Mario Tassías
El libro ya circula en la red de redes y de lo que se trata es que debemos hacer algo. Quedarse a observar el paso de los acontecimientos, de cierta forma nos coinvierte en cómplices. Fidel Castro y los intelectuales Nuestro deber es luchar, es una obra colectiva editada por el Instituto Cubano del Libro, editorial José Martí
Son Más de nueve horas de diálogo con el infinito, “Encuentro del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz con intelectuales e invitados a la XXI Feria Internacional del Libro Cuba 2012, efectuado en el Palacio de Convenciones, el 10 de febrero de 2012, «Año 54 de la Revolución» Que ahora están convertidas en letras de inquietud.
Son las voces de 117 intelectuales de 22 países, escrito¬res e intelectuales de diversas disciplinas académicas y científicas, convocados por la Red En Defensa de la Humanidad a un encuentro «por la paz y la preservación del medio ambiente».
El contenido, 208 páginas, está a discusión y en eso estriba su valor. No se puede caminar por la vida sin detenerse a reflexionar hacia ¿dónde vamos? ¿Qué queremos? ¿Cuáles son nuestras expectativas de vida?
El libro tuvo una presentación histórica concurrente en La Habana; Caracas; Washington; Buenos Aires; Ciudad México; Luanda; La Paz, Bolivia; San Juan, Puerto Rico; Madrid; Santo Domingo, República Dominicana; Kingston, Jamaica, Berlín, Además de enlazar varias capitales vía Internet, con transmisiones en vivo y simultáneas a través del Portal Justin.tv. http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/03/14/historica-presentacion-del-libro-nuestro-deber-es-luchar/
Empezamos a leerlo. El motivo del encuentro: retomar el alerta que hace 20 años lanzara Fidel en la Cumbre de la Tierra sobre el riesgo de extinción que amenaza a la especie humana, más grave hoy que hace dos décadas.
Con la presencia del Premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel y el mexicano Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005, los debates gravitaron sobre este y otros temas urgentes. A veces el tono era de notable preocupación frente a la posibilidad de la extinción de la especie humana, el agotamiento de los recursos naturales, la perversión de las trasnacionales mediáticas y la aparición de artefactos de guerra y hasta de control de la mente, que nadie imaginó antes ni en las peores fantasías.
En otras ocasiones, el humor y la esperanza se enseñoreaban en el ambiente y todos los sueños de la raza humana parecían, más que posibles, cercanos.
En la introducción se lee que los asistentes se encontraron con un Fidel íntimo, que los recibió con el afecto que solo se dispensa a entrañables compañeros en el viaje de la vida. A ellos trasmitió sus angustias por el destino humano, pero solo después de escucharlos a todos con la mayor atención.
Más de uno intentó renunciar al uso de la palabra para escucharlo y no abusar de su resistencia física. Él movía la mano en el aire desestimando la propuesta e insistía: «Yo vine a oírlos a ustedes…».
«Es el Fidel de siempre», comentaría admirado Ignacio Ramonet, autor de un voluminoso libro de entrevistas con el Comandante. Quien dijo entre otras cosas que “… la información funciona como una rara mercancía que se oferta gratuitamente y cada vez más banalizada, porque el fin último no es informar sino vender personas a los anunciantes”
“La escritora y periodista argentina Stella Calloni daría una puntada en otro sentido, más introspectivo y autocrítico, al demandar una urgente reactivación de la Red, porque, se lamentó angustiada, «es aterrador el silencio con el que la humanidad está asistiendo a sucesivas guerras».
En su turno, Adolfo Pérez Esquivel diría que una plantación de árboles es monocultivo. Un bosque tiene una gran diversidad. La madre naturaleza nunca generó monocultivos, siempre fue de una gran riqueza, una gran diversidad de todas las especies hasta del ser humano. Pero los avances tecnológicos, científicos, han desarrollado también lo que es la explotación donde se privilegia al capital financiero sobre la vida de los pueblos.
Afirmaría luego que no cree en esto de “… primero, segundo o tercer mundo, simplemente somos un solo mundo mal distribuido, no otra cosa”
Fidel hace referencia a nuestro país. En México están muriendo ya todos los años 12 000 personas víctimas del tráfico de drogas y de las pandillas que incluyen muchachos de hasta 14 y 15 años. En mi época, cuando salimos de México en el Granma, no había drogas. El problema de la policía era el comercio, el contrabando. Pero, ahora, es terrible lo que pasa en México y otros países…”
Dice más, respecto de Estados Unidos y su relación con México: “Ahora, allí les envían las armas, es a la vez el mercado ideal de la droga. Los mexicanos continúan consumiendo maíz, la civilización mexicana se creó a base del maíz; hoy con el Tratado de Libre Comercio, el maíz para humanos y animales viene de Estados Unidos; muchos de los automóviles se fabrican en México, pero desde Estados Unidos los envían de uso, casi nuevos, a precios incomparablemente más bajos. México es el ejemplo de las consecuencias del Tratado de Libre Comercio, que Venezuela impidió; si no es por Venezuela, Bush le cuela el Tratado de Libre Comercio a toda la América Latina, esa es la verdad”. (pág. 110)
El intelectual brasileño Frei Betto llamo la atención sobre esto: hay que hacer una autocrí¬tica: cómo está nuestra inserción social para la movilización política y qué proyectos de sociedad estamos elaborando junto con este pueblo, junto con los indígenas, junto con los campe¬sinos, junto con los desocupados.
Cuando avance la lectura, ya tendré oportunidad de reseñar algunos otros comentarios contenidos en el libro, por ahora baste decir que con motivo de la reunión en Río de Janeiro la Río+ 20, a celebrarse del 20 al 22 de junio de este año, Betto recordó una frase del Comandante: “Hay que salvar la principal especie en extinción, el ser humano” y nuestro deber es luchar.
