Mario Tassías
Desde el “Ensayo sobre la lucidez” o quizá “Ensayo sobre la ceguera”, dos de sus obras más difundidas, José Saramago ha dejado una huella literaria profunda. Para los que gustamos de la literatura con nombre propio, nos llega una voz que anuncia “El viaje del elefante” y una inquietud nos invade.
Y es que enfrentar los personajes de cada una de sus novelas, es descarnarse. O dicho de otra forma sentir en carne viva, así sin anestesia. Es dejar las magníficas florituras con las que nos embelesó García Márquez o la precisión relativa casi milimétrica de Vargas Llosa. O la pasmosa presencia de Carlos Fuentes, tan celebrado este año. Acaso se asemeje en algunos instantes a los momentos culminantes de Juan Rulfo.
Saramago es otra conciencia, hueso, espíritu y mente, todo junto. Al igual que aquellos, un ser único.
Es una amalgama de orfebrería fina sin que brille más que lo estrictamente necesario, suficiente para que quienes le conocieron a través de los ciegos de la película “Blidness”, recién estrenada en Tuxtla Gutiérrez, piensen si, acaso no sería mejor vivir así.
La película merece otro espacio y otro tiempo para decir lo que ya se sabe: que se estrenó en Cannes, luego en Canadá, Japón, Estados Unidos y Brasil. Fue Premio del Público en el Festival de Sitges (Barcelona). Abrió el Festival de Cine Internacional de Toronto y el Atlantic Film Festival, ambos en Canadá. En noviembre se exhibió en toda América del Sur, además de en algunos países europeos, Portugal entre ellos. En España su estreno está previsto para principios del 2009.
Otros libros memorables como “El hombre duplicado”, marca un hilo conductor que nos aproxima con una personalidad doble pero impar. “Las intermitencias de la muerte” es una irónica y lúcida muestra de quien no cree en dios y no le hace ninguna falta. Al menos dice estar a salvo de ser intolerante. “Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia”.
La gran ventaja es que quienes ahora le seguimos, no hemos tenido tiempo para empezar por el principio. Leemos de manera asincrónica según han llegado sus libros a las librerías. Podemos acelerar o frenar el paso al ritmo que uno mismo dispone y no al que el lusitano vital impone y eso es ventaja y desventaja.
Este preámbulo es para festejar que ya está en algún lugar de la red y en las próximas horas en librerías, “El viaje del elefante”, es una novela que no es novela, es un extenso cuento producto del exorcismo intelectual de un hombre lúcido a los 86 años, en tanto la muerte se asustaba sentada en la orilla de su cama.
“No es un libro histórico. Pese a que cuenta una pequeña o grande historia. Intervienen personajes que tuvieron vida real en su día y que ahora vuelven a tener otra oportunidad al ponerse a convivir con otros procedentes de la imaginación del escritor y, todos juntos, habitar las mismas páginas, aunque no las mismas peripecias”, escribe su mujer Pilar del Río en la dirección http://blog.josesaramago.org/main2spa.html.
Salomón es un paquidermo heroico que camina, en tanto algunos hombres escriben por caprichos reales y absurdas estrategias, la historia de Portugal y de España. El libro editado por Alfaguara ya vendió 70 mil ejemplares en España.
“El viaje del elefante” “sirve a Saramago para crear una historia coral en la que acompaña a Salomón en su sufrimiento y reflexiona sobre la condición humana con fina ironía”.
La inquietud por la trayectoria del cornaca, no contradice para esperar reencontrarse con “El año de la muerte de Ricardo Reis” una invención de Pessoa o “El Evangelio según Jesucristo”, otra de sus obras célebres. ¿Y si en esta navidad, en lugar de comprar cualquier “chuchería” mejor se compra un libro y además lo lee?
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