Mario Tassías
La especulación política en México, es un deporte. Hasta el menos pintado la práctica. Y tratándose de pronosticar, su contraparte. Somos especialistas. Es cuestión genética influenciada por el tipo de educación formal e informal.
Un solo ejemplo, nos lo proporciona la contienda electoral federal que se avecina. Solo anunciar que el proceso empezó y las aguas a removerse. No es el único ejemplo. Por su trascendencia y porque toca las fibras de políticos. Políticos somos todos. Es que tiene eco en varias esferas de la sociedad. Incluso esa que florece, supuestamente amorfa, hasta que le tocan en donde le duele.
Duele saber que los políticos cobran sin trabajar. Lastima enterarse que son seleccionados de acuerdo a criterios ajenos a la democracia. Hace daño al país. Da pena ajena verlos en calidad de payasos ignorantes de las leyes. Provocan molestia porque despilfarran en promociones personales, dinero de impuestos. Por eso y muchas otras razones es que la sociedad especula. Es una forma de desahogarse.
En la especulación, los medios ayudan al ascenso y descenso. Sobre todo quienes construyen defectos en virtudes. O destruyen reputaciones con cansina facilidad. Dicen en descargo, que en la política como en el amor, todo se vale.
Más allá de la práctica profesional de este deporte. Se esconden intereses que tienen que ver con algo más de relaciones públicas. De cabildeo, llaman otros a la práctica de amarrar acuerdos. Aquellos que tienen merecimientos ganados como militantes, exigen su lugar. Aunque también se disciplinan. Son institucionales, argumentan. O cambian de partido. La ideología, aquí no tiene importancia.
Otros que cuentan con la recomendación, nada más esperan el disparo de salida para lanzarse en campaña. Aguardan, también especulan. Hay quienes tienen, han tenido todo el tiempo del mundo para dedicarse a la promoción. Son personajes mediáticos. Viven en campaña. Se promueven. Se dejan ver. Son el condimento.
Ya en ese terreno, puede ocurrir desde un ofrecimiento como el que hace el PRD a su excandidato presidencial para que proponga un conjunto de candidaturas. O que acepte ser candidato a diputado. Hasta la respuesta de la dirigente del PRI estatal de que no hay candidaturas definidas, ni comunes, ni propias del partido, como tampoco hay alianzas determinadas con otro partido político. Pretende decir que los nombres y nombres que se mencionan, solo son eso.
El anuncio del PVEM de coalicionarse con el tricolor, fue solo una teoría. En el PAN son otros los métodos. Otros los tiempos. Los otros institutos políticos viven de los pronósticos y cada elección ganan la lotería. Es condición del sistema de partidos.
La especulación, como operación comercial es altamente productiva. En política, es rentable porque crea un ambiente en torno a los aspirantes y los intereses que les mueven. Vislumbra los tramos de caminos por recorrer. Refleja el contexto social. Transparenta la acción ante la institución. Enturbia las aguas frente a la sociedad.
Podría decirse que no solo de la especulación vive el hombre, pero es abordar otro tema. Si tan solo meditaramos, reflexionaramos y teorizaramos más allá del contexto, los resultados de nuestra elección serían otros. La teoría palidece ante la praxis.
comunicologo10@yahoo.com.mx
