Punto de Vista

Mario Tassías

Como resultado de una consulta para deliberar sobre el “Plan de Ayala para el siglo XXI” campesinos de todo el país se reunieron en Zacatecas, el 17 de marzo; en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Guayangareo, Michoacán y Felipe Carrillo, Yucatán, el 24 de marzo; en Chinameca, Morelos, el 28 de marzo y en Los Ángeles, California, el 31 de marzo. Finalmente el 10 de abril de 2012, Organizaciones campesinas, indígenas y de migrantes promotoras del Plan firmaron un pacto para el rescate del campo y la soberanía alimentaria de México que resume más de un siglo de lucha. El documento sintetiza argumentos que fueron rubricados en Torreón, Coahuila, por Andrés Manuel López Obrador candidato del Movimiento Progresista a la Presidencia de la Republica.

Mujeres y hombres del campo reclaman atención por Treinta años de políticas antiagrarias de los gobiernos del PRI y del PAN (que) colapsaron al campo. “Los campesinos y los productores medianos y grandes comprometidos con él país, queremos salvar al campo”. Exigen Derecho a la tierra; a la alimentación y la soberanía alimentaria; al trabajo rural; a una vida buena y servicios sociales de calidad; al territorio y los recursos naturales como bienes colectivos; a una naturaleza sana; a derechos de sectores postergados y a la libertad política y la verdadera democracia.

El Pacto para el rescate del campo y la soberanía alimentaria de México contiene cuatro cláusulas, en éstas, AMLO reconoce el esfuerzo de unidad de las organizaciones campesinas, indígenas y de migrantes para luchar por el cambio verdadero en México. Se muestra de acuerdo con la iniciativa, capacidad y compromiso para construir al Plan de Ayala para el Siglo XXI, una agenda con perspectiva histórica y con visión de futuro para orientar la lucha por la transformación de las condiciones de vida y de trabajo de los hombres y mujeres del campo mexicano y de los que emigraron a los Estados Unidos, y para la recuperación de la soberanía alimentaria de la Nación.

AMLO asume el Plan, y se compromete a cumplirlo e incorporarlo en su programa de gobierno en caso de triunfar en las elecciones presidenciales del 1º de julio próximo.

Las organizaciones reconocen que AMLO representa la mejor alternativa para gobernar el país e impulsar desde la Presidencia de la República el cambio necesario para resolver los problemas del campo, en particular, y de la Nación en su conjunto, incluyendo los problemas de los mexicanos en el exterior, en “el marco de un proyecto alternativo de nación y de un gobierno progresista, democrático, nacionalista y garante de los derechos humanos individuales y colectivos de toda la población”.
Las organizaciones se comprometen –desde su autonomía y pluralidad- a empeñar sus esfuerzos y capacidades para dar a conocer en el medio rural el proyecto alternativo de nación del Movimiento Progresista y el presente Pacto así como promover y defender el voto libre y consciente de los hombres y mujeres del campo a favor de AMLO.

El saldo de las luchas campesinas es desastroso, muchos factores humanos intervienen para que hoy, importemos la mitad de lo que comemos y en el agro hay pobreza, deterioro ambiental, migración, inseguridad, violencia y desaliento. Situación que empeora con las heladas, sequías e inundaciones que trae un cambio climático para el que ni el gobierno ni la sociedad nos preparamos a tiempo.

La responsabilidad del campo es de pueblo y gobierno. Del agro dependen alimentación, empleo, ingreso, seguridad interna y gobernabilidad; además de que aporta aire puro, agua limpia, bosques y paisajes amables, diversidad de plantas y animales, y de que es fuente de cultura y raíz de identidad.

Para hacer efectivo el ideal zapatista del Plan de Ayala y la Ley Agraria de Francisco Villa, es necesario que el gobierno mejore la calidad de vida rural y que apoye el trabajo productivo de los campesinos retribuyendo con justicia sus aportes agrícolas, ambientales y culturales.

Que es necesario un nuevo compromiso alimentario entre productores y consumidores: un pacto campo-ciudad que reconozca la aportación de la agricultura intensiva de gran escala, valore la importancia que en la seguridad alimentaria tiene el aporte de la producción pequeña y mediana.

La soberanía en alimentos supone un nuevo trato entre los productores y el gobierno para planear y operar las políticas públicas de fomento productivo: desarrollo de infraestructura; acceso a insumos básicos como agua, energía, semillas, maquinaria; servicios financieros accesibles; tecnología, capacitación y extensionismo adecuados a las condiciones agroecológicas; agroindustria que agregue valor a los productos; certidumbre en el ingreso mediante políticas de precios y comercialización; apoyo a la organización campesina y a las formas asociativas de producción y mercadeo.

Esos y otros derechos reclaman los abajo firmantes. FOSICH; COOPCAFE; TOTIKES-ANEC; OCEZ-CNPA-CHIAPAS; FIECH; IPROCECH; IMPULSO POR CHIAPAS; UNORCA; MAIZ; CODUC; MAS SALUD; OCEZ-CNPA-MLN; OPEZ MLN; COCYP UCP; SENTIMIENTOS DE LA NACION; OCEZ CARRANZA; FRENTE CAMPESINO Y POPULAR DE CHIAPAS; UGOCP; CNPA-CHIAPAS; RAP; MAS PAIZ; AGROINDUSTRIAS PAJAL; COSPECH; MOSOL y FRENTE DE LUCHA POPULAR 29 DE FEBRERO HUIXTAN.

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