Mario Tassías
Literalmente, quienes se dedican a trabajar la tierra, paralizarán actividades el 17 de abril. Celebran el Día Internacional de las Luchas Campesinas. Es para ejercer una masiva demostración de resistencia popular al acaparamiento de tierras y destacar la lucha contra el control corporativo sobre los recursos agrícolas y naturales.
Bajo la sentencia de que ¡La tierra es para quienes la trabajan! Miles de organizaciones en los cinco continentes, cumplirán el compromiso suscrito el 19 de noviembre de 2011, firmado en Nyéléni, Malí para responder al Llamamiento de Dakar que convoca a una alianza global contra el acaparamiento de tierra, defensa de la soberanía alimentaria, los bienes comunales y el derecho de los recursos naturales de los/as productores/as de alimentos a pequeña escala.
El compromiso es para organizar a las comunidades rurales y urbanas contra todas las formas de acaparamiento de tierras. Reforzar las capacidades de las comunidades y movimientos para reclamar y defender derechos, tierras y recursos. Reclamar y asegurar los derechos de las mujeres en las comunidades a la tierra y los recursos naturales. Concienciar a la opinión pública sobre cómo el acaparamiento de tierras causa una crisis para toda la sociedad. Construir alianzas entre diferentes sectores y regiones, y movilizar a las sociedades para detener el acaparamiento de tierras. Fortalecer los movimientos para lograr y promover la soberanía alimentaria y una auténtica reforma agraria.
El 17 de abril es una fecha que conmemora la masacre de 19 campesinas y campesinos que luchaban por tierra y justicia en Brasil en 1996.
El acaparamiento de tierras es un fenómeno impulsado por inversores y personas con poder a escala local, nacional e internacional, con la connivencia de gobiernos y autoridades locales, para controlar los recursos más preciados del mundo. Que provoca la concentración de la tierra y recursos naturales en manos de grandes inversores, dueños de plantaciones, empresas madereras, hidroeléctricas y mineras, desarrolladores turísticos e inmobiliarios, autoridades portuarias y de infraestructuras.
La consecuencia ha sido el desalojo y desplazamiento de poblaciones locales —generalmente campesinos y campesinas—, la violación de derechos humanos y de la mujer, el aumento de la pobreza, la fractura social y la contaminación ambiental.
El acaparamiento de tierras trasciende las estructuras Norte-Sur: las corporaciones transnacionales involucradas están basadas en Estados Unidos, Europa, Chile, México, Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Tailandia, Malasia, Indonesia y Corea del Sur, entre otros.
El acaparamiento de tierras ha desposeído a campesinas y campesinos y pueblos indígenas, especialmente a mujeres y jóvenes, de sus recursos y medios de sustento. Además de dañar el medio ambiente. Los pueblos indígenas y las minorías étnicas se ven expulsados de sus territorios por fuerzas armadas, lo que aumenta su vulnerabilidad y en ciertos casos ocasiona incluso la esclavitud. Las falsas soluciones al cambio climático, basadas en el mercado, como el concepto en boga de la “economía verde”, están logrando separar para siempre a las comunidades locales de sus recursos agrícolas y naturales.
El asunto es que el 17 de abril, unidos, pugnarán para detener el acaparamiento de tierras y reclamar la tierra tomada.
Para aplicar una reforma agraria integral a fin de llevar justicia social a las zonas rurales. Acabar con el control de la vida de miles de millones de personas, ejercido por unos pocos inversores y empresas transnacionales.
Oponerse a los principios de las “inversiones agrícolas responsables” (IAR) propuestas por el Banco Mundial, ya que nunca puede ser “responsable” el hecho de que inversores y empresas acaparen tierras agrícolas.
Reforzar el sistema de producción agrícola basada en la agricultura campesina y la soberanía alimentaria.
El miércoles 17 de abril, organizaciones, movimientos, agrupaciones y personas seguramente organizarán alguna acción directa, proyectarán un vídeo, instalarán un mercado campesino, realizarán una ocupación de tierras, celebrarán un debate, manifestarán una protesta, quizás instalen una exposición de arte, o cualquier otra acción para destacar el mismo objetivo, celebrar el Día Internacional de las Luchas Campesinas.
En la celebración están invitadas las ONG y otras estructuras para apoyar firmando la Llamada de Dakar y, según sus medios, apoyar física, moral, material o financieramente las acciones y estrategias que responden a las preocupaciones y a los proyectos de las comunidades campesinas y de organizaciones.
El blog de la Alianza campesina (www.stopauxaccaparementsdesterres.over-blog.com), ofrece un espacio para socializar el tema.
“Paren el acaparamiento de tierras”, ya es, mucho más que la red física, un conjunto de grupos y organizaciones campesinas que luchan sobre el terreno por un objetivo bajo la exclamación ¡Globalizamos las luchas, globalizamos la esperanza!
