Mario Tassías
Concluido el Sexto Coloquio de Estudios Regionales, SCER, puede afirmarse que las semillas son de buena calidad. Que el terreno está abonado. Que el riego es constante y el tiempo, un acicate para una buena cosecha.
El SCER se llevó a cabo del 20 al 25 de agosto en las Facultades de Arquitectura y Humanidades de la Universidad Autónoma de Chiapas. Reunió a estudiantes del Doctorado en Estudios Regionales y la Maestría en Estudios Culturales, con la finalidad de hacer un alto en el camino y revisar los trabajos de investigación que actualmente realizan, compartir experiencias, retomar energías y seguir trabajando para concretar objetivos.
A la cúspide de la realización del Coloquio, se sumaron las participaciones de especialistas que han convertido en cotidiano el quehacer académico. Las conferencias magistrales de Andrés Fábregas Puig, Ulises Coello Niño, José Luis Hernández Cruz, Magda Jan Argüello y Juan Yadeun, aportaron valor científico al diálogo.
Fábregas Puig disertó sobre desde la antropología “Los estudios regionales en México: retrospectivas y perspectivas”, Coello Niño y Hernández Cruz, argumentaron jurídicamente sobre “Estado, política pública y región”, Jan Argüello expuso a partir de la economía sobre “México en el contexto de la competitividad internacional” y Yadeun explicó comenzando en la arqueología de Toniná, “El cielo de la montaña de la creación. El urbanismo celeste piramidal del antiguo reino maya del Po’o”.
En la mesa redonda “Perspectivas de la regionalización en el Estado de Chiapas”, José Antonio Cruz Coutiño, Rosana Santiago García, Apolinar Oliva Vilas y Juan Carlos Cabrera Fuentes, docentes del doctorado pero además representantes de las Academias de Cultura, Educación, Economía y Sociedad, respectivamente, se habló de los procesos de cambio experimentados con estudios novedosos; del debate que ha enriquecido la problemática de la región; de la vinculación entre alumnos y docentes; del caminar en el sentido del objetivo común; de los espacios abiertos al diálogo para compartir experiencias con quienes estudian los mismos o similares problemas desde otras perspectivas; de la construcción de la sociedad científica de Chiapas y de la opción que tiene la universidad de producir conocimiento, entre otras muchas cosas.
En los días, 201, 21 y 22, se expusieron en 18 mesas de trabajo, los avances de un número igual de investigaciones. Desde “Tecún Umán, Guatemala – Ciudad Hidalgo, México: entre división y convergencia. Un análisis de los modos de organización en el sector económico formal”, pasando por los “Análisis del sistema productivo de la Costa Chica de Chiapas para el desarrollo local” y “Tyonga-chuwe, la dueña del volcán Chichonal”, “La sociedad socioterritorial de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas”, o “Arqueólogos mormones en la región prehispánica Zoque”, y “La Cafeticultura como mercado de trabajo de los migrantes guatemaltecos en el Soconusco, Chiapas”, entre otras de igual importancia. Hubo tiempo para escuchar al Cuarteto de Cuerdas “Ad Libitum” y degustar quesos de la región.
Los días 24 y 25 fueron ocupados por los maestrantes en Estudios Culturales, quienes investigan en las áreas de Procesos culturales emergentes; Información, comunicación y cultura; Estudios socioculturales del lenguaje; Educación para la interculturalidad; Formación humana y cultura e Historia de la literatura y el arte, además de que se montó la exposición fotográfica “Al calor de las manos”, una serie de imágenes donde las protagonistas son las extremidades superiores.
Juan Carlos Cabrera Fuentes, coordinador del Doctorado, dijo que el posgrado está formando investigadores capaces de diagnosticar la realidad municipal o de las diferentes regiones socioeconómicas de la entidad, para contribuir a detonar su crecimiento
“… se han identificado en los últimos tres años mecanismos de coadyuvancia para promover junto con las autoridades locales el desarrollo en temas como la vocación productiva, derechos indígenas, cobertura educativa y el rescate cultural de las etnias de la entidad”.
Estudiantes de Chile, Argentina, Brasil y Guatemala, permiten observar el prestigio logrado por este programa a nivel internacional después de contar entre sus alumnos con investigadores de Suiza, Alemania, Francia y España.
El doctorado y la maestría cuentan con los estándares de calidad avalados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT). Ese aval advierte que la semilla seleccionada es de buena calidad. Que el terreno está abonado y es fértil. Que el riego es constante y el tiempo, un acicate para una buena cosecha.
