Mario Tassías
Entre los días 20 y 22 de junio de 2012, los gobiernos de todo el mundo se reunirán en Río de Janeiro, Brasil, para conmemorar los 20 años de la “Cumbre de la Tierra”, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), que estableció por primera vez una agenda global para el “desarrollo sostenible”.
El desarrollo sostenible se entiende como la evolución progresiva de una economía hacia mejores niveles de vida que puede mantenerse por sí mismo.
Durante la cumbre de 1992 se adoptaron la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB), la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y la Convención de Lucha contra la Desertificación. También se estableció la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible (CDS) para garantizar el seguimiento efectivo de la “Cumbre de la Tierra”.
Veinte años después, los gobiernos deberían reunirse para reseñar sus compromisos y sus avances. En realidad el tema a debate será el desarrollo basado en la “economía verde”, propagando el mismo modelo capitalista que causó el caos climático y otras profundas crisis económicas, sociales y ambientales.
A propósito de capitalismo Antoine de Saint Exupery expresaba que: “A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: ¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?, pero en cambio preguntan: ¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?. . . Solamente con estos detalles creen conocerle.
Dentro de 120 días, La Vía Campesina se movilizará para este acontecimiento histórico, representando la voz de las campesinas, campesinos y pueblos indígenas que defienden el bienestar de todos y todas a través de la implementación de la soberanía alimentaria y la protección de los recursos naturales.
Y es que 20 años después de la Cumbre de la Tierra, la vida se ha vuelto más difícil para la mayoría de la humanidad. El número de personas que sufren de hambre ha aumentado a casi mil millones, lo que significa que uno de cada seis seres humanos no tiene qué comer, y son las mujeres y las campesinas y campesinos los más afectados. Mientras tanto, el medio ambiente se degrada rápidamente, la biodiversidad está siendo destruida, los recursos hídricos empiezan a escasear y se contaminan, sin hablar de los daños de la crisis climática.
Nuestro futuro en la Tierra corre peligro mientras que se incrementa la pobreza y la desigualdad.
La idea del “desarrollo sostenible” presentada en 1992, fusionó las preocupaciones del “desarrollo” y del “medio ambiente”, no pudo resolver estos problemas porque no frenó al sistema que galopa por las ganancias a costa de los recursos humanos y naturales:
Si hablamos a detalle:
– El sistema alimentario está cada vez más controlado por las grandes empresas que buscan su propio beneficio, y no alimentan a los más desprotegidos.
– La Convención sobre la Biodiversidad ha creado mecanismos de repartición de beneficios, que a fin de cuentas legitiman la capitalización de los recursos genéticos por el sector privado.
– La Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático inventó un nuevo producto muy rentable y especulativo con los mecanismos de comercio de carbono, permitiendo que continúe la contaminación, en lugar de forzar a los países y a las empresas a reducir la contaminación.
El marco del “desarrollo sustentable” sigue tratando a la agricultura campesina como atrasada y responsable del deterioro de los recursos naturales y el medioambiente, en tanto se perpetúa el paradigma de crecimiento, bajo la “industrialización verde.”
La “Economía Verde”, ¿el Cercamiento final?
Hoy la “ecologización de la economía” impulsada en el período previo a Río +20 se basa en la misma lógica y mecanismos que destruyen el planeta y mantienen a la gente en hambre. Busca incorporar los aspectos de la fracasada “revolución verde” de una manera más amplia para garantizar las necesidades de los sectores industriales de producción, tales como la promoción de la uniformidad de las semillas, las semillas patentadas por empresas, las semillas genéticamente modificadas, etc.
La economía capitalista nunca será verde porque requiere la sobre explotación de los recursos naturales y del ser humano. Se basa en el crecimiento ilimitado en un planeta que ha llegado a sus límites y en la mercantilización de los bienes naturales que quedan y los recursos que han permanecido hasta ahora sin precio o bajo control del sector público. ASICh
