Mario Tassías
El dato es interesante. “Si se contabilizara el trabajo doméstico que las mujeres realizan sin pago, representaría el 22.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, cantidad mayor a la que aporta la industria manufacturera o la exportación de petróleo”
Entonces estamos hablando de millones de millones de pesos. Paula Soto Adriana Maldonado, directora de Participación Social y Política del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) no da cifras, http://www.expresochiapas.com/noticias/notas-de-portada/23944-foro-por-y-para-mexico.html
El trabajo doméstico es la manera elegante de decir que con la idea de dignificar la vida, se incluyen cuestiones de salud e higiene. Hay que lavar, planchar, cocinar, cuidar, arreglar y servir, además de etcétera.
Las comparaciones que a veces sirven para muy poco, pero encauzan puntos de vista cuando se pierde la noción, como en este caso, permiten advertir que si a esas mujeres, que realizan las llamadas labores del hogar, cobraran con dinero contante y sonante, tendríamos toda una industria que revolucionaria la actividad laboral del país.
A la participación política, habría que sumarse la contribución económica que garantizaría el empoderamiento del que tanto se habla y no mucho se convierte en realidad. Principalmente en política.
Otra voz femenina María de la Paz López, que es la asesora técnica de Estadísticas de Género y Políticas Públicas de la Oficina Regional de ONU Mujeres para México, Centroamérica, Cuba y República Dominicana expresó que el hecho de que mujeres lleguen a los espacios de partición política “no es ninguna garantía de que se cumpla una agenda a favor de las mujeres” http://www.expresochiapas.com/noticias/notas-de-portada/23944-foro-por-y-para-mexico.html
Quizás esa es la realidad a la que muchas mujeres tienen que enfrentar el día a día. Y esto que en el discurso suena hasta revolucionario, se cae cuando quienes detentan el poder, simulan abrir las puertas o cierran el paso a las ideas de aquellas representantes del género femenino que se impulsan para alcanzar nuevos espacios.
En esa lucha están muchas mujeres que todos los días realizan trabajo productivo y reproductivo, esas actividades humanas que producen bienes y servicios con valor de cambio, generan ingresos tanto en forma de salario como de algún otro bien mediante actividades agrícolas, comerciales, o de servicios desarrollados por cuenta propia.
De la Paz López sugirió trabajo colectivo a favor de todas las mujeres impulsado por mujeres, “es necesario señalar que las mujeres en este proceso cuando ya no culmina con una plena igualdad, no hay plena democracia, tienen mucho más que hacer” lindas palabras coronadas por el aplauso. La realidad es más severa.
Es cierto que cuando se habla de vulnerabilidad, la referencia inmediata está con las mujeres. Coincidimos con la funcionaria de la ONU, las mujeres tienen muy de cerca los problemas, están al día, conocen los tipos de discriminación y esto debe ser la base para desarrollar una amplia agenda a favor del sector femenil.
En Chiapas, hay 4 millones 796 mil 580 habitantes, de los cuales 2 millones, 443 mil 7733 son mujeres y 2 millones, 352 mil 807 hombres y si hablamos de equidad de género, habría que repartir mejor el pastel.
Garantizar el empoderamiento, empowerment por su origen anglófono tiene que ver con la potenciación y el poderío, es decir ganar poder y según la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de Violencia, “empoderamiento de las mujeres” “Es un proceso por medio del cual las mujeres transitan de cualquier situación de opresión, desigualdad, discriminación, explotación o exclusión a un estadio de conciencia, autodeterminación y autonomía, el cual se manifiesta en el ejercicio del poder democrático que emana del goce pleno de sus derechos y libertades”
El camino no luce lo despejado que se quisiera. Hay obstáculos, principalmente mentales que impiden ver a las mujeres como capaces de emprender sus rutas individuales y colectivas. Aún más, hay conductas de odio que hoy y ayer también, se manifiestan en actos violentos y crueles contra ellas por el hecho de ser mujer.
“Las mujeres tenemos que estar en política y participando activamente en la toma de decisiones en el ámbito económico, creando mejores formas para integrarnos al mercado laboral, haciendo compatible nuestro desarrollo personal, familiar y profesional. Las mujeres hacemos mucho trabajo no remunerado, es necesario hacerlo visible”, subrayó Paula Soto Adriana Maldonado. ¿Cómo? Preguntó el escéptico
No pueden cerrarse los ojos ante la violencia en el ámbito familiar, laboral, docente, en la comunidad, institucional, menos de la violencia feminicida y de la alerta de violencia de género contra las mujeres.
