Punto de Vista

Mario Tassías

Dieciséis años después de la Masacre de Eldorado dos Carajás, fueron apresados el coronel Mario Colares Pantoja y el mayor José María Pereira de Oliveira, policías militares condenados por la muerte de veintiuno Sin Tierra en el estado de Pará (Brasil), en abril de 1996Ambos fueron juzgados y condenados en 2002, desde entonces ellos apelaban la decisión judicial en libertad. Pantoja fue condenado a 228 años de prisión, y el mayor Oliveira a 158 años y 4 meses, sin embargo la ley penal brasileña permite el cumplimiento máximo de 30 años de reclusión. Por la mañanaAñadir un nuevo evento para mañana del lunes (07/05) la Justicia del estado de Pará expidió los órdenes de prisión para los dos.

Para la abogada Giane Álvarez del MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra), la impunidad es algo recurrente en Brasil. “De todos los crimines que ocurren en contra los labradores en el estado de Parpa, son raras las veces que los mentalizadores (autores intelectuales) o los autores directos de los crimines son condenados. Y cuando son condenados, es aun más raro que ellos cumplan las decisiones dadas por la justicia”.

La condena a Pantoja y Oliveira significa que: “La finalización de este caso tiene características efectivamente simbólicas de cambios del estado de cosas en aquella región. La concepción de la impunidad puede tener una mudanza de trayectoria. No resolverá todo de una hora para la otra, pero ya es una buena señal”, dice Giane.

La Masacre de Eldorado dos Carajás sucedió el 17 de abril de 1996, durante una operación de la Policía Militar para reprimir una movilización en la carretera estadual PA 150, en el Municipio de Eldorado dos Carajás, ubicada en el sudeste del estado do Pará (norte de Brasil).

En la acción, 19 trabajadores rurales del MST fueron asesinados. Otros dos trabajadores murieron horas después debido a las heridas causadas en la acción. Más de 60 personas quedaron heridas, muchas de ellas con secuelas de por vida.

Aunque participaron en la operación más de 150 policías militares, apenas Pantoja y Oliveira fueron condenados por las muertes de los trabajadores,

En homenaje a los asesinados en la Masacre, la Vía Campesina Internacional eligió el 17 de abril como el Día Internacional de Lucha Campesina. Durante 16 años, millares de personas se movilizaron en todo el mundo exigiendo justicia. La prisión de los policías representa, aunque en pequeña dimensión, una victoria de trabajadores y trabajadoras del campo.

Con este episodio se cierra un capítulo. Otros permanecen abiertos en las luchas internacionales por la tenencia de la tierra. Esta semanaAñadir un nuevo evento para esta semana, el Comité de las Naciones Unidas para la Seguridad Alimentaria se reunió para una sesión especial con el fin de adoptar las Directrices sobre la Tenencia de la Tierra, las Pesquerías y los Bosques, en el contexto de la Seguridad Alimentaria Nacional.

Estas nuevas directrices podrían resultar en un pequeño pero importante paso hacia la reforma de las políticas que están en la raíz de la crisis alimentaria mundial.

El movimiento campesino La Vía Campesina recuerda a los gobiernos que las directrices se han construido sobre las bases de un acuerdo innegociable sobre los derechos humanos. Es responsabilidad de los estados apoyar la aplicación de estas directrices y respetar, proteger y cumplir los derechos de sus ciudadanas y ciudadanos.

LVC exige con urgencia a los gobiernos, que condenen la práctica de acaparamientos de tierras que está desplazando de sus tierras a millones de campesinas y campesinos por todo el mundo. Los acaparamientos de tierras causan violaciones masivas de los derechos humanos. Destruyen las tierras, la sociedad, el medioambiente y la soberanía alimentaria.

En las últimas semanas, campesinas y campesinos han sido desalojados violentamente de sus tierras en países como Mali, Honduras y España. Cada semana sumamos testimonios de nuevos casos de expulsión y violencia contra las comunidades rurales debido al aumento del valor de las tierras agrícolas.

“Ahora es urgente que los gobiernos utilicen estas directrices para adoptar alguna legislación obligatoria para proteger a las campesinas y a los campesinos ante esta flagrante violación de sus derechos” – dijo Ángel Strapazzon in Rome.

Campesinas y campesinos juegan un papel crucial en la alimentación de la población mundial y es imperativo que las políticas nacionales prioricen el acceso seguro y el control de los recursos productivos. Las Directrices sobre la Tenencia de la Tierra, las Pesquerías y los Bosques deben usarse como una herramienta para proteger los derechos de tenencia de la tierra de los grupos de productores de alimentos de pequeña escala.

Alrededor de 400 millones de productores de alimentos de pequeña escala sufren el hambre y la malnutrición debido a más de medio siglo de políticas irreflexivas de desarrollo rural y de la tierra.

LVC, el movimiento global que reúne millones de campesinos, gente sin tierra, mujeres agricultoras, jóvenes, personas indígenas y trabajadores agrícolas de todo el mundo, hace un llamamiento a los estados para que reformen las actuales políticas sobre la tierra que están exacerbando el problema del hambre y abriendo la puerta a los acaparamientos de tierras en todo el mundo.

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