos hace ser nosotros mismos; el gran secreto que las abuelas y los “viejos de nuestra gran Tuxtla (que ya se ven pocos aquellos que conocían la capital y nos contaban sus anécdotas) ese gran secreto que tienen, es que han aprendido a disfrutar cada instante de la misma, y lo hacen a través de las dos alas que Dios les ha provisto para volar por todos los confines del universo: el amor y el humor, los cuales establecen un vínculo de unidad profunda en su vida, armonizándolos con el todo para ser recipiendarios de una serie inacabable de bendiciones que el cosmos tiene especialmente para ellos… y para nosotros.
Nuestra abuelas y “viejos” son sabios porque han aprendido a ver la vida “por el vidrio de enfrente, no por el retrovisor”, ellos me han enseñado que hay quienes se angustian por su futuro y ellos, que son una escuela andante de sabiduría, saben que la mejor manera de predecirlo es construyéndolo en el milagro irrepetible del hoy.
Visten de manera sencilla, no se interesan mucho por las modas, porque tienen la mirada puesta en lo básico y lo esencial es ser feliz, por eso sus planes ya no son a largo plazo, se basan en vivir amorosamente el presente.
La juventud de hoy puede presumir un doctorado, pero los verdaderos doctorados son ellos, con esa personalidad como son nuestros viejos, saben que la felicidad no es un camino, sino una forma diaria de navegar, es una luz que nace de lo más profundo de nuestro interior y brota como manantial cuando entendemos que a eso venimos a la vida: a ser felices.
En cada abuela, en cada “viejo” sabio de todos los pueblos, hay una fuente inacabable de sabiduría porque su vida se finca en la humildad, ésa que los hace superiores a cualquier problema y ante cualquier adversidad.
Nuestros abuelos son mucho más que su cuerpo, que su cerebro o corazón, la esencia de su vida radica en su alma, ellos saben que cuando la partida física llega, concluye la parte mortal, pero el alma sana y salva sigue su camino evolutivo, llegando allá, donde está la eternidad.
Siempre que me encuentro con una abuela o un viejo es un regalo de vida para mí, porque en sus ojos, la puerta del alma, veo el amor a plenitud y en su rostro veo iluminada la luz que produce la alegría de una sonrisa que, además del gran valor social que contiene, es un profundo proceso de redescubrimiento de nuestros valores como seres humanos en el que se unen entendimiento, afectividad y sensibilidad, amor y humildad.
El gobernador chiapaneco Juan Sabines Guerrero, ha otorgado atención oportuna a los sabios de Chiapas, a esta gente con edad madura pero con corazones de niños quienes lo reciben con felicidad cada 15 de mes y hasta hacen cuentas para ir a la fiesta. Si aborde el tema hoy de los abuelos es porque también me llama la atención de la Presidenta del DIF estatal Isabel Aguilera de Sabines quien ha sabido encausar la fuerza a favor de los grupos sociales, ella, con su bondad y demostrada sensibilidad ha logrado poner el orden que se necesitaba en Chiapas cuando esta demostrando gran capacidad en esa encomienda de coadyuvar al esfuerzo del gobernante de Chiapas.
Puntos Suspensivos…
El Secretario del Transporte Jorge Antonio Morales, demostró en su intervención ante los legisladores que sabe mover el abanico y es que esta pasando por alto el dar a conocer el proyecto de vialidad en la capital tuxtleca, no se le entiende al Secretario, lo mismo, aun no ha dicho si ya cobraron los recursos que estaban destinados para los taxímetros, o cuando menos que informe si ya le pusieron tarimas a las cajas de taximetros allá donde están derrumbados…. ¿Y si ya los cobraron? ¿ A quien le quedo el dinero señor Morales Messner? A muchos le hubiera gustado que esto informara usted ante los legisladores, pero aquí abundaremos.
A propósito del buen sentido del humor de nuestras abuelas y “viejos”, resulta que en una escuela primaria Pijijiapan Chiapas, llega el supervisor escolar de visita oficial. Luego de saludar a los maestros y acompañado de la directora, se dirige a una de las aulas elegida al azar.
Con el permiso de la directora y maestra, hace algunas preguntas a los alumnos:
— A ver, niños, quiero que me digan, ¿qué es un diptongo?.
Todas las manos se levantan. Elige una.
— Son dos vocales juntas incluidas en una sílaba y a veces hay que romperlo para que no suene de la tiznada.
— Bien -dice sorprendido el supervisor-, veamos y ¿qué son dos rectas paralelas?.
Nuevamente todas las manos se levantan, el supervisor escoge a un niñito de adelante del salón:
— Son dos rectas que no se tocan ni a madrazos.
— Coof, coof, coof -tose disimuladamente el supervisor-, y ¿qué es la multiplicación? .
— Es un modo para no tener que estar sumando a lo pendejo.
El señor supervisor se aparta con la maestra y en voz baja le dice:
— Mire, por un lado los niños tienen buen nivel académico, además tienen gran entusiasmo y están motivados, pero es una pena que usen un lenguaje tan grosero.
— ¡Y mire que me partía la madre para encausarlos, pero estos cabrones hijos de la chin… no entienden -responde la maestra-, y por si fuese poco, ¡me hacen quedar como una pendeja…!.
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