Punto de Vista

Mario Tassías

La razón es contundente, con motivo de la 37º Sesión del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU (CSA), se reitera la demanda de soluciones basadas en los principios de soberanía alimentaria. Más de 13 millones de hambrientos en el mundo lo demandan. La soberanía alimentaria se entiende como la facultad de cada Estado para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible y seguridad. Implica la protección del mercado doméstico contra los productos excedentes que se venden más baratos en el mercado internacional, y contra la práctica del dumping traducido como la venta por debajo de los costos de producción.

En contraste a la seguridad alimentaria definida por la FAO y centrada en la disponibilidad de alimentos, la soberanía alimentaria incide en la importancia del modo de producción de los alimentos y su origen.

El asunto sería de un fácil trasiego si se logrará entender que la tierra es tan grande y tan benévola, que podría cubrir las necesidades de toda la humanidad. La codicia de unos pocos, tiene a una parte del mundo muerto de hambre.

La codicia tiene que ver con la ambición. Ese deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama. El mundo está con las patas “pa arriba” por aquellos con ambición enfermiza.

En el “Día Mundial de la Soberanía Alimentaria”, conmemorado el día 16 de octubre, se advierte que el agronegocio ha fracasado y una vez más las voces de campesinos y campesinas, se comprometen a alimentar al mundo. La producción de alimentos se enlaza con la tenencia de la tierra, la volatilidad de precios, las cuestiones de género y la nutrición, así como las inversiones en agricultura.

El acaparamiento de tierras es uno de los ejemplos más escandalosos de cómo el sistema industrial que domina el ámbito de los alimentos está empujando a la pobreza a un número creciente de campesinos y consumidores. En el mundo se producen suficiente cantidad de alimentos pero no llegan a la gente a causa de obstáculos como la monopolización del acceso a la tierra, el dominio de los recursos productivos y la creciente concentración del control sobre la cadena alimentaria. Apoyar a los agricultores sostenibles, sería buena medida de gobierno.

Ibrahim Coulibaly, un campesino de Mali, expresa que: “Asegurar que quienes producen los alimentos tengan acceso a la tierra, a los recursos y a los mercados, debería ser la prioridad fundamental cuando se debaten las soluciones a la crisis alimentaria”

Henry Saragih, coordinador internacional de La Vía Campesina, denuncia que “La volatilidad de los precios es una consecuencia directa de las políticas neo-liberales que consideran que los alimentos son una materia prima como otra cualquiera; las grandes empresas agroalimentarias y los bancos siguen especulando con los productos agrícolas y a la vez presionan por una mayor desregulación del comercio para aumentar su control sobre la cadena alimentaria”

Al considerar el papel fundamental de las mujeres en la producción de alimentos y ante la violencia estructural y patriarcal que sufren, Fatimatou Hima, una campesina de Niger declara: “La campaña contra la violencia que se ejerce sobre las mujeres es una de las prioridades. Tenemos que cambiar de modelos de producción de alimentos y caminar hacia modelos locales más sostenibles, en lugar de comer comida basura industrial acompañada de complementos nutricionales.”

Lo incongruente es que sí hay soluciones con los mecanismos públicos de regulación de los mercados, que deben ponerse en práctica y concluirse a escala nacional y regional.

Aparentemente lejano, el tema nos incluye a todos. En la manifestación de los “Indignados” de Roma, Angel Strappazone declaró: “Somos nosotros, no los bancos ni la gran empresa agroalimentaria, los que tenemos soluciones reales. La voz de los más afectados por la crisis debe oírse en todo el mundo”

Allí se ha solicitado una vez más, una gobernanza fuerte y clara para encontrar soluciones que pongan un remedio eficaz a la crisis financiera, climática y alimentaria actual.

El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) es el espacio legítimo en el que deben debatirse y adoptarse las políticas internacionales en materia de alimentación y agricultura.

Pueden encontrar más información y documentos de fondo en www.viacampesina.org

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