Mario Tassías
Expresaba San Agustín que la agricultura es para sabios. Entendemos que mujeres sabias y hombres sabios son quienes no destruyen los recursos naturales, no contaminan el medio ambiente, producen en suficiente cantidad, de excelente calidad, rentable para el agricultor y barato para el consumidor.
Sin embargo, el mundo tiene las patas pa´arriba. El más reciente acontecimiento en la Plataforma de Durban, lo confirma.
En la CMNUCC [Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático] en el marco de la 17a Conferencia de las Partes [COP17] se permitió que los contaminadores sigan contaminando y hostiguen con sus mecanismos de mercado.
La CMNUCC declaró que la Plataforma de Durban es un paso adelante y una manera de avanzar en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, un análisis exhaustivo demuestra que no existen compromisos reales sobre reducción de emisión de gases en los países desarrollados.
Hay quienes sostienen que la Plataforma de Durban, fue un éxito como el obtenido en el Protocolo de Kyoto, lo único que quedó a salvo fueron los mecanismos de mercado del Protocolo. El segundo compromiso no fue alcanzado y fue aplazado para el próximo año, lo que sí se aseguró es que los mecanismos de mercado seguirían vigentes.
El Fondo Verde para el Clima, que estará bajo el control del Banco Mundial, y es capitalizado por los países industrializados (a quienes no preocupa su deuda histórica con el Sur Global) es probable que se convierta en una fuente de financiamiento de soluciones falsas para los países afectados.
Lo preocupante de Durban es que se abrieron las puertas para que la agricultura sea incluida en los mercados de carbono. La agricultura, que hasta ahora no había sido incluida en las negociaciones, formará parte de las futuras discusiones.
La experiencia nos explica que estos son los primeros pasos para incluirla en los mercados de carbono. La proliferación de eventos paralelos sobre “agricultura climáticamente inteligente” impulsados por la agroindustria demostró un alto interés del negocio agrícola para aprovechar esta nueva oportunidad.
La Vía Campesina denuncia esta maniobra y reitera su llamamiento para mantener la agricultura fuera de los mercados de carbono, ya que no debe ser tratada como un sumidero y tampoco debe ser determinada por la contabilidad de carbono.
La base de la agricultura del campesino es la agroecología, es la mejor manera de revertir el calentamiento global. La agricultura campesina es para que la gente se alimente con productos saludables y, al mismo tiempo, garantice el equilibrio del ecosistema y de los campos. La lógica de los mercados de carbono y del comercio se contrapone al sistema de la agroecología, razón por la cual la agricultura no debe ser incluida.
La agricultura, los pequeños campesinos y la naturaleza se encuentran en su peor momento. El cambio climático tiene cada vez más impacto, provoca pérdida de cosechas, destrucción del hábitat y de viviendas, hambre, hambrunas y muertes. El futuro de la humanidad y del planeta se encuentra en una situación crítica; la imposición de falsas soluciones tendrá como consecuencia una catástrofe para la naturaleza, para las generaciones venideras y para todo el planeta.
Ahora más que nunca es urgente llevar adelante las demandas y las propuestas del acuerdo mundial de los pueblos que se estableció en Cochabamba y de la que damos cuenta en otros textos en este mismo espacio.
