Mario Tassías
Y hoy habrá movilizaciones en casi todo el mundo. Desde diversos ángulos culturales en los cinco continentes se conmemora el Día Internacional de las Luchas Campesinas. Lo contradictorio es que después de la rememoración, todo vuelve a “la normalidad” o acaso se despertará un instinto reivindicatorio a favor que mujeres y hombres que luchan en el campo.
El Día Internacional de las Luchas Campesinas, evoca una fecha trágica. El 17 de abril de 1996, en el estado amazónico de Pará, en Eldorado dos Carajás, la policía militar estatal masacró a campesinos organizados en el Movimiento de los Sin Tierra (MST) matando a 19 personas.
Ese día, 1.500 mujeres y hombres organizados por el MST ocuparon y bloquearon la carretera BR-150 en Eldorado dos Carajás, con la intención de presionar al estado y a los gobiernos federales brasileños por la reforma agraria. Alrededor de las 4 de la tarde 155 policías militares estatales de dos brigadas rodearon a los miembros del MST en la carretera, dispararon gases lacrimógenos y munición de guerra con ametralladoras.
Además de los 19 miembros del MST asesinados durante la masacre, tres más murieron después por las heridas, y 69 personas más resultaron heridas. Las autoridades estatales, la policía, el ejército y los poderosos terratenientes locales estuvieron implicados en el planeamiento y la ejecución de la masacre. 16 años después, ninguno de estos responsables ha sido detenido o castigado.
En este contexto se inscribe la triste realidad de quienes no se cansan de luchar y todavía, pese a las condiciones no se han cansado de sembrar. Como en la sociedad egipcia, que significa hablar de miles de años atrás. Allá, en la base, estaba el campesino sin tierra. Durante las inundaciones del Nilo, él construía templos, levantaba diques, abría canales. Y cuando las aguas del río volvían a su cauce, trabajaba tierras ajenas para producir alimentos.
HoyAñadir un evento para hoy campesinas y campesinos y sus aliados recapitularán el Día Internacional de las Luchas Campesinas con la organización de más de 250 acciones y manifestaciones en todo el planeta.
Una lista completa lista de las acciones, desde lecturas universitarias hasta ocupaciones de tierras, está disponible en la web www.viacampesina.org
Por lo pronto y casi como una emergencia, el movimiento campesino internacional La Vía Campesina se moviliza este año para oponerse a la actual ofensiva de algunos estados y grandes empresas multinacionales para acaparar tierras que las campesinas y los campesinos han estado cultivando durante cientos de años.
La demanda es simple: necesitan entrar a la tierra para producir el alimento de sus comunidades. Cuando la tierra es despojada por las multinacionales, se desarrollan inmensos monocultivos para la exportación, que entre otros factores, llevan a incrementar el hambre, el malestar social y la devastación medioambiental, incluida el actual caos climático.
Este día, organizaciones campesinas reclamarán tierra en todo Brasil, organizarán movilizaciones masivas contra el acaparamiento de tierras en Tete (Mozambique), y frente al Tribunal Constitucional en Yakarta (Indonesia) y sembrarán flores y plantas silvestres en una rotonda de la Bretaña francesa.
Las acciones tendrán lugar unos días antes de la Conferencia del Banco Mundial sobre Tierra y Pobreza (en Washington del 23 al 26 de abril).
Las movilizaciones de La Vía Campesina darán voz a la oposición de las campesinas y los campesinos contra la iniciativa del Banco Mundial de Inversión Agrícola Responsable (RAI, en sus siglas en inglés) que supuestamente prevendrá los abusos del acaparamiento de tierras, pero que en realidad busca legitimar el acaparamiento de tierras de cultivo por empresas y estados inversores.
“En la carrera hacia la Cumbre de la Tierra Río+20, los campesinos y los partidarios de la soberanía alimentaria y el movimiento agroecológico están oponiéndose activamente al “verdeo del capitalismo” que se está promoviendo internacionalmente. Creemos que la tierra, el agua, las semillas y todos los recursos naturales deben ser utilizados por las campesinas y los campesinos para alimentar al mundo y protegerlo, no para que las empresas transnacionales obtengan sus beneficios”, afirma Henry Saragih, coordinador general de La Vía Campesina.
Las acciones van, cobran fuerza, se dispersan y conjuntan por todo el mundo, pero es inevitable traer a la memoria aquel retrato de hace unos cuatro mil años, cuando el escriba Dwa-Jeti lo plasmó así:
“El hortelano lleva el yugo. Sus hombros se doblan bajo el yugo. En el cuello tiene un callo purulento. Por la mañanaAñadir un nuevo evento para mañana, riega legumbres. Por la tarde, riega pepinos. Al mediodía, riega palmeras. A veces se desploma y muere”.
