Mario Tassías
La radio comunitaria es definida a partir de tres aspectos que la caracterizan: se trata de una actividad con fines no lucrativos, la comunidad tiene el control sobre la propiedad y está caracterizada por la participación de la comunidad. Normalmente son rudimentarias en estructura, pero sus andamios en el fondo, son de corazón grande.
No se someten a la lógica del dinero ni de la propaganda. Su finalidad es distinta, sus mejores energías están puestas al servicio de la sociedad civil. Un servicio, por supuesto, altamente político: se trata de influir en la opinión pública, de inconformar, de crear consensos, de ampliar la democracia. En definitiva -y por ello, el nombre- de construir comunidad. Junto al resto de medios comunitarios, forman parte del llamado Tercer Sector de la Comunicación, los otros dos son en ese orden, los medios públicos y los medios privados comerciales.
En 2005 y tras una lucha coordinada por la Asociación Mundial de Radios Comunitarias en México, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes otorgó los primeros permisos de transmisión a 11 radios comunitarias del país Radio Bemba y La Voladora Radio entre otras.
El antecedente sirve para comunicar que en un hecho histórico en nuestro país, las radios comunitarias serán reconocidas por un órgano del Estado. El martes pasado, el Comité de Radio y Televisión del Instituto Federal Electoral aprobó la propuesta de incluir a las radios comunitarias en la reforma a su Reglamento de Radio y Televisión en Materia Electoral.
La reforma al reglamento será votada el lunes 27 en el pleno del Consejo, sin embargo, los 3 consejeros que participaron en la discusión del Comité han dado su aval, por lo que se concluye que las radios comunitarias formarán parte de un documento institucional que les da reconocimiento a su existencia y a las condiciones en las que operan: permisionadas de índole privada, sin techo presupuestal público y sin posibilidad de comercializar su tiempo aire.
El Comité de Radio y Televisión, integrado por los consejeros Alfredo Figueroa Fernández, Francisco Javier Guerrero Aguirre y Benito Nacif Hernández, decidió por unanimidad integrar a las emisoras comunitarias en la nueva reglamentación para la propaganda electoral a través de los medios electrónicos de comunicación, propuesta que fue presentada por el Consejero Marco Antonio Baños.
La Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) México, en su momento, envió al Instituto Federal Electoral su propuesta de modificaciones al reglamento con la asesoría de los comités jurídico y académico de la AMEDI. En el documento se asentaron las características particulares de este tipo de emisoras, las que son operadas por personas de las comunidades que aportan su trabajo radiofónico sin percibir un salario.
AMARC-MX y AMEDI se congratulan ampliamente de esta histórica decisión mediante la cual el IFE reconoce las características específicas de los medios comunitarios. Con ello sienta un precedente relevante en el país con base en criterios de equidad y no discriminación, y contribuye definitivamente a la creación de un marco legal que permita el desarrollo de la pluralidad y la diversidad informativa en el país.
Exhortamos al pleno del Consejo Electoral a que ratifique la decisión del Comité de Radio y Televisión del Instituto.
Esta decisión es un paso más a la clara evidencia de una sociedad que, pese a todos los traspiés avanza, y ha creado la radio comunitaria, radio rural, radio cooperativa, radio participativa, radio libre, alternativa, popular, educativa, con el objetivo de promover la participación de los ciudadanos, defender sus intereses, responder a los gustos de la mayoría y hacer del buen humor y la esperanza su primera propuesta.
Por eso cuando informa verazmente, cuando ayuda a resolver los mil y un problemas de la vida cotidiana, cuando en sus programas se debaten todas las ideas y se respetan todas las opiniones, cuando se estimula la diversidad cultural y no la homogenización mercantil; cuando la mujer protagoniza la comunicación y no es una simple voz decorativa o un reclamo publicitario; cuando no se tolera ninguna dictadura, ni siquiera la musical impuesta por las disqueras; cuando la palabra de todos vuela sin discriminaciones ni censuras, ésa es una radio comunitaria.
Algo ha empezado a moverse al interior del país, más allá de lo que se alcanza a ver con los ojos y no se comprende con el cerebro, por eso es bienvenida la decisión del IFE.
