Punto de Vista

Mario Tassías

El abstencionismo es una sombra que persigue a toda elección. Debería ser un tema esencial de los partidos políticos. Los ciudadanos no votan por diversas razones. Una variante, es la oferta que los instituto políticos ofrecen como banderas para cogobernar en un país que se precia de ser democrático.Las estadísticas más recientes con relación al voto en nuestro país, nos deja mal parados ante la sociedad.

Agreguemos que las votaciones del 5 de julio próximo son intermedias. “…el nivel de participación ciudadana es menor que en la elección de presidente” dice el consejero presidente del Instituto Federal Electoral, Leonardo Valdés Zurita.

Hay que añadir que son los jóvenes quienes menos participan en las elecciones, tanto en el padrón electoral como en la lista nominal, la mayoría está concentrada entre los 25 y los 34 años.

El padrón electoral está integrado por 76 millones 915 mil 872 votantes registrados. De ahí se establece que el 52% de la población son mujeres y el 48% son hombres.

En el Estudio sobre abstencionismo en México, editado por la Dirección Ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica del propio IFE, se dice que “el tema del abstencionismo es uno de los más complejos y menos estudiados en materia electoral, no sólo en México, sino en el mundo”.

“Lo cierto es que hasta la fecha nadie ha logrado establecer una tipología universalmente aceptada del abstencionista, y los análisis concernientes al caso se limitan a intentar sacar conclusiones generales con base en la evidencia empírica que aporta el estudio de estadísticas, encuestas, exámenes comparados y observaciones sobre resultados electorales en naciones determinadas y tiempos específicos”.

Se dice que el abstencionismo tiene varias razones.

El IFE dice en su descargo que “Votar no es una actividad sin costo; su costo es mínimo, pero lo tiene: El tiempo y el esfuerzo de ir a registrarse. El tiempo y el esfuerzo de ubicar e ir a la casilla el día de la elección. Los costos para allegarse la información mínima que permita distinguir entre los candidatos”.

Una razón más está relacionada con el beneficio que pudiera obtenerse por votar. “Sin embargo, no sólo cuestiones instrumentales o asuntos de costos relativos o de apatía pueden explicar las razones del abstencionismo”.

El estudio señala que: “Existen variantes decisivas en la obligatoriedad de la emisión del voto”.

“En algunos países el voto es obligatorio y se penaliza de algún modo la abstención justificada. En otros se ha abolido la norma de obligatoriedad pero persisten sus efectos en beneficio de niveles comparativamente más altos de participación electoral”.

“Lo cierto es que puede afirmarse que la norma de obligatoriedad legal reduce en gran medida las cifras de abstención mientras está vigente, e incluso abolida la obligatoriedad los países que han convivido con dicha norma siguen presentando niveles relativamente mucho más bajos de abstención electoral”.

Esto último, es una pequeñísima luz en la oscuridad que se produce cuando el elector no vota. Quizás su manera de ver el mundo le impida tomar una decisión. No votar es una decisión. O acaso ha perdido la confianza en las instituciones. Habrá que retomar que el abstencionismo no contribuye al ejercicio democrático.

Por su complejidad, el abstencionismo debería de analizarse desde la inhibición, que tiene que ver con la cohibición, con retraerse, con apartarse.

Sería interesante saber que piensan hacer, los aspirantes a una diputación federal para que el votante cambie esa actitud, por la de participación y difumine la sombra que empaña las elecciones.

Los expertos han dicho que el abstencionismo sucede en muchos países, los funcionarios electorales, los representantes de los partidos y los abanderados han corroborado el aserto. Hay que recordar que mal de muchos es consuelo de tontos e irresponsables.

En las elecciones del 2006 para elegir Presidente de la República, Senadores y Diputados Federales, los ciudadanos chiapanecos fuimos partes de una lista nominal de 2,594,044 votamos 1, 272,623 para alcanzar una participación de 49.06 por ciento.

No votaron 1, 321,421 ciudadanos, lo que representa el 50.94 por ciento que nos ubicó en el cuarto lugar nacional, superados en este rubro por Guerrero, Chihuahua y Baja California.

Una radiografía nos muestra que fue en el Distrito 08 de Comitán, donde el abstencionismo alcanzó su mayor nivel, con el 57.54 por ciento y el Distrito 09 de Tuxtla Gutiérrez, el más bajo, con 44.54 por ciento.

El reto que tienen los que sean elegidos candidatos a cada una de las 12 circunscripciones distritales, es superar el índice de participación. Sabremos entonces si avanzamos en niveles, donde votar es una obligación ciudadana.

comunicologo10@yahoo,com.mx

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