Mario Tassías
Desde la concepción semántica del término, pobre no es una cualidad, como lo define el Diccionario de la Real Academia Española. Al menos que pobre sea un atributo.
Es una condición de escasez. Para los creyentes una cruz que cargar. Un castigo divino. Ser pobre es una circunstancia de orden económico que lacera. Que impide que haya salud, alimento, vivienda, vestido y educación. Sano esparcimientos hacia los pequeños para su desarrollo integral.
Pobre es el que no tiene lo indispensable para vivir. La pobreza vulnera el alma. Lastima el entendimiento. En Chiapas hay 28 municipios con una población aproximada de 638 mil personas distribuidas en más de 2 mil 500 comunidades, con el menor Índice de Desarrollo Humano, IDH, una medición del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, que se sustenta “en un indicador social integrado por parámetros que propician vida larga y saludable”.
Catorce jurisdicciones pertenecen a la región Altos. El resto son de las zonas económicas Selva, Norte y Fronteriza. Son pueblos con población aborigen. Hablantes de lenguas diferentes al español. Parece que es una circunstancia para el equilibrio.
Marginados entre los marginados, los indios de Chiapas tienen una voluminosa historia de agravios. Durante siglos han sido ignorados. Vilipendiados por españoles en tiempos de conquista. Despreciados por las castas de mestizos. Desairados durante siglos por gobiernos de tecnócratas. Reprimidos por defender sus derechos de autonomía. Succionados por intereses internos. Emigrantes en sus propios pueblos. Siglos han pasado, viven en condiciones de extrema miseria.
Carecen de lo indispensable para vivir. La estrechez económica les impulsa a la sobrevivencia en la mendicidad. Son tantas las carencias que los programas instrumentados por las dependencias como la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol), por ejemplo, no han sido, no lo serán nunca, suficientes para disminuir las necesidades. Es que requieren de todo. “Son limosnas para acallar conciencias”, dicen mediáticamente oportunos los alzados del EZLN.
Para los funcionarios de oficina, destinar millones de pesos en programas y proyectos de desarrollo social, son adecuados para que los pobres dejen de serlo. Se advierte que son programas emergentes. Lenitivos que no resuelven de raíz el problema de fondo. Son exiguos para la magnitud del problema. Solo con recursos económicos, es humanamente imposible resolver un galimatías, que tiene diversas aristas de tensión social.
Salud, no solo es un estado en el que el cuerpo ejerce con normalidad sus funciones, sino que tiene que ver con la dignidad de la persona. Alimento también es un necesidad y no solo cualquier sustancia sólida o líquida que se bebe, come o se recibe para nutrirse. Vivienda no es solo un techo donde guarecerse. Vestido es algo, mucho más que ropa, indumentaria, ropaje o atuendo. Educación es mucho más que un edificio.
Queda claro que el combate a la pobreza tiene que ver con el ser integral. La presencia de los 28 presidentes municipales en un organismo ideado por la Secretaría de Desarrollo Social estatal, es un primer escalón para ascender a la pirámide de las necesidades de los más pobres de Chiapas. Es un reto que debe enfrentarse sin despegos y veredas.
El ser humano rezagado, desplazado. El pobre que se ve obligado por las circunstancias a existir al borde de la supervivencia, lo exige. Su voz se ha magnificado. Tiene respuesta. Que satisfactoria sea, lo dirá la siguiente hora del día.
Organismos internacionales como el Banco Mundial en el informe “Perspectivas económicas mundiales 2009”, publicado en diciembre, advierte que el mundo ha entrado en “zona de peligro”, situación que amenaza con anular los avances logrados en los últimos siete años con respecto a la superación de la pobreza.
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