Punto de Vista

Mario Tassías

Con la asistencia de 24 organizaciones se realizó el 24 de marzo de 2012 el Encuentro Regional Indígena, Campesino y Popular en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, sus conclusiones tienen mucho de lo que se ha dejado de hacer en ese sector.

Entender que hay la “Necesidad de volver a buscar y fortalecer la unidad del movimiento campesino, con base en el reconocimiento de que somos hombres y mujeres libres para tomar las decisiones que nos convengan. Una nueva unidad para detener y cambiar las políticas neoliberales” parece un grito que se ha repetido y nadie escucha.

“Fortalecer el impulsar la organización para la movilización de todos para lograr el cambio que va más allá del primero de julio y que solo uniendo nuestras voces y nuestro pensamiento lograremos”, es un trabajo que los llamados líderes, no han logrado alcanzar.

“Impulsar la lucha por la dignidad y por nuestros derechos; promover una revolución pacífica para rescatar el campo mexicano y nuestra soberanía nacional” es un discurso que el tiempo ha ido desgastando.

“Es necesario un nuevo pacto social entre el Estado, los campesinos y los indígenas con base en el respeto a nuestra dignidad y nuestros derechos, así como en la equidad de género, la paz y la reconciliación”, lo importante es que nunca se cansen de solicitar mucho de lo que todavía, les han negado.

Para las organizaciones El Plan de Ayala Siglo XXI debe garantizar: El fortalecimiento de la propiedad social y realizar los cambios jurídicos que rescaten el espíritu y sentido que le dieron origen al Artículo 27 Constitucional. Garantizar la reactivación del campo, ampliando la inversión pública, fomentando la investigación agroforestal y políticas justas de financiamiento para los productores rurales. Promover la soberanía y la seguridad alimentaria, impulsando procesos orgánicos en la producción y el consumo.

Además “Legislar para garantizar los derechos de la mujer desde el acceso a la tierra hasta las de representación en un ambiente de libertad, tolerancia y democracia. El combate al corporativismo, el clientelismo y la manipulación de los hombres y las mujeres del campo. Fortalecer la organización de ejidos y comunidades con base en los principios de la pluralidad, la tolerancia y el respeto mutuo.

También Proponemos que se reinicie el diálogo entre el gobierno federal y el EZLN, que se cumplan los acuerdos pendientes y se tomen medidas y políticas públicas para el establecimiento de una verdadera paz con justicia y dignidad. Una política social que contemple el respeto a la madre naturaleza y al medio ambiente. ¡El agua y toda la naturaleza ya no deben seguir siendo tratadas como mercancía!

Exigen que CFE y PEMEX paguen el impuesto predial de las tierras que ocupan; que el Congreso de la Unión establezca tarifas preferenciales para los chiapanecos y se garantice el servicio de energía eléctrica a toda la población. Que el Plan de Ayala Siglo XXI garantice el derecho a la tierra como propiedad social, incluyendo tanto el suelo como el subsuelo.

Consideraron que ninguna lucha está por demás para rescatar a nuestro país de las manos de los dueños del capital, por eso exhortamos a analizar y en su caso participar en la construcción del proyecto de Asamblea Nacional Constituyente, planteado en este Encuentro.

Es urgente el establecimiento de políticas públicas que reactiven la economía local y familiar, así como los cultivos comerciales del sector social, tanto medianos como pequeños productores.

Llamamos a las organizaciones del estado de Chiapas para seguir haciendo esfuerzos por la unidad. Se propone que a partir de este evento se convoque a todas las organizaciones a una próxima reunión para dar seguimiento a este Encuentro, la realización de una reunión de representantes de las organizaciones y discutir y acordar un plan de acción.

Después de leer las conclusiones del Encuentro, el preguntón del pueblo, se cuestiona:

¿Qué hicieron 70 años de gobiernos de un solo partido? ¿Qué han hecho durante dos sexenios quienes hoy ostentan el poder? ¿Cuánto han obtenido los líderes que a claras luces ya salieron de pobres y siguen enarbolando la bandera de los hombres del campo?

No podemos ocultar el rostro de los campesinos de México y Chiapas en particular. La realidad contradice todos los discursos. Demagogia es una palabra que me parce muy dulce para quienes realizan prácticas políticas para ganarse con halagos el favor popular. Demasiada romántica para quienes han degenerado la democracia, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de las mujeres y hombres del maíz, sin resolver el fondo del problema que ya empezó a envejecer.

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