Punto de vista

Mario Tassías

En astronomía y física la naturaleza del tiempo permanece oculta, no porque sea un entresijo, sino que se esconde tras un cendal de misterio. Como el que esconde un rostro cubierto, que hace adivinar, ojos, nariz, labios, cejas. El tiempo es el transcurso de una abstracción.
Por aquello de quien dice que no alcanza el tiempo. Me gusta decir que el tiempo aquí se queda y que nosotros somos los que nos vamos. La hora de hoy será la de mañana con otro tiempo.

El diccionario de la lengua española en una de sus acepciones dice que es una “Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo”.

En esgrima tiempo es el “golpe que a pie firme ejecuta el tirador para llegar a tocar al adversario”. En gramática, tiempo es “cada una de las divisiones de la conjugación correspondientes al instante o al período en que se ejecuta o sucede lo significado por el verbo.

En la marina el tiempo es la “tempestad duradera en el mar”. En mecánica tiempo es la “fase de un motor de explosión o combustión interna”. Los músicos utilizan el tiempo en “cada una de las partes de igual duración en que se divide el compás”.

Agustín, filósofo y sabio de Hipona, dijo alguna vez que si alguien le preguntaba qué es el tiempo, sabía qué es, pero no podría explicarlo. “No hubo tiempo alguno en que no hubiese tiempo”, dijo.

“El tiempo ha intrigado a las mentes humanas desde la antigüedad y en un intento de entenderlo se le han otorgado distintos sentidos.

Los griegos creían que tiempo era cíclico y que cuando todos los cuerpos celestes volvieran a sus posiciones originales, todo volvería ser como en el principio e iniciaría de nuevo la existencia.

Los cristianos, en cambio, concebían al tiempo en forma lineal, con un principio y un final, consignados en su texto sagrado, la Biblia. En la era del racionalismo, el físico Isaac Newton dijo que el tiempo existía independientemente de la mente humana y los objetos materiales, que fluía por sí mismo. El filósofo Emmanuel Kant, al contrario, propuso que el tiempo era una invención humana que se proyectaba sobre el universo”, se explica en http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/historia/histdeltiempo/pasado/tiempo/p_midien.htm

Renglones de por medio muestra que “Todos sabemos que el tiempo se percibe de manera subjetiva, por ejemplo, es muy distinto pasar un minuto bajo el agua que estar un minuto jugando con los amigos.

El tiempo también se percibe a partir de los cambios manifestados en los objetos animados e inanimados. La observación del mundo externo permite advertir la sucesión de numerosos acontecimientos, algunos de tipo astronómico, como la salida y puesta del Sol, la sucesión de las estaciones, y otros como las posiciones sucesivas que adopta un cuerpo en su caída, un péndulo que oscila, o los cambios biológicos de los seres vivos”.

La teoría del Big Bang dice que el final de un tiempo es el principio de otro en un ciclo que se repite hasta la infinitud.

El tiempo, tiene que ver con la leyenda sobre los deseos de Alejandro Magno para su funeral.

Se dice que ante la visión de la muerte pidió que “su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época. Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y… Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos”.

Para conocer más sobre una vida fascinante, lea el libro de Mary Reanult (1905-1983) titulado “Alejandro Magno, El muchacho persa” para corroborar sobre el carisma y la osada inteligencia de un hombre deseoso de conocer el mundo.

Sobre las exequias, uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones. Alejandro le explicó:

“Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos no tienen, ante la muerte, el poder de curar. Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen. Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo”.

Dice la leyenda que Alejandro III de Macedonia como también le llamaban agregó: “El tiempo, es el tesoro más valioso que tenemos porque es limitado”.

comunicologo10@yahoo.com.mx

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