Mario Tassías
Si nos atreviéramos a pedir perdón cada vez que cometemos un violamos un principio, cometemos un error o una infracción, con toda seguridad, que no nos alcanzaría el tiempo para cargar nuestros excesos.
El perdón pertenece al “orden del día” moral de nuestra existencia. Y qué difícil es encontrar un axioma. Lo verdaderamente fascinantes es que cada uno en su momento se ha encontrado ante el perdón. Todos en algún momento fuimos testigos y actores del perdón.
El perdón es uno de los valores que menos practicamos. Acaso la complejidad de su definición, nos limita. Es cierto que de boca uno puede perdonar a quien le ha ofendido. Perdonar en busca de la absolución, del indulto, la amnistía, la condonación, la clemencia, la indulgencia, la gracia y quizás la compasión. Todo ese bagaje, tiene sus grados de apuro.
En alguna oportunidad Jorge Luis Borges dijo: “Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón”. En otro contexto Juan Pablo II dijo que: “La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón” En otra época William Shakespeare había dicho que: “Nada envalentona tanto al pecador como el perdón”
En su libro “El perdón, una investigación filosófica” el doctor Mariano Crespo, dice que el “perdón no es, ni una representación ni un juicio. Tampoco es una respuesta al valor de su objeto. Menos una disculpa intelectual. Ni una prescripción emocional. Por ello perdonar no es liberar una pena o castigo”.
El mismo autor se pregunta ¿Qué significa perdonara a otra persona? ¿Cuál es el objeto del perdón? O, dicho de otra forma ¿Qué es lo que perdonamos? ¿Cuáles son las condiciones del perdón? ¿Cuáles son sus características? ¿Qué tipo de vivencia es el perdón? ¿Se trata de un acto o una toma de postura? ¿Podemos perdonar en nombre de otras personas? ¿Es el perdón un acto social que en cuanto tal ha de ser percibido por su destinatario?
Cada pregunta implica un acto de reflexión. Un encontrarse de pronto con uno mismo. Tiene el perdón el objeto de hacer una mejor convivencia. Vivir en paz o armonía con nuestro entorno incluido los seres más cercanos a nuestros afectos. Lo que perdonamos es la ofensa o la necesidad de conmiserarse de uno mismo. Creo que nadie puede perdonar en nombre de otra persona a menos que entrometerse no sea para ésta un acto de insolencia y de falta de respeto a su individualidad.
Un día, mientras estaba recluido en un campo de concentración alemán, Simon Wiesenthal fue conducido desde su puesto de trabajo hasta el lecho de un miembro de las fuerzas armadas que estaba a punto de morir. Atormentado por los crímenes en los que había participado, el soldado quería confesarse y obtener la absolución de labios de un judío. Este extraño encuentro y el dilema moral que le produjo desencadenaron una serie de cuestiones morales sobre la posibilidad y los límites del perdón. ¿Podemos y debemos perdonar a un criminal arrepentido? ¿Podemos perdonar los crímenes cometidos contra los demás? Cuál es la deuda que tenemos con las victimas?
Veinticinco años después, Wiesenthal pregunto a un grupo de famosos intelectuales qué hubieran hecho en su lugar. Una vez recopiladas todas las respuestas en un volumen, este se convirtió en un clásico de la literatura sobre el Holocausto y en una piedra de toque del debate moral entre las distintas religiones, esa y otras historias forman parte del libro “Los límites del perdón: Dilemas éticos y racionales de una decisión”, escritos por Simon Wiesenthal
Como se ve el tema no está alejado de nuestra cotidianeidad. Ni desfasado del tiempo actual. El perdón como tal es un asunto de familia.
Desde otra perspectiva, puede afirmarse que el Libro Primero, Título Quinto. Extinción de la responsabilidad penal. Capítulo III. Perdón del ofendido o legitimado para otorgarlo, del Código Penal Federal, se ordena en el artículo 93 que: “El perdón del ofendido o del legitimado para otorgarlo extingue la acción penal respecto de los delitos que se persiguen por querella, siempre que se conceda ante el Ministerio Público si éste no ha ejercitado la misma o ante el órgano jurisdiccional antes de dictarse sentencia de segunda instancia. Una vez otorgado el perdón, éste no podrá revocarse.
El concepto jurídico dice más y sería bueno un análisis más profundo. Será para otra ocasión. ¿Alguna vez se había preguntado, qué es el perdón? Vale la reflexión para decir que el perdón es algo que nos compete a todos.
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