Punto de vista

Mario Tassías

Aquellos que creen en el cambio de rumbo para la historia de la humanidad con la llegada de Barack Obama a la presidencia del país más poderoso de la tierra, podrían sufrir una desilusión, como la de los fanáticos que botaron los discos de John Lennon porque se le ocurrió decir que Los Beatles eran más famosos que Jesucristo.
Ahora que la encuestadora, HarrisInteractive, ha publicado las cifras de un ejercicio estadístico que arroja como resultado que el presidente negro es un héroe más admirado que el hijo de Dios, podría suceder lo mismo.

Las comparaciones son absurdas, siempre lo han sido. Abonan muy poco para la inteligencia. Constriñen las diferencias. Solo elevan la pared en donde se estrella el ego. Las competencias son saludables cuando los rivales compiten en circunstancias similares.

La encuesta elaborada a lo largo de enero entre 2 mil 634 adultos indica que “a la hora de enumerar sus héroes, los estadounidenses mencionan en primer lugar a Obama. En segundo lugar figura Jesucristo y en tercero, el defensor de los derechos civiles Martin Luther King”.

“Entre los diez personajes más mencionados figuran también los ex presidentes Ronald Reagan, George W. Bush, Abraham Lincoln y John F Kennedy, la madre Teresa de Calcuta, el senador republicano John McCain y el piloto Chelsey Sullenberger, que salvó la vida a sus pasajeros al aterrizar sobre el río Hudson en Nueva York cuando a su avión le fallaron los motores”. Para muchos estadounidenses el mundo inicia y acaba en Estados Unidos.

“La actual secretaria de Estado, Hillary Clinton, figura en el número doce de la lista, por encima de su esposo, el ex presidente Bill Clinton, quien se encuentra en el número 16”.

Acostumbrados a medir casi todos sus asuntos a través de la estadística, los norteamericanos tienen ante sí a un líder carismático que rompió en tiempo record las expectativas de una sociedad enfrentada entre sí, pero unida cuando de defender el orgullo se trata. Para ellos la estadística no solo es el “conjunto de estos datos, para obtener inferencias basadas en el cálculo de probabilidades”.

El que Obama sea más admirado que Jesucristo, es producto de un momento estelar. Ese que ven las estrellas terrenales cuando alrededor suyo se gesta aplausos y todo tipo de esperanzas. En su discurso de ascensión Obama dijo: “Nuestra nación está en guerra, contra una amplia red de violencia y odio. Nuestra economía está gravemente afectada, como consecuencia de la avaricia e irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestro fracaso colectivo en tomar las decisiones difíciles y en preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido hogares, puestos de trabajo, varias empresas debieron cerrar. Nuestro sistema de salud es demasiado costoso, nuestras escuelas dejan de lado a muchos de nuestros niños, y cada día hay nuevas evidencias de que la forma en que usamos la energía fortalece a nuestros adversarios y amenaza a nuestro planeta”.

Podría decirse, con un dejo de sorpresa, que la actualidad convulsa de la sociedad. La velocidad a la que se vive la vida y la pérdida de valores que tienen que ver con la fe podría incidir en esta preferencia por los asuntos terrenales.

“La lista comenzó a elaborarse en 2001 y entonces Jesucristo era el héroe más admirado, seguido de King. En tercer lugar figuraba el entonces secretario de Estado Colin Powell”. El fenómeno Obama apenas incubaba.

De forma despectiva, se dice que los norteamericanos no tienen historia. De ahí que sean más altamente considerados héroes Colin Powell, George W. Bush o John McCain por sobre George Washington, por ejemplo.

Este irrazonable sentimiento, abona, a que las cosas espirituales pasen a planos secundarios. No obstante se sabe que entre los norteamericanos se practican toda una rica variedad de órdenes religiosas, en algunos casos verdaderas sectas, cuyos ritos necesitan de la iluminación de la fe para entenderlas.

Sin embargo, la fama y aceptación de la que goza Obama, no es de ninguna manera absoluta, una segunda encuesta, divulgada por la cadena de televisión CNN, “indica que al mes de llegar a la Casa Blanca, dos de cada tres estadounidenses aprueban la gestión de Barack Obama y seis de cada diez apoyan el plan de estímulo económico que el presidente promulgó esta semana”.

Un hombre que habla de Dios sin sonrojarse, es probable que tenga seguidores que lo consideran un hombre ordinario con capacidad para hacer cosas extraordinarias. La reacción de los creyentes en Jesucristo está por verse.
comunicologo10@yahoo.com.mx

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