Punto de Vista

Mario Tassías

¿Usted conoce los “11 mandamientos para una vejez feliz”? Le invito a leer lo que vía correo electrónico me llegó gracias a Luis E. Ruiz López, que así se firma quien editó para una presentación en Power Point, lo que a continuación le comparto.

1. Cuidarás tu imagen todos los días. Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. ¿Qué más fiesta que la vida?
2. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de juagar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle o al campo de paseo. El agua estancada se echa a perder y la máquina inmóvil se enmohece.
3. Amarás el ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasia, ejercicios de yoga… Contra la inercia: diligencia.
4. Evitarás actividades y gestos de viejo derrumbado: nada de cabezas gachas, espaldas encorvadas, pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando0 pasas.
5. No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello acabarás por creerte más viejo y enfermo de lo que en realidad estás. Además te dejarán solo, porque nadie quiere estar oyendo historias de hospital. Deja de autoproclamarte viejo y considerarte enfermo.
6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Se positivo en los juicios, ten buen humor en las palabras, se alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.
7. Serás útil a ti mismos y a los demás. No es un parásito ni una rama desgajada voluntariamente de un árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y siempre que puedas ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, o un servicio.
8. Mantendrás ocupadas tus manos y tu mente. La actividad es la terapia infalible. Cualquier actividad laboral, intelectual, artística ¡son medicinas para todos los males!
9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego las del hogar, integrando a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida. Luego ensancharás el corazón a los más amigos no sean exclusivamente viejos como tú. ¡Huye del bazar de antigüedades!
10. No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando y maldiciendo este momento. ¡Alégrate de poder ser parte del mismo hoyAñadir un evento para hoy y ver muchas cosas lindas y nuevas, que en aquellos viejos tiempos no podías imaginar!
11. No te olvides que para mantener la salud, hay que divertirse y reír a menudo.

Para completar los “11 mandamientos para una vejez feliz”, basta buscar en la aldea global para encontrarse con cientos de refranes y frases que sintetizan esa etapa de la vida cuando se cruza el umbral de los achaques, las manías y las actitudes propias de una edad que ya rebasa las seis décadas.
Se dice por ejemplo, que la expresión “tercera edad” se refiere a la población que tiene 65 años de edad o más. Aunque hoyAñadir un evento para hoy también se utiliza los términos personas mayores o adulto mayor.
En algún momento Gabriel García Márquez habría dicho que: “El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”. Ahora que si de optimismos hablamos, el cineasta sueco Ingmar Bergman (1918) dice que “Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”.
El filósofo alemán Arthur Schopenhauer también firmó que “Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario” Más tranquilo Sir Francis Bacón refiere que: “Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer”
El genio español Salvador Dalí (1904-1989) lo dijo alguna vez: “Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta”.
Pitágoras de Samos, el de los números decía que: “Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida”.
Nada confiado William Shakespeare (1564-1616) sintetizaba en una frase de diez palabras: “Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes”
El escritor francés François de la Rochefoucauld (1613-1680) se refirió en estos términos a la ancianidad. “La vejez es un tirano que prohíbe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud” y “A los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplos”.
Al final de cuentas el escritor italiano Alberto Moravia (1907-1990) dice que “La vejez es una enfermedad como cualquier otra en la cual al final uno se muere irremisiblemente”, pero mientras eso sucede, ¿por qué no poner en práctica ese conjunto de normas o consejos que, aunque no sean diez son básicos para dejar de pensar incesantemente en que nos hacemos viejos?

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