Punto de vista

Mario Tassías

¿Qué crees que pasaría si en una de esas, nos decidimos a votar por el círculo blanco en lugar de cualquier logotipo de los partidos políticos?
Con las condiciones electorales actuales, los votos serían nulos. Existirían solo para la contabilidad del proceso.

¿Pero si los del círculo blanco fueran mayoría?, seguirían siendo nulos pero, habría la necesidad de replantearse el escenario de los procesos electorales.

Habría una desavenencia con la partidocracia, un fenómeno que impide por ahora, ascender a la democracia en toda su extensión.

Los legisladores tendrían la necesidad de prepararse para otras circunstancias en atención al fenómeno.

Tendrían que abrir otras posibilidades de elección. Serían candidatos quienes realmente tuvieran los merecimientos para serlo. Acaso la tan difundida profesionalización del ejercicio del poder legislativo sería un realidad.

En el terreno de las posibilidades, habría despertado un ciudadano que participa del proceso electoral, pero alejado de los encuadres marcados por los institutos políticos y por el órgano que arbitra las elecciones.

Se bordaría un precedente y acaso la posibilidad de que se abriera alguna puerta de participación de las candidaturas ciudadanos.

Se rompería un oligopolio, como el que mantuvo a un partido en el poder durante 70 años.

La competencia ya no estaría en el mercado del voto en el cual un número reducido de partidos, ejerce control sobre la intención del elector. Entre otras muchas posibilidades.

La idea ahora cobra fuerza con un movimiento que pretende “Darle al ciudadano su autentico derecho constitucional a votar y ser votado, aunque no pertenezca a un instituto político”.

Se hace llamar la “Revolución Blanca” y tiene su nacimiento en San Pedro Garza García una ciudad de clase mundial, conocido como el municipio modelo por su crecimiento urbano y comercial en el Estado de Nuevo León.

Entrado en detalles, le diría que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Titulo Primero Capitulo IV de los Ciudadanos Mexicanos, Artículo 35, vigente al 9 de febrero de 2009, señala que son “prerrogativas del ciudadano: I. Votar en las elecciones populares; II. Poder ser votado para todos los cargos de elección popular y nombrado para cualquier otro empleo o comisión, teniendo las calidades que establezca la ley; (…)”

Se entiende por “prerrogativa” la ventaja, privilegio, beneficio, favor, facultad, competencia, atribución, etcétera de que gozamos quienes pasamos de los 18 años de edad.
Las “calidades que establezca la ley”, deben interpretarse como la condición de elector, avalado por una credencial vigente ante el Instituto Federal Electoral que permita votar.

En ninguna línea del referido artículo se explicita que quien desee ser votado, tenga que pertenecer a un partido político, que si bien es condición fundamental para participar desde el texto del Código Federal de Procedimientos Electorales, es de elemental derecho que la Constitución está por sobre una ley secundaria.

Basado en que “…hoy Nuevo León es el ejemplo de la cerrazón de los partidos. El estereotipo del oligopolio de la política, de la partidocracia” Hugo Gutiérrez en Experiencia Índigo Monterrey, señala que: “Los dos principales, PRI y PAN, impusieron a sus candidatos desde la ciudad de México. Y no conformes, prostituyeron la política local. Compraron a la mayoría de las otras alternativas políticas”.

En Nuevo León habrá elecciones el próximo 5 de julio para elegir gobernador los candidatos más fuertes para ganar la contienda son Fernando Elizondo Barragán del PAN y Rodrigo Medina de la Cruz del PRI, designados candidatos sin procesos democráticos, según una serie de inconformidades en aquel estado.

El movimiento encabezado por Tatiana Clouthier subraya que “Aquel ciudadano que tiene aspiraciones y busca ser una alternativa ciudadana no puede pasar”.

“Sólo goza del 50 por ciento de su derecho constitucional. Puede votar, pero no puede ser votado. Ningún partido le permite registrarse”, afirma la hija del distinguido “Maquío”.

Tatiana fue uno de los 42 ciudadanos que formó parte de aquel grupo llamado San Ángel que en 1994 salio a difundir por todo el país el valor de la sociedad civil y que en su momento provocó un auge de organizaciones no gubernamentales y de asociaciones civiles.

Desde cualquier perspectiva, la “Revolución Blanca” va, no con el ruido mediático que sus impulsores quisieran, pero abriendo brecha para un camino hacia la democracia, esa doctrina política que los voceros partidistas tienen miedo abrir, sobre todo porque sugiere la libertad de los electores que todavía hoy ejercen sus derechos a la mitad de lo que la Carta Magna ordena.

comunicologo10@yahoo,com.mx

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